Islas, Viajes

Cala Galdana y Son Bou, dos grandes playas

Una buena alternativa a las calas más recónditas de Menorca
Jordi Carbonell
09:47h Sábado, 31 de julio de 2010
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Cala Galdana: una inmensa piscina de agua salada

Mallorca lo tiene todo. Es grande, se respira una atmósfera calmada, tiene una capital preciosa y una costa envidiable. Hay de todo, tanto puedes hacer una visita histórico-cultural, yendo a Valldemossa; como quemar energía por la noche, en Pacha; y perderte en la rotunda inmensidad del alemán de la carta del bar en el que desayunas al día siguiente.

Ibiza es muy bonita. Pero de aquella gran comuna hippy que servía de salvoconducto en los años 70 sólo queda un mercadillo en el que los bolsos ya valen 200 euros. Por supuesto, hay playas y zonas tranquilas. Pero, o parten la isla en dos, precisamente para aislar a la gran masa de jóvenes que llegan a Sant Antoni con la intención de batir el récord de noches sin dormir, o no me encontrarán en ella.

Formentera: preciosa, sin duda. Pero para un viaje un poquito largo, quizás se queda pequeña. Además, sus 83 km2 de extensión cada vez están más ocupados. Encontrar un hotel, en temporada alta y a un precio no prohibitivo, ya es toda una odisea. Así que, podría plantearme de hacer una escapada. Pero nunca durante julio o agosto; más bien en octubre, cuando ya hace falta un buen traje de neopreno para no pasar frío dentro del agua.

Por tanto, me quedo con Menorca. Es un destino impagable. El alojamiento es un poco más caro que en Mallorca, pero vale la pena. No es ni demasiado grande, ni tampoco demasiado limitada. 10 o 15 días, perfecto. Coges un coche y cada día que pasas buscando una cala o una playa es un día ganado.

Porque todo el litoral de la isla es espectacular. No tiene nada que envidiar a otras zonas turísticas de altos vuelos como el Mar Caribe, por ejemplo. Aquí el agua es tan o más cristalina que allí. Y la arena, más blanca si cabe que en Punta Cana. De todas las playas que hay en Menorca, os recomiendo encarecidamente dos.

Una es la Playa de Son Bou, en Alaior. Para llegar desde las dos grandes ciudades, Ciutadella y Mahón, hay que recorrer aproximadamente 40 y 15 km respectivamente. Es la más grande de la isla, pues tiene una extensión de casi 2 km de arena dorada. Es una de las zonas más turísticas, pero aún así, es muy agradable. Está rodeada de buenos servicios, chiringuitos, apartamentos y hoteles incluidos. Y por sus características, es el rincón perfecto para practicar todo tipo de deportes acuáticos.

Otra de las calas que tiene un aspecto similar es Cala Galdana. También ofrece una buena cantidad de servicios, ya que hay tiendas, quioscos, tumbonas y restaurantes. El agua es de un color turquesa que impresiona, y además, el entorno se embellece a cada paso que das gracias a un hermoso pinar y a la fuerte presencia del terreno rocoso.

Las barcas a motor son las grandes estrellas: se pueden alquilar para dar un agradable paseo, y gracias a ellas, también se puede montar en lápiz (aquella especie de salchicha gigante que siempre acaba volcando) o hacer parapente.

Les voy a dar un último consejo: no se pierdan las ensaimadas de la panadería La Mejor. Si visitan Maó, pregunten por ella. No tiene desperdicio.

Fotografía:  Analzq, en Flickr

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