África, Viajes

En verano también se puede esquiar

Desde los Alpes Suizos hasta el exotismo de Marruecos
Jordi Carbonell
10:00h Viernes, 30 de julio de 2010
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Espectacular vista desde la cordillera alpina

Un fanático del esquí es muy fácil de identificar. Cuando el común de los mortales empieza a ponerse pijama largo y a cubrirse con algo más que la sábana, en otoño, él ya está pensando en los monos, las cadenas, las gafas y las botas que  ‘quemará’ durante el invierno.

Entre diciembre y marzo su ocio gira alrededor de la nieve. Su adrenalina se dispara, mientras a muchos otros se les congela tumbados en el sofá dominguero de su casa. Para estos últimos es difícil de entender, pero para los amantes de la montaña, un fin de semana sin subir a pistas es como un fin de semana sin jornada de Liga para un futbolero.

Pero que no sufran los surferos y los esquiadores. En esta época del año, marcada por las altas temperaturas y humedades de hasta el 90%, es posible practicar su deporte favorito.

La mayor parte de estaciones a las que se pueden acudir están en Suiza. Se concentran básicamente en la parte Occidental y en el Valais, las zonas del arco alpino más próximas a España y mejor comunicadas gracias al aeropuerto de Ginebra.

Algunos nombres propios: Saas-fee, Saint Moritz, Pontresina, Engelberg o Crans Monstans y Les Diablerets. Todas ellas ofrecen la oportunidad a los usuarios de esquiar sobre sus impresionantes glaciares. Lo cual, a parte de ser un privilegio, no deja de ser un riesgo.

Es realmente bonito, una vivencia llena de contrastes. Pero es que aquí no hay nieve, sino hielo. Y tampoco hay pistas para enamorados ni trazados outsiders más o menos permitidos. Solamente los más avezados y concienzudos pueden hacerse cargo de esta experiencia.

A parte de la dificultad, el otro gran condicionante es el clima. A 30º C, lo más probable es que los escasos copos de nieve que se acumulan acaben derritiéndose. Y eso, por muy experto que uno sea, es un peligro. El horario está muy marcado: la jornada empieza  a las 07.00 h de la mañana y acaba a las 12.30 del mediodía.

Pero para los aventureros de verdad, les vamos a recomendar algo casi surrealista. Es bastante complicado que un país africano se suba a lo más alto del podio en unos Juegos Olímpicos de invierno, y sin embargo, eso no significa que no tengan instalaciones habilitadas para la práctica de alguna de sus disciplinas.

¡En Marruecos se puede esquiar! Hay dos zonas de montaña, concretamente. Cercanas a Meknes, están las estaciones Michiffen y Djebel Hebri, y al oeste del país, Oukaïmeden. Aunque seguramente -ahora viene la perla- lo más impactante es bajar por la pendiente de la Gran Duna de Ouarzazate. Imaginen la postal: aventureros de Occidente ataviados con turbante, subidos a lomos de un dromedario y con los esquíes en el regazo.

Eso sí, los esfuerzos se multiplican. No hay remontadores. Hay que subir descalzo. Los pies quedan atrapados. Y encima, la arena no es demasiado deslizante. ¿Y qué? ¿Habrá mucha gente en el mundo que haya podido decir que ha estado en pleno desierto del Sáhara haciendo ‘chus’?

Fotografía: tomada de la galería de Daquella manera, en Flickr

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