Europa, Viajes
El río Danubio divide la ciudad en el casco antiguo y el casco nuevo

Bratislava, tesoro de la antigua cortina de hierro

La ciudad tiene varios miradores desde donde podemos ver Austria, Hungría y los Montes Cárpatos
Antonio Martínez
07:00h Miércoles, 26 de noviembre de 2008
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De los países de reciente formación, hay uno que siempre me llamó la atención. Se trata de Eslovaquia y en particular una de sus ciudades, Bratislava, que se ha convertido en uno de los lugares de moda de Europa del Este, en parte, gracias a los precios baratos en vuelos que podemos encontrar en Internet. Si antes admirábamos esta ciudad en las postales y veíamos lejanos los días de visitarla debido al velo de hierro que sobre ella se cernía, hoy en día Bratislava nos abre las puertas con estilo y cultura.

Aquí encontramos elegantes restaurantes, exclusivos clubes y un grato ambiente cosmopolita que se engrana a la perfección con palacios de estilo barroco, bellos jardines y clásicos cafés. Enquistada en el centro de Europa, Bratislava se erige a lo largo del río Danubio, al pie de los Montes Cárpatos. Las atracciones de esta ciudad están bien repartidas. Allí está el centro histórico con su estilo barroco y los tesoros góticos.

Bratislava tomada de Flickr por liginhagfd

Los cafés clásicos y los divertidos bares nocturnos también se encuentran por doquier. Bratislava es la capital de Eslovaquia y una de las ciudades de mayor densidad de Europa, hecho que en cierta forma la fuerza a presentar una oferta variada para el turismo. El estado viene invirtiendo en la recuperación de los edificios y la apertura de nuevos espacios para el visitante.


La historia de esta zona se remonta al Neolítico, hace más de 5 000 años. El primer asentamiento importante es fundado por una tribu celta en el año 200 antes de Cristo. En el siglo I de nuestra era, el territorio pasaría a dominio romano hasta su caída, tres siglos más tarde. Los primeros eslavos llegan recién en el siglo VI y forman el Imperio Sarno. En el siglo X, Bratislava pasa a dominio húngaro.

En 1291 se reconoce como ciudad y empieza a gozar de privilegios. Bratislava se convierte en capital de Hungría en 1536 debido al avance de los otomanos. Luego de un par de siglos de convulsión, Bratislava comienza un nuevo florecimiento de cara al siglo XVIII con la construcción de varias edificaciones. Ya en el siglo XX, se forma la República de Checoslovaquia luego de la Primera Guerra Mundial y Bratislava pasa a formar parte de su territorio.

Luego de las disputas de la Segunda Guerra Mundial, Bratislava pasa definitivamente a manos de Checoslovaquia bajo el régimen comunista y la ciudad empieza a ser reconstruida. En 1993 Checoslovaquia se disuelve en dos estados, por un lado la República Checa y por el otro lado la República de Eslovaquia, pasando Bratislava a ser la capital de esta última. La mejor manera de llegar a Bratislava es a través del Aeropuerto M.R. Stefanik.

La oferta hotelera es numerosa en esta ciudad, desde hoteles de lujo hasta cómodas pensiones, sin embargo hay que reservar porque la demanda también es alta, sobre todo en los meses de verano. Entre los hoteles exclusivos destaca en Danube, ubicado en el centro y con un efectivo diseño en colores azul y gris. Una opción intermedia puede ser el Hotel Baronka que goza de hermosas vistas de los Montes Cárpatos.

Castillo de Bratislava tomada de Flickr por NunoCardoso

De las opciones económicas podemos recomendar el Downtown Backpackers Hostel, ubicado en el casco antiguo de la ciudad. La catedral gótica del siglo XI suele ser el punto de referencia en la ciudad. Por su parte, el río Danubio divide la ciudad en el bloque antiguo y el bloque nuevo. En el norte se encuentran las calles del casco antiguo, el Stare Mesto con lugares de interés turístico como la Catedral de San Martín, la Torre de San Miguel y el Palacio Primacial.

Las dos orillas del Danubio están unidas por el puente Novy Most que en su parte superior tiene un restaurante con unas hermosas vistas de la ciudad y de los Montes Cárpatos. La mayoría de los edificios históricos están ubicados en el casco antiguo de la ciudad. Lo primero que hay que ver es el Castillo de Bratislava que ha sido restaurado por los comunistas luego de que su propia guardia lo quemara en 1811 en medio de una borrachera.

Dentro encontraremos el Museo Nacional Eslovaco y luego podemos subir a la Torre de la Corona para tener una magnífica vista de Austria y de los Montes Cárpatos. Luego hay que conocer la Catedral de San Martín, el monumento con más historia en Bratislava. Aquí se coronaban los gobernantes húngaros. La construcción data de los siglos XIV y XV y tiene un estilo neogótico con animales y figuras esculpidas en los bancos del coro. En el interior podemos ver la escultura de San Martín a caballo.

Luego hay que conocer la Torre de Miguel ubicada en el Stare Mesto. Esta construcción es todo lo que queda de las antiguas murallas que rodeaban la ciudad y desde ella podemos contemplar Austria y Hungría al mismo tiempo. La edificación data del siglo XIII y en su interior se encuentra el Museo Municipal y su impresionante colección de armas. Luego debemos marchar a la Plaza Principal que es el núcleo de Bratislava.

Devin tomada de Flickr por Arachide

Allí veremos la fuente Roland y muchos cafés al aire libre, además del viejo Ayuntamiento y el Palacio Primacial. Este palacio es una obra maestra del barroco. En el interior veremos un hermoso salón de espejos además de una pequeña colección de arte holandesa e italiana del siglo XVII, y un museo de tapicerías inglesas del mismo siglo.

Luego hay que conocer el Ayuntamiento Antiguo que data del siglo XIV. En el interior veremos el Museo de la Ciudad y un lujoso patio interior. Podemos terminar nuestra visita a Bratislava relajándonos en el Danubio, en la ciudad de Devín que nos espera con varios restos arqueológicos.

Comentarios (1)

  • sof
    20:09 8 08Europe/Madrid diciembre 08Europe/Madrid 2008

    la verdades q hay q estaral pedo para hacer estas paginas

     

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