...al llegar al jardin de floridablanca y ver los colores del otono, note que ya no sentia esa angustia inquieta que me llevaba de un lugar a otro y que me habia traido a uno de los hoteles en Murcia, buscando cobijo en los paisajes otonales.
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al pasar por el puente de los peligros, levante la vista y pude ver la torre de la catedral, que durante la tarde tenia sus paredes del dorado del sol y creaba una postal magica donde el otono y el bronce lo inundaban todo...

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