El estado de Kentucky se encuentra en la región sureste de la zona central de los Estados Unidos. Sus primeros habitantes eran agricultores y cazadores y durante siglos antes de la llegada del hombre blanco, la región era terreno de caza y campo de batalla de tribus indias como los Shawnee, los Iroqueses y los Cherokees. La exploración de los blancos tuvo poco éxito, hasta que en 1792 Daniel Boone penetró al Bluegrass, una región con hierba sedosa y azulada, típica de esta zona del país. Fue precisamente en ese año cuando Kentucky se convirtió en el decimoquinto estado de la Unión Americana. Desde sus primeros asentamientos, Kentucky ha sido un estado rural con pequeñas ciudades y cruce de caminos. En la década de los ochentas del siglo pasado, cerca de la mitad de la población era rural y sólo dos ciudades, Louisville y Lexington, tenían poblaciones mayores de 200 000 habitantes. La economía de Kentucky ha estado enfocada tradicionalmente al cultivo de tabaco, a la explotación del carbón y de recursos como el petróleo, el gas natural y el acero. Pero este estado también destaca por su manufactura de whisky Bourbon, y por ocupar un puesto de privilegio en la crianza de caballos purasangre.

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Estas dos últimas actividades han alcanzado tal desarrollo que han hecho famoso a Kentucky a nivel internacional. Algunas ciudades alrededor del mundo pueden identificarse instantáneamente por estructuras particulares. Eso le sucede a Louisville, con las torrecillas gemelas del Hipódromo Churchill Downs, una de las estructuras más reconocidas en deportes, que se han convertido en el símbolo de la carrera más grande y clásica de los Estados Unidos: El Derby de Kentucky, establecida en 1875. Se corre anualmente y junto con los premios de Preakness y Belmont, conforman las carreras más codiciadas de la Triple Corona. El Derby de Kentucky no tiene rival por su embriagante mezcla de emoción, glamour y hedonismo. Permanece como el más antiguo en el que, consecutivamente, se ha realizado carreras de caballos purasangre en América.
El comienzo de este evento se remonta a 1872, cuando un residente de Louisville, Meriwether Lewis Clark, viajó a Inglaterra y Francia para estudiar el formato y las reglas de las carreras. En Inglaterra, Clark quedó fascinado con los Clásicos. El sistema de apostar en las carreras realzaba algunas clases y edades de caballos y estimulaba el interés en las carreras de caballos purasangre.
Clark regresó a Louisville en el invierno de 1873 para comenzar los preparativos de la construcción de su nuevo hipódromo, e influenció a un grupo de amigos para fundar el Louisville Jockey club, el cual nació en junio de 1874. Los más de 300 miembros originales aportaron 100 dólares para su construcción. El Derby continúa siendo una singular tradición estadounidense. El espectáculo que en un inicio fue visto por 10 000 personas, hoy atrae anualmente a más de 100 000 personas y a millones más que ven el evento por televisión en todo el mundo. Para algunos es una carrera de caballos, pero para otros no hay otro evento en el mundo que pueda igualar los dos minutos más emocionantes en deportes. Pero hablábamos también de otro atractivo de Kentucky: El Bourbon. Se trata del espíritu nativo de los Estados Unidos con una historia y tradición extraída de la cultura de los primeros colonizadores y que se ha refinado constantemente en los últimos 200 años. Todo empezó cuando, para ayudar a financiar la revolución, el Congreso Continental decretó un impuesto a la producción de whisky. Los colonos de Pennsylvania occidental se enfurecieron y se rehusaron a pagar.

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Con el fin de poner orden en la “rebelión del whisky”, Washington se vio obligado a enviar al Ejército Continental para reprimir el levantamiento. Sin embargo, no la tuvieron fácil y Washington tuvo que hacer un convenio con los rebeldes colonos, dando incentivos a aquellos que se trasladaran a Kentucky (dentro de Virginia en ese tiempo). El gobernador de Virginia, Thomas Jefferson, ofreció a los pioneros 60 acres de tierra en Kentucky si construían una estructura permanente y cultivaban el maíz nativo. Ninguna familia podía comer el producto de los 60 acres de maíz al año y era demasiado perecedero y difícil de transportar para su venta. Si fuera convertido en whisky, ambos problemas acabarían. Este whisky a base maíz, que era un claro destilado, se convertiría en Bourbon, solamente después de dos eventos coincidentemente relacionados. El primero de ellos fue que se fundó el condado de Bourbon dentro del territorio de Kentucky, nombre puesto en honor a los franceses que habían colaborado con los americanos en su independencia. Lo segundo fue que la ciudad de Marysville se convirtió en un puerto de embarque. Así el condado de Bourbon se relacionó con los embarques de whisky y el nombre del licor se volvió sinónimo de este.


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