El gigante del cielo aterriza en España

El A380 sacó dos banderas de España por las ventanas de la cabina en el camino de la pista de aterrizaje hasta su lugar de estacionamiento
El avión más grande del mundo, el A380, ha estado en Palma de Mallorca, Barcelona y Madrid el primer fin de semana de octubre y a su paso ha dejado la esencia de la grandiosidad y el lujo. Con 73 metros de largo, más de 79 metros de envergadura y unos 24 metros de altura este modelo de Airbus es el nuevo gigante del aire. Atrás queda ya el Boeing 747, también llamado Jumbo, ya que el A380 ofrece un 49% más de área útil y por tanto la posibilidad de trasportar más pasajeros. “Que venga hasta nuestro país este avión es muy positivo para nuestros aeropuertos ya que nos da la posibilidad de mostrar que estamos preparados para albergar este tipo de aviones, sólo espero que la próxima vez que venga lo haga lleno de pasajeros”, explicó el presidente de Aena, Juan Ignacio Lema Devesa. Y es que la vistita del A380 a España ha sido, sobretodo, protocolaria. El avión despegó de Frankfurt lleno de pasajeros, éstos bajaron en Palma de Mallorca y permitieron que los periodistas viajaran en él hasta Barcelona el primer día y hasta Madrid el segundo. Después volvió a Palma y recogió al pasaje.
La compañía encargada de traer este milagro de la aeronáutica a España ha sido Lufthansa, que utilizará el avión para volar entre Frankfurt, Tokio y Johannesburgo. El modelo concreto que visitó nuestro país es el “Peking”, existen otros dos adquiridos por la compañía, “Berlín” y “Munich”. La configuración de cada uno de ellos puede variar dependiendo de las preferencias del comprador; de modo que es posible elegir que el avión posea un salón, un comedor o una zona de juegos. En el caso concreto del “Peking”, el avión estaba dividido en las tres zonas características de los vuelos comerciales: primera clase, bussines y clase turista.

Detalle de los sillones extensibles en la Primera Clase
La primera, y más espectacular, puede albergar a ocho pasajeros; cada uno de ellos dispondrá de una butaca muy confortable y espaciosa que puede ponerse totalmente en horizontal y convertirse en cama; una mampara en la zona de la cabeza permitirá tener toda la privacidad que se desee. Además, en esta primera clase hay a disposición de cada viajero un armario, de esta manera se podrán colgar los trajes y dejar las maletas. Las ventanillas automáticas o un baño cinco veces más grande de lo habitual son sólo algunas peculiaridades más de este espacio privilegiado.
La clase bussines es la segunda en grado de comodidad. En esta ya entra alguna que otra persona más aunque el confort se sigue manteniendo, la posibilidad de estirar la butaca casi horizontalmente, servicio de prensa o de catering son algunos de los servicios incluidos.
Y por último, como siempre, la prole. Si las dos primeras clases estaban situadas en el piso superior del gigante, la clase turista ocupa todo el primer piso. Con una configuración muy parecida a la de un avión normal la única diferencia que se puede establecer entre la clase turista del A380 y la mayoría de los vuelos comerciales es la instalación de una televisión detrás de cada asiento, lo que permite a cada viajero ver lo que más le apetezca.
El motor que tiene el A380 es el Rolls-Royce Trent 900, una máquina capaz de dotar de la energía suficiente a la aeronave para dejar el suelo y aventurarse entre las nubes. El tren de aterrizaje está formado por 20 ruedas repartidas en 4 ejes, una muestra del peso que debe soportar.
El avión es el “buque insignia de Lufthansa”, explicó el comandante al cargo, Markus Burchard y también el de Airbus, enfrascado en una competición millonaria con Boeing. Parece ser que, a día de hoy, es Airbus quien lleva ventaja pero ya se sabe que en el sector de la tecnología nunca hay ganadores ni perdedores perennes, los avances van y vienen y seguro que Boeing ya está enfrascado en su nuevo proyecto para superar a su competidor: el cielo es el límite, un límite que en este caso, parece estar más cerca que nunca.
