Varios destinos de viaje alrededor del mundo presentan unas características particulares. Por ejemplo, podemos mencionar el caso de Hawai. Se puede pensar que lo particular de esta parte del mundo es su origen volcánico o sus bailes típicos o, simplemente, la condición de sus olas para el deporte del surf. Pero no me refiero a eso. Sucede que abordaba el avión en el país de México, misma nave que se encargaría de depositarme en uno de los lugares más bellos de la soberanía norteamericana. Por otra parte, sentí nostalgia al abandonar territorio mexicano por lo bien que me había tratado la gente y los muchos amigos que puede hacer por allá. Justamente una de estas familias me obsequió algunas cosas antes de mi partida, entre ellas frutas típicas de su país, las cuales evidentemente pasaron a mi estómago durante el vuelo. Sin embargo, conservé las hojas de unas flores llamadas flores de jamaica, las cuales se hierven y ofrecen uno de los refrescos más suculentos que he probado. El hecho es que llevaba dos bolsas de estas codiciadas flores conmigo cuando mi avión aterrizaba en aeropuerto hawaiano. Mi sorpresa vendría enseguida.

Imagen tomada de Wikipedia
Era la primera vez que un grupo de perros salía a recibirme a mi llegada en vuelo internacional de algún país. Sí, leyó bien, perros. Los canes no dejaban de rodearme y de ladrarme, afortunadamente eran tirados de sus correas por loa agentes de seguridad el aeropuerto. Yo estaba tan desconcertado como el primero de los turistas en aparecer en su destino.
Empecé a sudar frío cuando los perros olfateaban insistentemente mi única maleta. Las peores pesadillas vinieron a mi mente cuando pensé que podían haberme “sembrado” alguna sustancia prohibida en la maleta. Afortunadamente todo se aclaró y resultó que a Hawai no se puede ingresar con frutas ni flores de ninguna especie. Incluso algunos alimentos están también prohibidos de ingresar. Calculo que para vigilar el ecosistema y la llegada de ciertas bacterias que podrían dañarlo. Pues ahí se quedaron mis flores de jamaica pero yo puede acceder a este grupo de islas que congregan a más de siete millones de turistas al año. En efecto, el territorio hawaiano está conformado por un archipiélago de islas que antiguamente se denominaban islas sándwich. Existen ocho islas principales dentro de este archipiélago de 18 islas y atolones que se extienden a lo largo de 240 kilómetros.
Las islas principales son Niihau, Kauai, Oahu, Molokai, Lanai, Kahoolawe, Maui y la isla de Hawai. Esta última es la de mayor tamaño por lo que se le suele llamar Isla Grande para no confundirse con la totalidad del territorio hawaiano. La isla grande aún continúa en expansión debido a su intensa actividad volcánica, en especial la del volcán Kilauea, uno de los más activos del mundo y que curiosamente se encuentra ubicado en uno de los atractivos turísticos de la isla, el parque de los volcanes. Otro atractivo turístico de la Isla Grande es el complejo Kona. La segunda isla en importancia es Oahu, también conocida como el punto de encuentro ya que es la más poblada del archipiélago e ideal para los turistas que no pueden con su genio cosmopolita. En la costa sur de esta isla se encuentra la ciudad de Honolulu que es el centro comercial de todo Hawai y además alberga la sede del gobierno. En Oahu, también se puede observar a los mejores surfistas del mundo al dar un paseo por la famosa playa Waikiki. Las olas más grandes del mundo se encuentran en la costa norte de Oahu y el hermoso complemento de bosques tropicales y aguas azules no puede ser superado.

Imagen tomada de Wikipedia
Maui es otro destino importante dentro de Hawai y es la segunda mayor isla en tamaño. Conocida también como la isla del valle, alberga el cráter volcánico Haleakala con una altura de más de 3000 metros. En Maui también encontramos centros turísticos, sobre todo en la zona occidental, lugares como Lahaina, Kihei o Wailea. Otra isla del archipiélago es Kauai, conocida también como la isla jardín por su espesura tropical y su inconmensurable belleza. Se dice que es una de las zonas más lluviosas del mundo y debe serlo para mantener aquel verdor. Aquí podemos visitar el cañón de Waimea. La siguiente isla que podemos visitar es la de Molokai, conocida como la isla amistosa por sus destinos ecoturísticos y por las numerosas actividades que se ponen a disposición de los visitantes. No podemos irnos de Hawai sin visitar Lanai, con la mayor plantación de piñas del mundo y el hermoso paisaje rojo que nos ofrece el lugar llamado “el jardín de los dioses” y que nos evoca la conformación de los paisajes lunares. Por último, si la excentricidad nos gana, podemos rentar un helicóptero y volar a Niihau, isla privada y habitada solo por pobladores de Hawai. Una ojeada de minutos a un lugar en el que podríamos quedarnos toda la vida.


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