Europa, Viajes
Se trata de una de las costas más bellas de Europa

Faro al sur de Portugal

Hay que visitar los pantanos de Ría Formosa
Antonio Martínez
07:00h Sábado, 06 de diciembre de 2008
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Cuando uno revisa los folletos que nos hacen llegar las agencias de viaje, puede comprobar que cada lugar tiene su encanto o su caballito de batalla en cuanto a servicios o sitios de interés turístico. Tampoco es de extrañar que cada país o región se adjudique a sí mismo títulos como el de la mejor comida, o las mejores playas. Sin embargo, entre los viajeros existe consenso respecto a uno de los lugares más bellos de Europa, hablando de costas específicamente.

En este sentido, varios viajeros con los que he tenido oportunidad de conversar, amén de los agentes de viaje, han coincidido en recomendarme la ciudad conocida como el Faro. En efecto, en esta parte del continente se extienden largas y maravillosas playas de arena, enmarcadas por acantilados de un verdor sin igual. Faro es además una encantadora ciudad con calles adoquinadas y muchas áreas verdes en su terreno.

Faro tomada de Flickr por Athalfred

Faro es la capital de la región de Algarbe y del distrito del Faro, en Portugal. Su ubicación la hace ideal para realizar viajes cortos también. Además, se trata de una ciudad tranquila, con apenas 40 000 habitantes, que está dividida en seis parroquias, limitando al norte y oeste con Sao Bras de Alportel, al este con Olhao, al oeste con Loulé y al sur con el Océano Atlántico.


Se sabe que la laguna Ría Formosa albergó asentamientos humanos desde la época del Paleolítico hasta el final de la prehistoria. La siguiente referencia es el asentamiento de Ossonoba que fue un poblado importante durante la posterior ocupación romana. A partir del siglo III, la ciudad empieza a ser ocupada por los visigodos que desplazan a los romanos. Cinco siglos más tarde, serían los moros los que harían lo propio con el pueblo visigodo.

Durante todos esos siglos, Ossonoba fue el pueblo más importante de la región. En el siglo IX se construyen las murallas alrededor de la ciudad, cuyo nombre empieza a ser Santa María y luego Harun, del cual finalmente se deriva la denominación de Faro. Finalmente los moros son expulsados en 1272 por Alfonso III. En 1596, la ciudad es quemada por las tropas inglesas y luego es reconstruida.

En 1756 la ciudad es nuevamente destruida, esta vez por un terremoto. En la actualidad Faro se dedica a la pesca, la industria conservera y la exportación de frutos y de corcho. Por supuesto, el sector servicios, de la mano del turismo, es el sustento básico de la ciudad. La mejor manera de llegar a Faro es a través de su aeropuerto internacional, ubicado a seis kilómetros de la ciudad, aunque Lisboa y Sevilla distan poco de esta ciudad si decidimos viajar por tierra.

La gente que visita Faro gusta de recorrer la ciudad a pie. Junto a la muralla de la ciudadela se encuentra el pequeño puerto, desde donde se abre paso la ciudad nueva hacia el este y el oeste. El jardín junto al puerto llamado Jardim Manuel Bivar, es un buen punto de partida para estas caminatas. Junto a su extremo superior empieza la zona principal de tiendas de la ciudad conformada por una pequeña red de calles peatonales nutrida de boutiques, cafés y restaurantes.

Jardin Manuel Bivar tomada de Flickr por l’ours Andy

Desde ahí se puede ir hacia el norte, hacia algunas de las iglesias más conocidas de Faro como la Iglesia del Carmen. También podemos marchar hacia el noroeste por la Glorieta Largo 25 de Abril hasta el mercado donde hallamos los mejores productos frescos. Si vamos hacia el oeste nos toparemos con la avenida 5 de Octubre que termina frente al Liceo del Faro. Desde aquí tenemos una buena vista del Faro, las tierras pantanosas de Ría Formosa y el mar, ya que se trata de una zona un tanto elevada.

La oferta hotelera en Faro es variada. Podemos ir a Casa de Estoi, una casona centenaria que ha sido acondicionada como hotel. El hotel más moderno de la ciudad es el Hotel Faro que tiene buenas vistas de la ciudad. En las afueras de Faro podemos alojarnos en Monte Do Casal, un hotel campestre con acogedoras instalaciones y a buen precio.

Ya bien instalados en la ciudad, hay que conocer el Museo Municipal o Museo Arqueológico que está ubicado en el antiguo Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción, dentro de la muralla. El jardín del museo data de 1540 y el suelo de mosaico romano data del siglo IV, con la cabeza del dios Neptuno como detalle. Luego hay que ir a visitar la Catedral de Faro conocida como Sé.

Desde los exteriores podemos apreciar una estructura baja, mezcla de estilos barroco y renacentista. El interior presenta elementos más interesantes como un órgano del siglo XVIII con una decoración de inspiración china. Otra iglesia para conocer es la Iglesia del Carmen, la más visitada de la ciudad por su costado barroco y sus esmerados interiores, revestidos con pan de oro.

Ría Formosa tomada de Flickr por Raul

Tiene una capilla anexa llamada Capilla de Huesos que data de 1816 y está decorada con esqueletos de monjes. Luego hay que ir al Parque Natural de Ría Formosa. Se trata de una extensión de pantanos que está protegida por el estado debido a su importancia en el ecosistema. Las vistas a esta zona se hacen tomando las embarcaciones que recorren las pequeñas islas de Faro.

Luego hay que ir a conocer el Palacio y Jardines de Estoi, al norte de Faro. Se trata de un palacio privado construido en estilo rococó durante la segunda mitad del siglo XIX y que está rodeado de bellos jardines. Es una versión en miniatura del palacio real de Queluz en las afueras de Lisboa. En las afueras podemos ver las ruinas romanas de Milreu.

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