Europa, Viajes
La capital rumana cuenta también con un Arco del Triunfo

Bucarest, el pequeño París

Cultura y ocio se intersectan en esta ciudad de Europa del este
Por Antonio Martínez, en 12 de Octubre de 2008

Algunos viajes nos recuerdan situaciones vividas en el pasado y algunas ciudades nos recuerdan otras ciudades. Esto lo piensan la mayoría de las personas que visitan Bucarest, la capital de Rumania, ubicada en el este de Europa. A ella puedes acceder incluso si te decides a alquilar un coche para llegar. Y esto no es de ahora ya que desde la década de los años 30, Bucarest era conocida como la París del este o el pequeño París y no sólo porque en la ciudad también encontraremos un bello Arco del Triunfo, sino porque la conformación de sus calles nos recuerda mucho a la capital gala.

Esto se hace tangible en cientos de metros de áreas verdes, resaltadas en coposos árboles, frondosos arbustos y tupidos parques que adornan lasa calles. En estos primeros paseos también advertimos otro detalle que nos evoca a París y es la gran cantidad de cafés que encontramos abiertos desde muy temprano, siempre dispuestos a acogernos con calidez y mostrando orgullosas terrazas al aire libre desde donde se puede ver el despertar de la ciudad que se dispone a abordar un día más de jornada laboral como todos.

Avenida Kisseleff

Avenida Kisseleff tomada de Flickr por bloguresti

Todos menos nosotros que estamos de vacaciones y somos testigos de excepción, casi inocentes de cómo transcurren los días en esta acogedora ciudad de Europa del este. La vieja cortina de hierro es ahora un cálido y suave tul que nos envuelve con su arquitectura, su gente y su estilo. Bucarest es también la ciudad más importante de Rumania, un centro industrial, comercial y cultural del país, así como el núcleo de transporte del país e importante centro de transporte de la Europa oriental.


La historia de Bucarest se remonta a mediados del siglo XV cuando en el año 1549 Vlad Tepes funda la ciudad a orillas del río Dambovita. El nombre proviene del vocablo rumano Bucur que significa alegre aunque otras versiones afirman que hubo un pastor llamado Bucur en honor del cual se llamó así a la ciudad. Para el siglo XIX, la ciudad crecía rápidamente y profesaba un aire cosmopolita y hasta extravagante por el momento cultural que se vivía.

Paralelamente las clases sociales presentaban una brecha muy grande entre la clase adinerada y los pobres, hecho que se reflejaría en décadas posteriores con migraciones hacia capitales del oeste europeo como el caso de Madrid y el gran número de rumanos que presenta hoy en día en sus calles. Luego vinieron las guerras mundiales que afectaron la ciudad y luego la ciudad perdió varias construcciones históricas debido al régimen dictatorial de Ceausescu quien ordenó el levantamiento de varias edificaciones de corte comunista.

La mejor manera de llegar a Bucarest es a través de cualquiera de sus dos aeropuertos, el Henri Coanda o el Aurel Vlaicu, eso siempre y cuando tengamos prisa ya que la forma más romántica de viajar por Europa –y sobre todo Europa del Este- es en tren. En este sentido, Bucarest cuenta con la estación ferroviaria llamada Gara de Nord, punto al que se puede llegar procedente de otras ciudades importantes como Belgrado, Sofía, Viena, Praga, Budapest, Estambul o la propia Moscú.

Ya en la ciudad nos podemos movilizar en bus, metro o cualquiera de los trenes ligeros. Podemos empezar nuestro paseo por Bucarest en la Avenida Kisseleff donde la hermosura de su verdor es comparable a los Campos Eliseos. En esta misma avenida podemos apreciar el Arco del Triunfo. Luego podemos salir a Calea Victorei o Calle de la Victoria, un lugar ideal para dar un paseo disipado y observar el desenvolvimiento de la gente rumana.

Aquí encontramos varios edificios públicos como el Museo Nacional de Historia y el Palacio de Correos. En el tramo final de esta avenida nos topamos con el Parque Cismigiu el cual forma una hermosa senda con árboles flanqueando ambos lados de la misma. Si venimos a Bucarest en invierno, esta senda será completamente nevada como la mejor postal navideña.

Iglesia de Stavropoleos

Iglesia de Stavropoleos tomada de Flickr por dalbera

En paralelo a la Calle Victoria, está la avenida Magheru donde hallamos una importante concentración de hoteles con diversas ofertas, así como cines y otros comercios para el ocio. En nuestro paseo por Bucarest podremos apreciar los distintos estilos arquitectónicos que embellecen la ciudad. Podemos apreciar el Patio Viejo o Curtea Veche, también las ruinas del Palacio Vlad Tepes, el fundador de la ciudad.

También podemos toparnos con las iglesias ortodoxas o la arquitectura de inspiración en Stalin. También podemos apreciar el Palacio del Parlamento y su impresionante sumatoria de 6 000 habitaciones. Los museos son otros puntos de visita obligada. Podemos empezar con el Museo de la Aldea que se encuentra la aire libre en el Parque Herastrau, muy cerca del Arco del Triunfo, donde podremos apreciar la artesanía rumana en todo su esplendor, destacando las miniaturas en madera de iglesias.

También debemos visitar el Museo Nacional de Arte que se encuentra en el edificio del antiguo Palacio Real; el Museo Nacional de Historia que se encuentra ubicado en la Calle Victoria y que reúne una magnífica colección de platería del tesoro nacional. Cerca de estros museos encontramos la Iglesia Patriarcal que data de 1657 y que se encuentra junto al moderno Centro Cívico.

Calle Lipscani

Calle Lipscani tomada de Flickr por panoramas

También podemos apreciar la Iglesia Stavropoleos y su magnífico arte ortodoxo. Otro lugar para ir en Bucarest, es el Ateneo Rumano, un edificio de estilo neoclásico donde se montan conciertos internacionales de gran factura, siempre acompañados por la Orquesta Filarmónica por un precio casi regalado. Después podemos marchar hacia el centro de la ciudad donde el talante serán las compras en los tantos comercios que se agolpan en la Plaza de la Unión y en sus calles aledañas.

En la calle Lipscani hallamos un entramado de callejuelas donde encontramos cerámica, vidriería, tejido y esculturas en madera. Toda ciudad tiene sus secretos y en Bucarest ese cofre se abre los domingos por la mañana a orillas del río Dambovita donde se monta una feria de objetos de segunda mano. Finalmente podemos terminar el día almorzando en uno de los restaurantes del centro y su conocida sazón de platos hechos a base de carne y siempre acompañados por la bebida típica de Bucarest, la tuica.

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1 Comentario en “Bucarest, el pequeño París”

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[...] margen de su capital, Bucarest, Rumania tiene otros lugares increíbles para visitar, y hacerlo es imbuirse en un viaje a [...]

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