Viajes

Economía colaborativa en el turismo ¿Negocio de particulares o de inversores buitre?

Las apps de economía colaborativa turísticas están participadas por fondos buitre
Cristina Torres
08:00h Jueves, 06 de agosto de 2015
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turismo colaborativo

 

La economía colaborativa en el mundo del turismo está de moda. Es cada vez más frecuente ver sitios web, ideas, o aplicaciones que están pensadas para que los particulares intercambien servicios u ofrezcan sus propios alojamientos. Sin embargo, aunque detrás de la mayoría de las propuestas se encuentre una pequeña revolución que hace que los particulares puedan obtener ingresos extras y que los viajeros vivan experiencias únicas a precios más bajos hay otra realidad. Muchas de esas propuestas de turismo colaborativo incluyen a grandes inversores e incluso a fondos buitre que vienen dispuestos a obtener rentabilidad en poco tiempo y a cambiar de forma radical tradiciones que de otra manera serían inmutables.

Un buen ejemplo de cómo funciona esto es precisamente Über. Aún pese a su polémica y al hecho de que ha sido prohibido en varios países, incluido España, se trata de una de las empresas con mayor capitalización y mayores ingresos en el mundo del turismo. Si se tiene en cuenta que apenas cuenta con un equipo de trabajadores y que partió de una idea que antes de que existiese parecía a todas luces imposible por ilegal, parece que poco a poco comienza a dar pasos hacia la eliminación de los taxis con licencias como la única vía del transporte entre particulares.

Inversiones muy rentables a corto plazo

Pero, si todas estas aplicaciones que parecían conectar particulares entre sí para conseguir ofrecer servicios que hasta la fecha estaban poco extendidos, o accesibles a solo unos pocos en el ámbito local ¿qué pintan en todo esto grandes inversores? En realidad, la rentabilidad que se obtiene es altísima dados los bajos costes laborales en los que se sustentan la mayor parte de estos servicios que venden su idea como la de un mero intermediario que sin embargo, controla gran parte del proceso, cuando no lo hace desde el principio hasta el final como el más polémico caso de Über.

Sin embargo, hay una finalidad propia que va mucho más allá de la rentabilidad a corto plazo que hace que este tipo de inversores tengan claro que en el turismo colaborativo hay un espacio para ellos. Gracias a este tipo de ideas pueden cambiar cosas que antes eran impensables, y por lo tanto, lanzar nuevos modelos de negocio que se queden con un mercado claro, que antes era de otro tipo de actividades. Über vuelve a ser un buen ejemplo, y actualmente en San Francisco, ciudad en la que se fundó multiplica por cinco al número de taxis que circulan por la ciudad. ¿Alguien querría quedarse con el negocio de los taxistas? Probablemente con la licencia de un único conductor no, porque no sería rentable, pero ¿y con los clientes de toda una ciudad? Eso ya parece más adecuado para los inversores, y eso es precisamente lo que están haciendo.

Cambio de paradigma en el mundo del turismo

Aunque son muchos los taxistas del mundo que se han concentrado protestando por lo ilegal del planteamiento, de momento, apps como Über ya tienen a los usuarios bajo su manga. En el próximo párrafo te explicamos cómo lo han logrado en tan poco tiempo. Sin embargo, antes de eso cabe una reflexión acerca de cómo cambiará el mundo del turismo en unos años si permitimos que las apps más dañinas se apropien de profesiones en las que las licencias, la burocracia y los impuestos ponen en entredicho que el sistema funcione de verdad para todos de la misma forma. No creo que se puede meter a todas las ideas de turismo colaborativo en el mismo saco, pero los impuestos y las leyes sí que deberían ser iguales para todos.

Servicios añadidos que marcan la diferencia para el cliente

¿Por qué un cliente se deja tentar por los servicios del turismo colaborativo? Son muchas las razones, el precio entre las más relevantes. Sin embargo, el trato que se ofrece, las alternativas que se le ponen sobre la mesa, y la experiencia que se aporta en el viaje también cobran peso a la hora de decidir. Precisamente por todas ellas unidas, junto con el potencial viral de la web vemos como la economía colaborativa se va apropiando cada vez más de sectores que se creían invencibles. Es cierto que hay que adaptarse o dejarse morir y que, a ese respecto, mucho han mejorado a los servicios tradicionales estas novedosas propuestas. A partir de aquí habrá que ver quién es más fuerte.

La reflexión está servida. La economía colaborativa puede ayudar a particulares a obtener unas ganancias lícitas y a mejorar la experiencia de los usuarios. Pero, al mismo tiempo, también puede estar cambiando cosas a ritmos acelerados que quizás no nos resulten tan beneficiosas socialmente como pensamos en un primer momento. ¿Lo habías pensado de este modo alguna vez?

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