Tierra de sierras cubiertas con olorosos pinos, territorio alguna vez de osos grises y de barrancos subtropicales donde aún se dejan ver algunos despistados jaguares, la sierra madre del norte en México es aún hoy el hogar de los Tarahumaras, los Pimas de la montaña, los Guarijíos, los Yaquis y los Mayos, grupos étnicos que aún sobreviven y mantienen vivas sus tradiciones a pesar de las condiciones adversas. A medio camino entre las ciudades de Hermosillo, en Sonora, y Chihuahua, limitada por los imponentes precipicios al Oeste y por el desierto de Chihuahua al Este, la Sierra Madre o Sierra Tarahumara, es un rincón hermoso donde las cascadas aún caen en cañones de cientos de metros de profundidad. Es dentro de este paraíso de barrancos desérticos y mesetas boscosas que estos grupos étnicos aún celebran sus antiguas tradiciones a través de las danzas sagradas de Semana Santa. De estos grupos, los mayores representantes son los Tarahumaras, considerados por mucho tiempo como los corredores de mayores distancias en el mundo. De ahí el nombre que ellos mismos se dan: Rarámuris o “corredores a pie”.

Imagen tomada de Wikipedia
Esta denominación proviene de sus legendarias proezas como aquella que sostiene que pueden perseguir a un venado hasta que éste se canse de correr o la de aquella de correr sin detenerse por dos días seguidos en su propia versión de la maratón pero pateando un balón. Estos nativos han cazado y cosechado en estas tierras durante miles de años.
Recién a comienzos del siglo XVII, con la llegada de los españoles, se dedican a la ganadería y la siembra de algunos productos como el maíz y el frijol pero sin dejar de lado su espíritu nómada. La dieta de este pueblo siempre fue baja en calorías y les resulta raro recibir las provisiones enviadas por las autoridades públicas cada vez que se presentan las sequías, cada vez más continuas debido a los cambios climáticos. Sin embargo, esta gente es fuerte por genética y alegre por naturaleza y no les pasa por la cabeza el suspender las celebraciones que hacen por Semana Santa. Los más de 50 000 miembros de la etnia están divididos en tres grupos cuyos estilos de vida se han ido diferenciando a lo largo de los años.
Los habitantes de las cuevas o poblanos se encuentran en las márgenes de los ríos Septentrión y Verde. A diferencia de los Simarones, quienes se han resistido a ser convertidos al cristianismo, las ceremonias de los poblanos son una mezcla impresionante de creencias aborígenes y catolicismo que se hace evidente en las coloridas celebraciones Tutúburi que se llevan a cabo en lo alto de las aisladas mesetas durante cada pascua. Además está el tercer grupo de la etnia, los habitantes de las montañas o pagótames. Ellos son la rama más ancestral de los Tarahumaras y viajan cada primavera para participar en las ceremonias por Semana Santa en el pueblo de Norogachic. Se cree que esta etnia está relacionada con los Apaches cuando en el siglo XVIII estos invadieron la zona de Sonora y Chihuahua. Es precisamente en esta zona y más específicamente en la antigua Iglesia de San Francisco de Maycoba donde se realizan las ceremonias pascuales de los Pimas de la montaña en dos días llenos de procesión, rezos y bailes, todo en ceremonias multicolores y en medio de gran camaradería.

Imagen tomada de Flickr por fotoknecht
Los Guarijíos viven en los bajos bosques del Río Mayo a tan sólo una hora de camino, a pie, de sus vecinos Tarahumaras y Pimas. Su población es muy reducida, alrededor de 1000 miembros. Algunos creen que son una facción de los Tarahumaras pero lo cierto es que sus celebraciones rituales no se asemejan mucho a la de aquellos sino a la de los Yaquis que habitan en una sierra desértica en la zona de Sonora. Los Yaquis son un pueblo numeroso, de más de 60 000 personas. Ellos también tienen su Danza sagrada del Venado, la cual ha sido trasmitida a los Guarijíos. Las ceremonias de todas estas etnias están impregnadas con el tesgüino que es el infaltable fermentado de maíz, el cual se mezcla entre participantes y espectadores de la Semana Santa. Todos los asistentes a estas ceremonias identifican al dios católico con su deidad solar en donde todos somos bienvenidos. En cuanto al tesgüino, podemos decir que es un licor que embriaga rápidamente y un anciano lo bendice pues es el encargado de transportar las almas al lugar que habitan “aquellos que proporcionan la luz”. Todo un viaje.

Añadir a Del.Icio.Us



2 Comentarios en “Sierra Madre, territorio ancestral que se viene cristianizando”
Isaura:
Agradecemos tu visita, vuelve a ver nuevos relatos.
Saludos.
Muy buen artículo, nos permite conocer un poco de las culturas y la forma de vida de los indígenas tarahumaras en la actualidad. A mí me interesa muchísimo porque me parece que son una cultura que ama la libertad y me sorprende la manera en que han luchado por mantener sus tradiciones. Hace poco leí un artículo en el que se mencionaba que se está promoviendo el turismo rural, me parece que así le llaman, en el que el objetivo es mostrar la forma de vida de las culturas indígenas no sólo en el estado de Chihuahua, sino también en otros lugares del país. Esto es definitivamente una gran oportunidad para aprender de ellos, quienes incluso han aceptado llevar a cabo algunas de sus ceremonias más importantes en público.