Europa, Viajes
No existe mejor lugar en el mundo para perderse que en el laberinto de sus calles

Ámsterdam: Pequeñas calles multicolor circundadas por canales

La libertad está presente en esta ciudad pero también la cultura y la diversión
Antonio Martínez
07:00h Lunes, 20 de octubre de 2008
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Cuando uno es niño, una de las imágenes más comunes a la mente es la idea del laberinto. Uno siempre cree que se va topar un buen día con uno de estos retos geométricos y que nunca más podrá salir ni ver a sus padres. Cuando uno menos se da cuenta esta idea abandona nuestras mentes y sabemos que es difícil que esos miedos infundados se materialicen de repente.

Sin embargo, existen ciudades en las que es fácil perderse por su conformación en forma de laberinto. Este podría ser el caso de Ámsterdam, la capital de Holanda. En efecto, sus callejuelas apretujadas hacen que se su entramado se convierta en un laberinto en el que es fácil perderse si es que no se tiene un mapa o un guía al costado. ¿Te ayudamos a encontrar hotel en Amsterdam?

Amsterdam

Amsterdam tomada de Flickr por macropoulos

En Ámsterdam los canales son más amplios que sus calles por lo que la gente no es muy adicta al uso de coches y prefiere ir en embarcación para trasladarse a puntos distantes o bien decide el empleo del metro. Pero la gran mayoría de los habitantes de esta acogedora ciudad utiliza la bicicleta como su medio de locomoción favorito. Por otra parte, y retomando la idea del laberinto, hay que ser honestos con uno mismo y decir que si nos vamos a extraviar, Ámsterdam es el lugar ideal para hacerlo.


Entre las bellas fachadas de las casas al estilo del siglo XVII, o los tulipanes ofrecidos por las tiendas y vendedores, o los alegres músicos coloreando las calles con sus instrumentos, o las deidades femeninas que parecen brotar de las veredas, uno puede pasársela dando vueltas sin descanso por aquí. Ámsterdam empezó siendo sólo un pueblo de pescadores y la fecha de su fundación data del 27 de Octubre de 1275.

Es a partir del siglo XIV que Ámsterdam empieza a crecer como centro comercial de intercambio con otras ciudades vecinas y también alemanas. Para el siglo XVI hubo un conflicto entre neerlandeses y el rey Felipe II de España que duró 80 años pero que terminó con la independencia definitiva de los Países Bajos.

La floreciente nación iba ganando notoriedad por su particular tolerancia hacia las religiones lo cual fue aprovechado por muchos proscritos de otras naciones y de distintos credos que se fueron asentando en Ámsterdam. Para el siglo XVII Ámsterdam se convertía en la ciudad más rica del mundo y desde su puerto salían embarcaciones con destinos en Europa, Asia, África y América donde Holanda tenía colonias.

Este crecimiento agigantado se vio frenado durante los siglos XVIII y XIX a raíz de los enfrentamientos con las coronas británicas y francesas. En 1815 se establece oficialmente el Reino de los Países Bajos. A fines del siglo XIX, la ciudad vio un nuevo florecimiento pero no tan acelerado como el de siglos pasados, enfocado principalmente al desarrollo de infraestructura urbana que le permitiera mejor comunicación con el resto de las ciudades europeas, así como un establecimiento más cómodo de su población que iba en aumento paulatino.

Por lo expuesto en las primeras líneas de este artículo es lógico pensar que la mejor manera de movilizarse en Ámsterdam es a pie, de esta forma ni siquiera tendremos que preocuparnos por dejar la bicicleta en un lugar adecuado –que los hay por montones-. Los paseos por la ciudad son disipados y coloridos, de eso no queda duda. Entrar a una tienda es como entrar a la casa de un amigo, generalmente son pequeñas y acogedoras y el trato es muy personalizado.

Barrio Rojo

Barrio Rojo tomada de Flickr por Rosa_gudayol

Lo mismo sucede en los cafés que tienen las mesas en las terrazas con bellas vistas hacia los canales. Podemos iniciar estos primeros paseos por la Estación Central rumbo a Vondelpark, para seguir por Jordaan y DePijp. Se puede tener la idea de que Ámsterdam es una especie de zona liberada en donde la gente puede hacer lo que le venga en gana. La verdad es que esta imagen ha cambiado y ya no es tan literal como se podría tomar.

Ciertamente varios privilegios que otras ciudades más moralistas impugnarían sin reclamos aún se pueden llevar a cabo en Ámsterdam pero bajo ciertas reglas. En tal sentido existen lugares que se han acondicionado especialmente para estas actividades como el archifamoso Barrio Rojo o los Coffee Shops donde se dan “ciertas licencias”. Luego de los paseos a pie, es bueno optar por treparse a una de las embarcaciones desde donde se puede apreciar mejor la arquitectura de la ciudad en los recorridos por los canales.

Podemos tomar estos barcos en la Estación Central, en Damrak y en Rijksmuseum en rutas turísticas que por lo general duran 45 minutos. También está la opción de los buses que hacen algunas paradas en los atractivos turísticos. Así, podemos visitar el Museo de Van Gogh, donde además de la obra del mencionado pintor, veremos la obra de Monet y de Gauguin, entre otros.

Otro museo interesante es el Rijksmuseum con una colección de 5 000 piezas. Allí podemos ver en vivo y en directo La Última Cena de Rembrandt. Otro atractivo imperdible es la Casa de Ana Frank, donde la familia de Ana se refugió de los nazis antes de ser descubiertos y enviados a un campo de concentración donde Ana escribió su famoso diario. Si queremos apreciar arte vanguardista, debemos ir a Galleri de Appel.

Casa de Ana Frank

Casa de Ana Frank tomada de Flickr por menudeviaje

Si nos gustan los deportes, debemos conocer el estadio del Ajax, uno de los equipos de fútbol más populares de Holanda. Dentro del estadio hay un museo con fotos bastante interesantes. Luego de pasear tanto y del vibrante encuentro que seguro hemos visto en el estadio del Ajax, estaremos muertos de hambre. Una buena idea es ir a La Mansión, uno de los mejores restaurantes de Ámsterdam donde sirven buenos bocadillos chinos de entrada.

Aquí podemos probar el bitterballen o bolas amargas hechas a base de queso frito y en forma de croquetas, acompañadas por cerveza. Finalmente debemos terminar el día en algún local nocturno de la ciudad, los cuales son llamados “brown cafes”. Las discotecas y pubs son pequeños también, pero eso puede ser una ventaja.

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