Sudamérica, Viajes
Perú arqueológico

El increíble Santuario Histórico de Machu Pichu

El legado de los Incas
Brenda Zaniuk
08:00h Sábado, 13 de diciembre de 2008
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Machu Pichu es una clara muestra de la majestuosidad en roca de un pueblo que habitó aquellas tierras del sur de Perú y que supo dejar, con maestría, su huella indeleble en el planeta. Hoy, uno de los destinos turísticos de interés arqueológico más importantes del mundo.

Panorámica de Machu Pichu con las montañas circundantes y, a la izquierda, la ciudadela. Foto: Wiki

Machu Pichu significa “Montaña Vieja” en la lengua autóctona de los incas andinos, aquélla civilización que, entre los siglos XII y XVII, principalmente, vivió en un amplio territorio de Sudamérica, en las tierras que actualmente pertenecen a Perú, Bolivia y Ecuador, y en menor medida, parte de Chile, noroeste de la Argentina y sur de Colombia.

Toda la región del Santuario Histórico de Machu Pichu constituye, desde 1983, Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad de la UNESCO y, más recientemente, en julio del 2007, fue elegida como una de las nuevas Maravillas del Mundo. Y no es para menos: esta llaqta, nombre con el que se denomina a los antiguos poblados inca, totalmente edificada en piedra, emplazada entre las montañas Machu Pichu y la Huayna Pichu, más elevada que la primera, y fondo característico de toda postal de la zona, es una verdadera maravilla natural, arquitectónica e histórica.

La sublime belleza del valle de Urubamba, su entorno natural, ese silencio que pareciese provenir de siglos atrás que susurra, en su muda brisa, una historia aún enigmática –para nosotros, mortales contemporáneos- esa sensación tan característica de estar y respirar a miles de metros sobre el nivel del mar (2.400, para ser más precisos), ese aire húmedo y un tanto eléctrico, toda la atmósfera increíblemente potente y extraña, hacen de este lugar un punto único en el mundo, realmente difícil de explicar con palabras.

Hermosa toma de Machu Pichu, la montaña Huayna Pichu, detrás. Foto: Wiki

Según se calcula Machu Pichu se habría construido en el siglo XV de nuestra era, antes de que los colonizadores europeos llegasen y, en su afán de hacerse de las riquezas de estas tierras, ayudasen a escribir la historia de la desaparición de esta civilización andina.

Aún existen ciertas divergencias o dudas entre los estudiosos y expertos en el tema sobre cuál era, específicamente, la función de este conjunto de construcciones: sin embargo, el consenso se inclina más hacia un aspecto residencial y ritual, y no tanto militar.

Esta ciudad sagrada permaneció en las sombras, allí a medio camino entre los Andes y la selva Amazónica, por casi tres siglos. Si bien hay voces que hablan de un grupo reducido de oriundos peruanos que tuvieron la suerte de toparse con esta ciudad fortificada, la historia oficial apunta al año 1911, como el año de su redescubrimiento, y a un arqueólogo norteamericano, llamado Hiram Bigham, como protagonista del mismo. ”Realmente me quedé sin aliento”, fueron las palabras expresadas por Bigham cuando contó la sensación que experimentó en el momento de su trascendente hallazgo, y así le sucede a uno, se queda casi sin reacción al ser observador de semejante espectáculo arqueológico.

Las varias construcciones que conforman esta ciudadela incaica se despliegan en una superficie de casi un kilómetro de extensión y hoy en día están identificadas y clasificadas en zonas y grupos. Así tenemos en lo que es la ciudadela de Machu Pichu propiamente dicha a dos sectores diferenciados: el agrario y el urbano.

El primero se puede observar, en realidad, en las montañas circundantes del sur: se trata de una serie de terrazas de cultivo (conocidas también como andenes) que se presentan en forma escalonada en los alrededores.

Terrazas de cultivo en Machu Pichu. Foto: cristianbecker en Flickr

La zona urbana, separada de la primera por un gran muro de piedra, constituye el corazón de la antigua ciudad inca, en el cual moraban sus habitantes: dispuesta en forma de “U”, se divide en dos grandes grupos arquitectónicos –el Hanan y Urim-, con sus respectivas calles, intersecciones, sus plazas, sectores con anfiteatros y altares, además de todo un sistema de canales de agua que abastecían al poblado directamente desde el río Urubamba.

El centro de los dos grupos lo vendría a constituir la plaza central, alrededor de la cual se disponen las demás construcciones. Sin embargo, y para no redundar en especificaciones y clasificaciones, vamos a mencionar las edificaciones y puntos que más sorprenden: los tres templos principales son impresionantes no sólo por sus estructuras en sí sino también porque estar allí es sentir una sensación muy extraña, mezcla de espontáneo respeto con humilde admiración. El Templo Principal, el de las Tres Ventanas (éstos dos, ubicados dentro de los que se conoce como la Plaza Sagrada) y el del Sol, forman esta trilogía un tanto mágica.

La Residencia Real, como bien nos indica su nombre, es un edificio que estaba destinado a servir de vivienda al emperador o gente de su entorno. Es, de las construcciones, la más grande, delicada, con muros mejor labrados, y con una disposición más ármonica.

Tampoco podemos dejar de mencionar al sector Intihuatana, con la gran piedra homónima o también llamada Solar y considerada sagrada, las tres portadas que dan a la Plaza principal, el grupo de los morteros, conjunto de construcciones de gran tamaño que se cree tenían una finalidad ritual, o el grupo del Cóndor que incluye viviendas y otras edificaciones.

Piedra Solar o Intihuatana, Machu Pichu. Foto: Wiki

Lo cierto es que Machu Pichu es un destino imperdible para todos los amantes de las civilizaciones antiguas, estar en este lugar es una sensación indescriptible: parece que el corazón da un vuelco y se precipita ante tanta grandeza pétrea.

Para acceder al Santuario Histórico de Machu Pichu hay dos formas posibles: por intermedio del camino conocido como Hiram Bingham que proviene desde Aguas Calientes (a unas tres horas de Cuzco), o bien través del tradicional Camino del Inca.

El Camino del Inca es toda una aventura por sí misma: se estiman unos tres días de caminata que comienza en el kilómetro 82 de la vía férrea Cuzco, punto al cual se debe llegar en tren. Para mayor información sobre las posibilidades y ofertas disponibles sobre una de las rutas de trekking más conocidas de Sudamérica puedes chequear este sitio de promoción del turismo.

Otro dato más: la época del año ideal para conocer esta Maravilla del Mundo es entre los meses de junio y octubre, ya que el clima suele ser más propicio.

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