Hay personas que quedan deslumbradas ante la modernidad arquitectónica de las grandes ciudades del mundo y buscan lugares con enormes rascacielos y luces multicolores que despierten al atardecer para darle un marco lúdico al lugar que el turista ha elegido. Pero hay otras personas que buscan exactamente lo contrario y desean ver ciudades llanas, a la manera antigua, que sean más anchas que altas, con casas de no más de tres pisos y en la que se aprecie un bloque uniforme y a la vez antiguo.
Un ejemplo de estas últimas características puede ser la ciudad de Burdeos en Francia, un lugar que parece se hubiese detenido en el tiempo, sobre todo en las periferias donde el descuido brilla con luz propia y nos hace sentir en la Francia de la Segunda Guerra Mundial, con calles en donde difícilmente se ve a la policía y donde existen muchos inmigrantes y vagabundos que parecieran en estado de abandono. Calles oscuras y hasta sucias, casas con fachadas despintadas y ajadas completan este sombrío panorama a la entrada del centro de Burdeos.

Calle de Burdeos tomada de Flickr por teo navarro abati
Estas imágenes se pueden ver llegando por la rivera del río Garona que da hacia el famoso puente Saint Jean. Esto no quita que la gente de la ciudad sea bastante amable en su trato ya que tienen bien claro que Burdeos es, según la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad. Por otra parte, en Burdeos el turista encuentra el sosiego que no halla en el desenfreno de otras ciudades. Aquí se respira cultura más que diversión desbocada.
Burdeos es una ciudad con puerto que queda ubicada al suroeste de Francia, en la región de Aquitania, de la cual es su capital. La ciudad es atravesada por el río Garona el cual conserva varios pontones que comunican los diversos distritos entre sí. La historia nos dice que Burdeos ya contaba con importancia política y económica desde la época de los romanos en que era conocida como Burdigala.
Para el siglo III, la ciudad se amuralla para protegerla de las invasiones germánicas y diez siglos después, se vuelve a construir un segundo anillo de murallas para permitir la expansión de la ciudad. En el siglo XV, Francia recupera el dominio del territorio de Burdeos que había permanecido bajo el dominio de las fuerzas inglesas y a partir del siglo XVIII la ciudad comienza a crecer rápidamente gracias al comercio con las indias. Se construyen los hoteles cerca del muelle y algunos edificios que aún hoy se dejan ver.
A Burdeos se le reconoce el hecho de haber sido cónclave de intercambio cultural y de valores por casi 2000 años conjuntamente con un diseño urbanístico clásico y neoclásico, hechos que no pasaron desapercibidos para la UNESCO. Estando en Burdeos, existen varios lugares de interés turístico para visitar y la mejor manera de movilizarse en la ciudad es a través de su red de buses tanto diurnos como nocturnos además del tranvía de la ciudad. Como dijimos, en Burdeos se respira cultura y por eso uno de sus mayores orgullos es el teatro de la ciudad.

Tren de Burdeos tomada de Flickr por coencta9
El Gran Teatro fue construido entre los años 1773 y 1780 por la mano de Víctor Louis y siguiendo un estilo clásico en donde 12 estatuas representan a las musas y diosas en su fachada que muestra una imponencia muy particular. En los interiores también se puede degustar el fino arte de su construcción con esmeradas graderías y lujosos palcos que resaltan un encomiable trabajo en madera.
Otro lugar de interés y el más destacado de los antiguos templos de Burdeos es la Catedral de San Andrés que desde hace 10 años paso a ser Patrimonio de la Humanidad en el marco de la ruta de Santiago de Compostela. La catedral presenta un origen románico y su construcción data del siglo XI, habiendo sido consagrada por el Papa Urbano II. La iglesia nos presenta dos campanarios, una cruz latina y una única nave de más de cien metros de longitud que le dan un aspecto bastante sólido y contundente.
Sin embargo, de la construcción original sólo sobreviven los muros interiores de la nave ya que el resto ha sufrido varias modificaciones y restauraciones a lo largo de los años. En la Puerta Real podemos apreciar el Juicio Final. En la parte posterior del templo, de influencia renacentista, podemos ver el magnífico órgano de la catedral, único sobreviviente de la exquisita tradición de estos instrumentos musicales que data del siglo XVI y que fue construido por Dañino-González. Entre los meses de Junio y Octubre, podemos disfrutar de magníficos conciertos que se solazan en la ejecución de este instrumento.
En Burdeos también podemos visitar el Monumento a los Girondinos que se encuentra al oeste de la Explanada de Quinconces, un espacio en forma de rectángulo que se encuentra a orillas del río Garona. El Monumento a los Girondinos data del siglo XIX y presenta una gran columna central asistida por dos hermosas fuentes de bronce que se levantan pomposamente y que fueron dedicadas a la República y a la Concordia. En la parte superior de la columna central podemos apreciar la alegoría de la libertad que aparece rompiendo las cadenas de la opresión.

Catedral de San Andres tomada de Flickr por jctrapaga
Luego podemos marchar a conocer la Plaza de la Bolsa, símbolo del crecimiento de la ciudad en los siglos XVIII y XIX. Se trata de un espacio urbano que se dedicó a Luis XV y que fue montado durante los años 1731 y 1755. Como era de suponer, fue uno de los blancos durante la Revolución Francesa y la estatua de Luis XV fue desmontada y en su lugar se situó la Fuente de las Tres Gracias ya en 1864.
Otro lugar para visitar es La Plaza del Parlamento que fue una antigua plaza de mercado real hasta que fue ampliada y modificada merced a los planes de crecimiento urbano. Los edificios que se ven aquí son de gran cohesión y unidad y tiene un componente histórico invalorable. Podemos terminar nuestro paseo cultural por Burdeos visitando el Museo de Bellas Artes y el Museo de Arte Contemporáneo.

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