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Ubicado en Honduras, este conjunto ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Copan, testamento de la civilización Maya

En esta ciudadela encontramos templos, estelas, cerámicas, pirámides y, por supuesto, profecías
Antonio Martínez
07:00h Jueves, 16 de octubre de 2008
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Por la belleza de sus esculturas y su extraordinario desarrollo de cálculo y astronomía, esta ciudad es uno de los mayores logros culturales y arquitectónicos de la civilización Maya durante el período clásico que comprende del años 300 al 900 de la era cristiana. Copan se localiza en la zona oeste de Honduras junto a la frontera de Guatemala. La región es fértil y montañosa. Un lugar al que merece la pena acercarse en nuestro próximo viaje virtual.

Los conquistadores españoles descubrieron las ruinas  en los inicios del siglo XVI, pero fue recién en 1830 que se emprendieron las primeras exploraciones. Entre 1936 y 1850 se realizaron los trabajos principales de restauración a cargo de la institución Carnegie de Washington y el gobierno de Honduras para ser ultimados entre los años 1977 y 1985.

Copan

Copan tomada de Flickr por YoungRobV

Las ruinas de la ciudad integran un conjunto monumental central en el que destacan los templos signados con los números 26, 11 y 22 y que abarca alrededor de 40 hectáreas, de las cuales seis corresponden a la acrópolis, conjunto de pirámides, terrazas y edificios. Además se distinguen dos zonas residenciales conocidas como El Bosque y Las Sepulturas, Un Juego de Pelota, así como diversas construcciones que se extienden en el valle del río Copan, afluente del Montagua.


Las investigaciones señalan que Copan, como otras ciudades del período clásico, logro integrar una cultura cosmopolita y ampliamente estratificada, dirigida por una elite que controlaba el gobierno, la guerra, la religión y el comercio. Otros sectores sociales correspondían a los arquitectos, astrónomos, escribas, pintores y escultores, y campesinos dedicados al cultivo de maíz, cacao y frijol.

Las investigaciones han permitido comprender que Copan no fue una ciudad teocrática gobernada por sacerdotes y edificada para exclusivos fines religiosos, sino que, por el contrario, los nobles estimularon la creación de un centro urbano que en su época de florecimiento fue habitado por más de 15 000 personas, adornado por templos y residencias, y donde la escultura alcanzó un alto grado de refinamiento.

Otro descubrimiento importante es que la escritura jeroglífica se utilizaba para registrar de manera minuciosa los datos históricos y los hechos heroicos de los gobernantes además de las profecías que han visto acrecentar su fama en estos últimos años. Los primeros pobladores de Copan datan del período preclásico, pero el auge de la ciudad se inició en el siglo VII para declinar de modo brusco poco después a causa del deterioro de las condiciones de vida que afectó a la elite y a los habitantes de los barrios humildes, a la intensa deforestación ejercida sobre el valle, y al colapso de los gobernantes, de manera que para el siglo IX, el espléndido centro urbano se convirtió en una ciudad fantasma, visitada ocasionalmente por peregrinos.

En este breve lapso se trabajó con maestría la piedra de origen volcánico de color verde claro para la creación de magníficos altares, estelas y templos. Uno de los altares más notables es el llamado “Q”, que tiene grabadas 16 figuras de gobernantes de Copan y contiene además una sucesión de grifos que describen acontecimientos históricos relativos a los personajes representados.

Por su parte, las estelas son cuadrangulares y se caracterizan por tener en la parte frontal a un gobernante que sostiene entre los brazos la barra ceremonial en forma de serpiente de dos cabezas, y está adornado por plumas y joyas, y ataviado con vestiduras ricamente labradas. Los personajes están esculpidos en alto relieve y crean el efecto de estatuas monumentales apoyadas en las estelas.

Estela de Copan

Estela de Copan tomada de Flickr por YoungRobV

En la parte posterior de estos monumentos están grabadas inscripciones jeroglíficas que se refieren al personaje representado. Entre las diversas estelas de Copan destaca la conocida como “C”, muestra admirable de la escultura Maya del período clásico. En Copan, la arquitectura se combinó armónicamente con la escultura y logró creaciones originales, entre las que sobresalen diversos monumentos del centro ceremonial; la cancha de Juego de pelota con taludes laterales de plano inclinado, adornados con marcadores labrados con cabezas de guacamaya, y en especial, la Escalera de Jeroglíficos, que parece una alfombra bordada a causa de la abundancia de grifos que forman la inscripción maya más larga conocida hasta la fecha.

Por su parte, el eje central de la escalera está rematado por un mascarón y destacan varias esculturas que representan a personajes ataviados en forma suntuosa. De los escombros del templo que ocupaba la plataforma superior, se lograron rescatar restos de frisos, entre ellos, uno con el rostro de un joven que representa al dios del maíz, notable por la dulzura y serenidad de la expresión, y que ilustra sobre el ideal de belleza de la región.

Otras construcciones notables son La Tribuna de los Espectadores, flanqueada por dos figuras talladas que portan máscaras de mono y una especie de sonaja; La Escalera de los Jaguares, adornada con dos estatuas de estos felinos, así como los templos “11” y “22”, cuyas puertas simulaban fauces de serpiente desmesuradamente abiertas. En la cámara interior del templo “22” destacan dos calaveras sobre las cuales dos atlantes alzan en vilo a un monstruo bicéfalo, y varios mascarones que representan a Chac, el dios de la lluvia.

En Copan se trabajó con maestría el tallado e incisión de la concha de molusco, el hueso de venado y el caparazón de tortuga para manufacturar adornos de la vestimenta y objetos de uso religioso, el pedernal para herramientas e implementos rituales, y la obsidiana para realizar puntas de lanza y proyectil. También se practicó el limado de dientes y la incrustación de piezas de jade de acuerdo con la costumbre estética Maya.

Escalera con Jeroglíficos

Escalera tomada de Flickr por YoungRobV

Los artesanos produjeron una amplia variedad de vasijas y otros objetos de barro como recipientes para cocinar, servir alimentos, y para fines rituales como los que se colocaban como parte de las ofrendas en los entierros. Es reconocida la cerámica policromada realizada en el siglo VIII, denominada copador.

En 1980, la UNESCO declaró el conjunto como Patrimonio de la Humanidad y dos años más tarde, el gobierno de Honduras declaró Monumento Nacional al valle del río Copan y sus afluentes, en reconocimiento a su grandeza e importancia como centro cultural Maya del período clásico.

Comentarios (1)

  • roger gonzales
    00:11 18 18Europe/Madrid octubre 18Europe/Madrid 2009

    tengo una punta de lanza de obsidina que me regalo mi mama que la di mi abuelo y quiero donarla a un museo como hago

     

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