Desde lo alto, La Paz es un mosaico interminable de techos silenciosos que trepan por la Cordillera de los Andes. Cuando llega el alba, un inmenso sol va encendiendo las callejuelas, plazas y mercados para que estalle en mil colores la capital de Bolivia.
Rodeada por montañas de ensordecedor silencio, según penetramos en su laberíntica geografía que pende de los 3600 metros, la ciudad devela su carácter inconfundible y sorprende a los visitantes con escenas que pertenecen no a otro tiempo, sino a otra dimensión.
Y es que adentrarse en el territorio de Bolivia tal vez se compare a leer un delicioso relato de realismo mágico. Los límites entre lo natural y lo sobrenatural se desdibujan en esta porción de tierra donde convive la soledad de 6500 metros del Nevado Sajama y el magnífico ecosistema del Lago Titikaka, el mar blanco del Salar de Uyuni y la exuberante selva de las Yungas, pacíficas llamas y desafiantes guacamayos, coloridos ritos paganos y ferviente devoción cristiana.
El sincretismo cultural, alquimia entre la cultura indígena y la hispana, es otro de los ingredientes fundamentales para que surjan día a día creencias fantásticas, particularísimas maneras de concebir el mundo y nuevas manifestaciones de la profundidad y misticismo de la cultura boliviana.
Conocido mundialmente es el Mercado de las Brujas, donde ancianas hechiceras venden lanas de colores que “amarran” el amor, fetos de llamas usados para la preparación de pócimas mágicas y amuletos para conservar la belleza. Pero para quienes lo consideran un “artificio turístico”, basta acercarse a cualquier mercado de hierbas de la ciudad y escuchar las recetas que los vendedores dan a sus adoloridos clientes para comprobar que la medicina tradicional goza de muy buena salud.
Otra pintura surrealista es la localidad de Coroico, ubicada a sólo 90 km. de La Paz. El preludio para llegar a este idílico pueblo salpicado por todos los verdes de la selva de las Yungas es la llamada Carretera de la Muerte, minúsculo camino que se anima a los caprichos de la selva paralizando el corazón de los más valientes. Allí, en un recodo del camino, un hombre perdido en la nada y casi devorado por la majestuosidad del paisaje actúa como semáforo humano para evitar que aumente el número de cruces esparcidas por la ruta. Al llegar a Coroico es inevitable emocionarse por los aromas de la selva, la música constante del agua y la sonrisa de los pobladores, entre los que se halla una comunidad de afro-bolivianos de sugestiva tradición.
Más cromatismos aguardan en el sistema de lagunas de colores ubicado en las cercanías del Salar de Chiguana. Son espejos de agua que surgen de improviso en medio de un paisaje inhóspito e invitan al asombro por la belleza de sus habitantes más ilustres: los fantásticos flamencos. Tanto en la Laguna Honda, la Laguna Hedionda o la Laguna Colorada, es grato regalarse horas de contemplación en total soledad para disfrutar de la delicadeza plástica de estos animales en el marco de un paisaje lacustre único en el mundo.
En claro contraste con la exuberancia vegetal de Coroico, un corto viaje desde la Paz nos separa de la montaña de Chacaltaya, hogar la estación de esquí más alta del mundo por sus casi imposibles 5300 metros de altitud. Desde una cabaña de refugio que también parece flotar en la nada se accede a la pista que es meta para los más empedernidos amantes del esquí. Sin embargo, los cambios climáticos de las últimas décadas han puesto en riesgo el volumen de nieve. Los indígenas aymará atribuyen el hecho al enojo de los seres potentes de la montaña por la implantación de la estación en su territorio sagrado.
También en Potosí proliferan desde tiempos coloniales las historias del Supay, personificación del diablo que habita en las oquedades de las minas. Según los pobladores, fueron los mismos conquistadores quienes dieron vida a la leyenda de este personaje maligno que devora a los trabajadores rebeldes. Sin embargo, todavía hoy podemos encontrar grotescas estatuillas del Supay en las entradas de las minas, a las que los mineros realizan ofrendas, por si acaso. Además de disfrutar del misterio de las minas y la majestuosidad de los cerros circundantes, los visitantes pueden descubrir las joyas arquitectónicas de la ciudad. El suntuoso ornato de los templos se debe a la riqueza mineral de la región en el pasado.
Pero es en las fiestas populares cuando el pueblo saca a relucir por las calles su colorido y multifacético imaginario colectivo. En celebraciones como la Fiesta de la Virgen de Copacabana, los Caporales o la Diablada conviven en extraordinaria armonía ritos a la Pacha Mama (madre tierra), procesiones en honor a la Virgen, desenfrenados bailes callejeros y conjuntos de instrumentos andinos con estridentes orquestas de bronces. De entre todas las celebraciones populares quizás la más colorida sea el Carnaval de Oruro. El sincretismo religioso se hace patente en esta enardecida fiesta en honor a la Virgen del Socavón que desmiente la aparente timidez de los bolivianos.
Viajar a Bolivia representa la oportunidad única de entrar en contacto con una cultura tradicional viva y en constante recreación. Los viajeros de oído atento y corazón abierto podrán verificar cómo imágenes que resultan insólitas y contradictorias a primera vista encuentran explicación en la compleja red del imaginario social colectivo. Siempre recuerdo una escena que presencié en un bar de La Paz. Una turista presentó sus quejas al dueño porque los hombres que bebían en la mesa contigua habían mojado con vino el piso y por lo tanto su abrigo. ¿Cómo pueden tener tan poca educación?, se preguntó la turista. Aquellos hombres, en realidad, estaban haciendo una ofrenda religiosa. Ya que la Madre Tierra da a sus hijos todos los dones naturales, es tradición en la región andina ofrendarle un poco de bebida antes de tomar.
Itinerarios Recomendados
La Paz – Coroico – Chacaltaya
Lago Titikaka – Isla del Sol – Copacabana
Oruro – Salar de Uyuni – Potosí - Laguna Colorada – Laguna Verde
Sitios Arqueológicos destacados:
Ruinas de Tiwanaku
Parque Arqueológico de Samaipata
Principales Fiestas populares de Bolivia:
Carnaval de Oruro
Festividad del Señor del Gran Poder
Virgen de Copacabana






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