Por
Romina Rodríguez Do Campo, en 27 de Agosto de 2008
...templo se encuentra el museo nacional de kyoto. dada la impresionante cantidad de piezas que atesora el museo, es recomendable dedicar un día completo para su visita, es por eso que seguimos camino hacia el templo otowasan kiyomizudera.
el guía local, en un perfecto ingles, nos sugiere dirigirnos a la pagoda que se encuentra frente al templo para apreciarlo en todo su esplendor. efectivamente, desde allí se nos ofrece una espectacular panoramica de este templo cuyo nombre, “templo del agua pura”, hace alusion a las cascadas de ottawa, que surgen colina abajo. hacía allí nos dirigimos como en procesion, porque cuentan los lugarenos que el manantial tiene poderes magicos. en la cola para beber agua de la cascada, comprobamos la pasion de los japoneses por sus lugares sagrados e íconos que simbolizan su cultura. hasta los mas ancianos parecen jovenes en una excursion escolar, sus caras se iluminan de alegría, se toman fotografías y senalan la belleza de los arboles, los monumentos, el cielo.
descendiendo por la bajada de sannenzaka, es imposible resistirse al encanto del salon de te kodaiji rakusho. tomamos el te con dulces de vibrantes colores contemplando el universo en miniatura que es su jardín. es el preludio de un paseo que nos llevara por la belleza natural del parque maruyama, cuya delicadeza parece ser obra del mas experto de los jardineros.
emprendemos camino hacia higashiyama-ku, un santuario heiano que es una reproduccion del primero de los palacios imperiales de la ciudad de kyoto. coronado por una magnífica puerta torii de color rojo, su mayor tesoro son los jardines, cuyos arboles en ocasion del otono se han vestido de un rojo intenso que lo enciende todo.
continuamos por una de las joyas del recorrido, el “paseo de los filosofos”, un camino iniciatico entorno a un canal salpicado por cerezos y sauces, perfecta atmosfera para el cultivo del pensamiento y la introspeccion. en medio del bosque surge el templo de nanzenji, antigua residencia veraniega del emperador.
quedan pocas horas y debemos decidir si visitar ginkaku ji, el pabellon de plata o kinkaku ji, el pabellon de oro. leemos en nuestra guía que el ginkaku ji estaba destinado a poseer su estructura de madera totalmente recubierta en plata, emulando al pabellon de oro, pero shogun ashikaga yoshimasa (encargado de la obra y nieto del constructor del kinkaku ji) murio antes de completarla. la historia nos resulta interesante y nos dirigimos a toda velocidad al pabellon de plata, para visitar este templo que nos parece un símbolo de la luz extinta del período muromachi.
al llegar, no podemos dejar de notar que el templo, totalmente construido en madera, resulta fascinante aun sin su revestimiento en el noble metal. su simplicidad conmueve al alma y transforma a la armonica estructura un elemento mas del paisaje circundante.
volvemos al centro de kyoto para despedir el día en las afueras del palacio imperial de kyoto, residencia milenaria de la familia real. se trata de un majestuos...