Europa, Viajes
Se trata de la tercera ciudad más importante de Francia

Lyon, donde comer es más que un placer

Esta ciudad fue cimentando su atractivo en base a la gastronomía
Antonio Martínez
07:00h Jueves, 20 de noviembre de 2008
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Lyon es una de las ciudades más importantes de Francia. De hecho es la tercera en importancia por detrás de la imbatible París y Marsella. Lyon basó su éxito en la gastronomía que en un principio se limitaba a un determinado foco de la ciudad. Sin embargo, el tiempo pasó y la fama que obtuvo su gastronomía trascendió todo el estado. Si a ello le unimos la posibilidad de encontrar precios baratos en vuelos a través de Internet, la visita gastronómica no tiene pérdida.

A eso se le sumaron algunas cosas como la puesta en funcionamiento del TGV –el tren de alta velocidad- que unió Lyon con París y Marsella, el equipo de fútbol, de la ciudad empezó a barrer con sus rivales de turno y las exposiciones vanguardistas se fueron sucediendo en la ciudad hasta convertirla en atractivo turístico. Lyon se encuentra ubicada a orillas de los ríos Ródano y Saona.

Vista de Lyon tomada de Flickr por Vorlock

La ciudad cuenta con 28 puentes que permiten el tránsito por las diferentes áreas que son separadas por los ríos. La ciudad también está dividida por dos colinas, La Croix Rousse y Fourviere. Al oeste de esta última encontramos el ameno centro histórico de Lyon en todo su esplendor renacentista. Sobre la península que forma la confluencia de los dos ríos encontramos la Plaza de Bellecour, la mayor plaza peatonal de Europa donde podemos apreciar una estatua ecuestre de Luis XIV.


La fundación de la ciudad data del año 43 antes de Cristo y estuvo a cargo de los romanos quienes la nombraron como capital de las tres provincias galas de ese entonces. Luego de este tiempo, Lyon pasa por un largo período de tiempo a manos del Sacro Imperio Romano Germánico. Ya en el siglo XX, Lyon fue un importante centro de resistencia contra la invasión de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Hacia fines del siglo XX, se le dio carta blanca a un grupo de destacados arquitectos y artistas para que edificaran alrededor del área del Ayuntamiento y la Ópera. El resultado fue una bella expresión del postmodernismo sustentado en una Ópera rococó con un domo de cristal y una gran plaza de 69 columnas y múltiples chorros de agua. Desde esta hermosa zona se extienden con rumbos norte y sur las principales calles de restaurantes y tiendas, la Calle Republiqué y la Calle President Herriot.

Pero antes de entrar en los detalles de la ciudad, debemos saber cómo llegar hasta Lyon. La mejor manera de hacerlo es a través del Aeropuerto Saint-Exupery que se encuentra a poco más de 30 kilómetros de la ciudad. El siguiente paso en Lyon es buscar alojamiento. Podemos hacerlo en la Villa Florentine, un antiguo monasterio acondicionado como hotel de lujo con bellos jardines y terrazas.

Si queremos aislarnos del movimiento de la ciudad durante las noches podemos elegir el Le Mas Bouchy, ubicado a 45 minutos del aeropuerto. Se trata de una campiña donde podemos disfrutar de excelente comida y muy buenos vinos, además de practicar canotaje y planeo. Si queremos una opción económica de alojamiento podemos marchar hacia el Elysee Hotel. Que está muy bien ubicado.

Basílica de Fourviere tomada de Flickr por Vorlock

Podemos empezar nuestro recorrido por Lyon visitando algunos de sus museos empezando por el Musee des Beaux-Arts que ha sido recientemente renovado y es uno de los más elegantes de Francia. Luego hay que ir al Museo de Arte Contemporáneo ubicado en el Parque Tete D’or y que vendría a ser el equivalente al Central Park de Nueva York. En este museo siempre encontraremos en exhibición la obra de Andy Warhol.

Otro atractivo de este interesante museo es su arquitectura de cristal. Otro museo para ver en Lyon es el Musee Des Tissus que muestra una completa muestra de la industria textil y de la moda francesas que nacieron en esta ciudad. Luego de estas visitas culturales podemos marchar hacia la Basílica de Fourviere, ubicada en la cima de la montaña del mismo nombre. Este es un excelente mirador para echarle un vistazo a la ciudad antigua y nos sorprenderemos con la forma de elefante invertido de la basílica.

Después de haberlo visto desde lo alto, hay que ir al Pueblo Antiguo. Allí podremos ver en sus plazas verdaderas joyas del Renacimiento. Aquí podemos atravesar de plaza a plaza por los patios de los edificios. Luego hay que conocer la Place des Terreauz que nos evocará a los Caballos de San Marcos en Venecia, puesto que esta plaza también tiene una fuente y cuatro caballos que simbolizan los cuatro ríos de Francia. La decoración está planteada con fibras ópticas y columnas luminosas de agua.

En Lyon también tenemos que conocer el Centro para la Historia de la Resistencia y la Deportación, un tributo a los mártires que lucharon en contra de las fuerzas de ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Aquí podemos ver las fotos del juicio al “carnicero de Lyon”. Habíamos dicho que esta ciudad cimentó su reputación empezando por la gastronomía.

La Brasserie Georges tomada de Flickr por Mr Gourmand

En Lyon vemos desde pequeños locales hasta catedrales de la gastronomía. Debemos conocer el Brasserie Le Nord y probar la sopa de cebolla, los sesos de ternera y el fricasé de pollo. Otro restaurante que podemos elegir es el Brasserie Le Sud para probar el puré de aceituna y el caviar aubergine. En el Brasserie L’est probaremos el hígado de ganso oriental y el jamón serrano.

Otro local de comida es el Les Planches que nos invita a probar su especialidad, el jabalí al vino tinto. En Lyon los restaurantes complementan su exquisita cocina con una esmerada decoración. Por ejemplo en La Brasserie Georges, que data de 1836, podemos apreciar su estilo Art Deco y en Brassiere L’ouest vemos finos candelabros y trabajadas sillas conviviendo con pantallas de plasma.

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