Uno de los lugares más fascinantes en donde todavía podemos apreciar imágenes que llegan del pasado en su estado natural es el continente africano y dentro de éste, la parte oriental. Cerrando la lupa, nuestro destino es el país de Kenia, quizá el país con la fauna silvestre más prolífica del mundo. Aquí los depredadores y sus presas hacen su vida normal frente a los ojos de los visitantes que llegan hasta este rincón del mundo a apreciar como se mueve la cadena alimenticia de la región. Los guepardos corren tras las gacelas, tal como lo hemos visto en algún documental de la televisión.
Las leonas cazan mientras los machos se echan a esperar que les alcancen la comida, los hipopótamos bostezan mientras atrevidos pajaritos se posan sobre sus lomos y se alimentan de sus parásitos y las cebras pastan siempre atentas al peligro que se les cierne en cualquier momento. También se puede ver el pillaje en su máxima expresión representado por las hienas que tratan de arrebatarle la presa tan arduamente conseguida por una madre guepardo o los elefantes dibujando gigantescas siluetas al amanecer mientras las jirafas hacen sus arrumacos al amparo de un tibio arco iris en el Masai Mara.

Imagen tomada de Wikipedia
Se puede llegar a Nairobi, la capital de Kenia, en vuelo desde Zurich, Suiza. Una vez en la capital, podemos tomar un vuelo corto hacia las costas, rumbo a Malindi. En este pequeño pueblo podemos disfrutar del Parque Marino de Watamu que se encuentra a escasos metros de la playa y que ofrece todas las comodidades para poder practicar el buceo. La temporada del buceo se da entre los meses de Septiembre y Abril con temperaturas entre 24 y 30 grados centígrados que enmarcan un clima caliente y húmedo. Al tratarse de una costa continental, la biodiversidad que hallamos en el descenso es mucho mayor que la que puede proveer una isla.
Por otra parte, la vista puede ser sorprendente y de pronto cambiar a una visión turbia. Los cardúmenes de peces forman grandes esferas vibrantes y más a la superficie, estos conglomerados nos rodean creyendo que se trata de un pez nodriza que los guiará gregariamente quién sabe dónde. Pudimos distinguir nudibranquios, peces león y peces piedra entre otras que adornan el Océano Índico. Es hora de conocer los Parques Naturales de Kenia, ubicados en zonas altas de planicie, tan igual como la capital Nairobi con temperaturas que son más frescas y secas que las calientes y húmedas de la costa del continente.

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A la sombra podemos tener 25 grados centígrados pero sería irresponsable exponernos al sol de campo abierto. Los safaris duran en promedio tres días y apenas pasada media hora de la salida de Nairobi ya se pueden apreciar las primeras manadas de zebras y algunas jirafas que cruzan por nuestro camino. También pudimos ver un representante de la tribu Masai vestido con una impresionante túnica roja y que arriaba su ganado. Los safaris en Kenia son bastante cuidadosos. Las camionetas son los suficientemente espaciosas para la comodidad de unos cuatro pasajeros más sus provisiones y el chasis de los vehículos está bien protegido por unas jaulas.
Por su puesto no se permite que los turistas bajen de los transportes mientras estamos a campo abierto viendo los animales salvajes desfilar por nuestro frente. Si tenemos suerte, algunos felinos, curiosos se acercarán a olfatear nuestro vehículo, las pulsaciones se elevan pero al tiempo una tremenda emoción y sensación primitiva de familiaridad nos asiste. Es el inconsciente colectivo del hombre que apareció en estas tierras. El Parque de Amboseli se encuentra en las faldas del Kilimanjaro. No hay muchos árboles y la tierra es seca haciendo que el paso de los elefantes levante gran polvareda que se ve en el horizonte, deformado por el golpe de los rayos solares.

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Dentro del Parque de Amboseli podemos pernoctar en las Cabañas Serena de Amboseli, una zona de diez hectáreas de extensión construida estratégicamente entre un conglomerado de árboles y un grupo de manantiales naturales que sirvieron de referencia para la construcción del hotel. Aquí el turista puede sembrar su propio árbol y una placa recordatoria queda grabada con su nombre al pie del mismo. Luego nos tocó visitar el Lago Nakuru de poca profundidad y de alcalinas aguas que sirven de hábitat al espectacular flamenco y a una numerosa fauna entre la que podemos conocer a la jirafa de Rothschild y los jabalíes verrugosos. La vista desde el Hotel Ark es maravillosa y se puede ver el algo en su plenitud mientras unas carreras de impalas nos mantienen atentos a la dinámica del paisaje.
El Masai Mara fue el punto final de nuestro estupendo viaje. Es un sistema de planicies que son la continuación del Serengueti y que se extiende hasta Tanzania. La mejor época para estar aquí es en Agosto, cuando las migraciones de los animales le otorgan gran vistosidad al paisaje. En noviembre es época de lluvias y sucesivos arco iris adornan la sabana que es testigo de las máximas pruebas de velocidad de la naturaleza a cargo de los guepardos.


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1 Comentario en “Los Parques Naturales de Kenia”
muy buena toda esa investigacion los felicito