Europa, Viajes
La clase obrera ha dado paso a modernos trabajadores en el sector servicios

Dortmund, ciudad alemana del siglo XXI

Museos, salas de conciertos, iglesias, miradores, zonas de compras y amplias áreas verdes nos esperan aquí
Antonio Martínez
07:00h Sábado, 29 de noviembre de 2008
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Luego de haber protagonizado dos guerras mundiales y antes otros tantos capítulos violentos de la historia, Alemania ha sabido reinventarse y dejar atrás esa imagen de pueblo bárbaro para convertirse en una nación poderosa. Ha dejado atrás viejas obsesiones y se ha unificado en un solo estado que no ha perdido su identidad. Su gente sigue siendo emprendedora y bravía pero han sumado elegancia, inteligencia y visión.

Muchas de sus ciudades son de las más modernas que encontramos y un ejemplo de esto es Dortmund. Podemos decir que esta ciudad pertenece al siglo XXI, es vibrante y dinámica, reconocida por sus excelentes cervezas, su buen fútbol y agradables espacios de compras. Al mismo tiempo, existe en Dortmund un lugar donde la testosterona queda sublimada a favor de la cultura que está representada por sus bellos teatros y bien logrados museos.

Vista de Dortmund tomada de Flickr por Eduardo Anton

A esto se suma una gran cantidad de área verde que fácilmente ocupa más de la mitad de Dortmund. Esta ciudad es la sétima más grande de Alemania y está ubicada en la región del Ruhr, que se expande a lo largo del río Rin desde la ciudad de Bonn en el norte, hasta Dusseldorf por el sur. A mitad de este recorrido es que los caminos se bifurcan y Dortmund aparece ante nuestros ojos.


En el siglo XIX, Dortmund era una ciudad trabajadora, de clase obrera y muy próspera. La revolución industrial había traído minas, molinos y muchos más puestos de trabajo se estaban creando. En el lapso de un siglo la población de Dortmund saltó de tener apenas 4000 habitantes hasta alcanzar los 140 000 habitantes. Esto la convirtió en la ciudad más grande de la región del Ruhr.

La Segunda Guerra mundial causó muchos estragos y el 70 por ciento de los edificios quedaron destruidos. Fue en la década de los años cincuenta que Dortmund comienza su período de reconstrucción. Esa es la imagen joven que hoy vemos al pasear por la ciudad. Las minas, las plantas de carbón, las plantas de acero se han ido transformando en museos mientras que los ciudadanos se han dedicado a trabajar en el sector servicios.

El ocio también tiene cabida en esta trabajadora ciudad y la gente hace compras en Dortmund, come y bebe en sus restaurantes y bares, y disfruta de sus teatros y cabarets. Para llegar a esta ciudad lo hacemos a través de su aeropuerto, ubicado a 13 kilómetros. Los autobuses que salen del aeropuerto nos dejarán en la ciudad luego de 25 minutos. En Dortmund encontramos buenos lugares para alojarnos.

Por ejemplo está el Park Inn Hotel Dortmund, un moderno y exclusivo hotel del centro. Otro hotel exclusivo y bien ubicado en el centro es el Mercure Dortmund City. Una opción intermedia de alojamiento puede ser el Dortmund Hilton, muy cerca del estadio de la localidad. Una opción más económica puede ser el Ibis Dortmund, ubicado en los límites del centro. Podemos empezar nuestro viaje a Dortmund con un recorrido por sus museos.

Von der Deusener Halde tomada de Flickr por schicki

Para esto es recomendable hacernos con una tarjeta turística llamada Dortmund Tourist Card que nos da el beneficio de ingresar a los museos de la ciudad, sitios de interés y transporte público por una tarifa única. Podemos empezar en el Museo de Arte y Cultura Histórica, un museo con temática local. Luego hay que ir en busca del Museum Am Ostwall, el museo de arte moderno de Dortmund que tiene una colección permanente exhibida en exposiciones temporales.

Aquí veremos una fina colección impresionista a cargo del ruso Alexei von Jawlensky. Después debemos ir al Steinwache Museo Conmemorativo. Aquí se documenta la persecución y resistencia durante el gobierno nazi en un recinto que en aquello años fue un cuartel de la GESTAPO. Luego nos espera el Museo Industrial Westphalia que es una introspección a lo que eran las minas de carbón y la vida que llevaban los mineros en sus campamentos.

Luego del recorrido por los museos más importantes de Dortmund podemos ir a la Destiladora de la ciudad y probar su cerveza antes de continuar con nuestro recorrido. Luego podemos ir a conocer la Iglesia de St. Reinoldi que es la más antigua de Dortmund. Esta iglesia data del siglo XIII y podemos salvar los 200 escalones que nos llevan hasta el campanario para tener la mejor vista de la ciudad.

Luego debemos ir a Floriantum, la torre de televisión de Dortmund ubicada en el Parque Westfalen desde donde también obtendremos las mejores vistas de la ciudad mientras almorzamos en su restaurante giratorio. El Parque Westfalen nos espera con sus 70 hectáreas para pasear con toda la familia. Después podemos ir al zoológico de Dortmund que se especializa en la flora y fauna de Sudamérica con 2 500 animales en exhibición.

Westfalenhalle tomada de Flickr por schicki

Luego debemos darnos una vuelta por DASA que es la exhibición alemana de salud ocupacional y seguridad. El nombre no ayuda mucho pero uno se la pasa bien entre tanta cosa interactiva y muchas diversiones. Otra de las atracciones de Dortmund es el momento de las compras. Muchos de los lugares más concurridos están en el centro de la ciudad. Podemos empezar en Westenhellweg y continuar hacia Ostenhellweg para ver la variedad de tiendas y ofertas.

En tiendas departamentales conviene visitar Kaufhof y si buscamos accesorios de moda hay que ir a Hansastrasse. La vanguardia de la moda le corresponde a Bruckstrasse. Allí encontramos todo en moda juvenil, ropa de deporte de última generación y salones de belleza, además de buenos restaurantes de comida alemana.

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