Una experiencia única y exótica fue la que viví cuando tuve la oportunidad de aprovechar ofertas de vuelos y conocer Tánger, en Marruecos, Allí donde parece haber nacido la civilización. Donde lo antiguo y lo actual conviven y muestran su belleza y su hospitalidad.

Vista de la ciudad y la playa
Bañado por la conjunción del Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, Tánger es una ciudad de contrastes culturales, que me atrapó desde el primer momento. Como es centro de diferentes culturas y religiones como la musulmana, la cristiana y la judía, esta mezcla hacen totalmente particular caminar por las calles y ver sus edificios y sus plazas.
Tánger tiene playas relativamente pequeñas, pero sumamente bellas y atractivas. Pasé varias tardes caminando por ellas y disfrutando de sus aguas transparentes y color entre turquesa y verde, tan precioso.
Lo que más me gustó disfrutar de Tánger fue del riquísimo té y de sus comidas típicas. El té es un hábito obligado en Tánger, incluso es una costumbre ofrecerlo constantemente por los lugareños debido a que es un símbolo de hospitalidad y también por esta razón es común que se ofrezca leche con dátiles.

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