Visitar Alemania siempre resulta atractivo. El estado federado de Baviera es atesorado por su gran cantidad de paisajes, su cultura, su historia y su arquitectura conjuntamente con su rico folklore. Munich es la capital de Baviera y se encuentra dignamente ubicado al pie de los Alpes y a orillas del río Isar. La ciudad cuenta con un millón trescientos mil habitantes, grupo humano muy particular, de rasgos recios que en épocas pasadas y recientes recibieron a personajes de la talla de Napoleón, Goethe, Lenin, Ford, Mozart y Caruso, entre otros. Munich respira cultura con grandes ofertas de universidades, moderna arquitectura que se confunde con edificaciones magníficas, fruto del esplendor del barroco alemán.
Aquí se come bien y además es uno de los centros económicos e industriales más importantes de Alemania. La producción versa su mayor orgullo en los automóviles, la electrónica y por supuesto la cerveza. La cultura se pone de manifiesto al ser Munich la primera ciudad editorial de Europa y situarse entre las primeras ciudades en cuanto a desarrollo de medios de comunicación. Por si fuera poco, la ciudad es anfitriona de casi 10 000 congresos al año. Todas estas delicadezas han hecho que Munich sea la tercera ciudad más importante de Alemania luego de Berlín y Hamburgo.

Imagen tomada de Wikipedia
Munich se funda hace más de 1200 años cuando un grupo de monjes del monasterio Tegernsee se asienta sobre las márgenes del río Isar. El lugar fue llamado Munichen que quiere decir “el lugar de los monjes”. A partir de allí, el asentamiento crece en base al comercio de la sal. En el año 1158, el duque León de Brunswick destruye el antiguo puente y construye el suyo propio para apoderarse del fecundo negocio de la sal. Dos años más tarde se hace oficial esta fecha como fundación de Munich gracias a la gestión del emperador Federico Barbarroja. Más adelante se convertiría en la capital del imperio alemán.
En tiempos medievales hubo murallas en la ciudad, de estas se han conservado tres puertas que ahora sirven de acceso al casco antiguo de la ciudad. En el centro podemos ver la Columna de la Virgen, en la Marienplatz erigida por el príncipe Maximiliano I como tributo ya que Munich no fue dañada durante la Guerra de los 30 Años. Hacia el oeste encontramos Frauenkirche, La Catedral de Nuestra Señora, de hermoso estilo gótico tardío y que tiene unos 500 años antigüedad, convirtiéndose en una de las iglesias más grandes de Europa. Sus torres termina en cúpulas de cobre de alrededor de 100 metros de altura.

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Del año 1789 data el parque Englischer Garten que fue mandado construir por el príncipe Karl Theodor para los ciudadanos. Se trata de uno de los parques más bellos del mundo. En Munich se celebra año con año el Oktober Fest o fiesta de la cerveza. Esta celebración data de los tiempos del reinado de Maximiliano José I en que el festival se instaura en honor a la boda de su hijo, Luis I quien luego de los años de su padre, agasajaría Munich con excelentes construcciones clasicistas como los templos griegos de la Konigsplatz, que hoy ya son museos, y los edificios que se ven en Ludwingstrasse, entre el Arco del Triunfo y la Logia de los Generales.
Luego le sucedería su hijo Maximiliano II quien es el encargado de construir el Maximilianstrasse y el Maximilianeum, actual sede del parlamento bávaro. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas de las edificaciones fueron dañadas pero la gran mayoría logró reconstruirse, como el Antiguo Ayuntamiento, El Teatro Nacional de la Ópera, la Pinacoteca Nueva, el Museo Técnico Alemán, el Palacio de la Residenz, entre otros. El siguiente corte histórico se sitúa durante los Juegos Olímpicos de Berlín en el año 1972 con la construcción del Parque Olímpico.

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Además se construyó la red de ferrocarriles suburbanos. En Munich también destaca la importancia del aeropuerto internacional, el cual recibe gran tránsito de turistas durante el año. Otra característica de Munich son sus extensas áreas verdes y junto con éstas sus innumerables fuentes que invitan a tomarse un descanso durante nuestro recorrido. Pero estas pausas lo que hacen es abrir el aperito y para satisfacerlo nos dirigimos hacia el corazón de la ciudad donde abundan los cafés y las pastelerías por todas sus calles. Mención aparte para las cervecerías donde podemos acomodarnos una buena borrachera si nos emocionamos en probar cada una de las marcas, sabores y grados que de la misma se ofrecen al turista.
En esta zona aprovechamos y vemos la iglesia de San Miguel donde se encuentra la cripta del rey Luis II. En este templo podemos ver el arte renacentista en gran magnitud. Entre las joyas góticas que podemos admirar en esta zona esta el Neues Rathaus o Nuevo Ayuntamiento que data del siglo XIX. Nos llama la atención las 43 campanas. Por último nos vamos hacia el sur a visitar la Iglesia de San Pedro, la más antigua de la zona urbana de Munich. Rendidos terminamos en el Viktualienmarkt donde -ahora sí- nos entregamos a las cervecerías alemanas.


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