
Primera etapa del viaje: Barcelona – Burgos. El autobús parte a las 8:45 de la mañana de la Estación del Norte de Barcelona. En total realizará cuatro paradas antes de llegar a Burgos 3 para dejar y recoger pasajeros en las ciudades de Lérida, Zaragoza y Logroño, y otra, de unos quince minutos, para almorzar y hacer cambio de conductor en la provincia de Zaragoza antes de llegar a la ciudad. El viaje resulta agradable y cómodo, el asiento y el espacio para las piernas es holgado y tienen reposapiés. Una innovación que nos sorprendió gratamente es que los autobuses de Alsa disponen de Wi-fi gratuito con una conexión bastante buena y como la conducción es suave se puede perfectamente aprovechar el viaje para, por ejemplo, buscar información sobre tu lugar de destino.
Llegamos a Burgos dentro del horario previsto, la estación de autobuses está muy céntrica, así que, en un momento estábamos en el hotel. El primer monumento que nos encontramos es el arco o la puerta de Santa María, data del siglo XVI sustituye una anterior de la que aún quedan restos y su construcción se concibió como homenaje al emperador Carlos V, tiene forma de castillo y predomina el estilo gótico. Tras cruzar la puerta de Santa María nos encontramos en la plaza de la catedral. Impresionados por la catedral nos apresuramos a dejar las mochilas en el hotel y nos disponemos a descubrir la ciudad. Es el primer día y estamos algo cansados del viaje así que, paseamos sin rumbo ni objetivo por la ciudad. Callejeamos arriba y abajo, es una ciudad bastante cómoda, no hay cuestas por el centro, es bastante llano. Burgos está dentro del camino de Santiago y, por tanto, es ciudad de peregrinos y, éstos y gente mayor era la mayoría del turismo que encontrábamos, seguramente porque es una ciudad tranquila y sus gentes tienen un carácter tranquilo y afable muy agradable.
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