Por
Juan Luis Pérez, en 7 de Febrero de 2009
...y feliz. yo no me siento grande, yo soy un espiritu joven, libre, comodo.
asi me maneje en la playa nudista: con jovialidad, libertad y comodidad.
para llegar a nueva umbria, mis amigos y yo, debimos recorrer 18 kilometros. y, al llegar, nos divertimos mirando una larga lengua, paralela a la costa; ese era el sitio en que iriamos a vacacionar los proximos quince dias.
nueva umbria pertenece al ayuntamiento de lepe, dentro de la provincia de huelva. y esta playa, la nudista, es la primera con domicilio en este lugar.
para llegar hasta alli, debimos alejarnos dos kilometros de la playa principal llamada la antilla. ibamos en un coche de alquiler, y debimos bajarnos parar recorrer los ultimos 150 metros a pie. esto sucede siempre en los sitios nudistas: se evita que haya demasiado movimiento de entrada y salida, puesto que ademas de nudistas estos sitios son pro-tranquilidad. nunca se va a escuchar musica demasiado alta, ni gritos, ni provocacion: los vicios quedan afuera.
a diferencia de otros sitios, aqui no causo sorpresa la marcha nuestra, viejitos septuagenarios. se ve que estan acostumbrados a los nudistas de la tercera edad. mejor dicho, de la segunda y media.
a simple vista podemos entender el cuidado parsimonico que hay hacia la flora del lugar. debemos pasar por un enclave de dunas a paso lento, cuidando de no pisar ninguna especie.
este lugar se llama paraje natural marismas de piedras y no tiene infraestructura alrededor. por algo recibio la certificacion de calida ambiental. aqui como no en muchos sitios, se respeta el ecosistema.
como en otras ocasiones, mientras los muchachos se refrescaban en la orilla, y las mujeres conversaban animadamente, yo me quitaba la ropa tranquila y me recostaba en la reposera a leer un libro.
es un best seller y, aunque no me gustan demasiado los libros tan populares, este me tiene muy enganchada.
mis carnes ya no son las que supe tener, pero me contentan. y, auque la gravedad haya tenido su efecto, puedo andar libre sin preocupaciones. aqui el miron es apartado.
la fauna es tan variada que completa un plato exquisito: charranes, gaviotas (todavia mas libertad), reptiles, conejos y liebres. todos andando en libertad como nosotros. de pronto, en medio de todo el paraje virgen, los hombres descubren las ruinas de la almadraba, hoy habitadas por cientos de ciguenas.
largo rato nos quedamos hablando sobre el origen de la ciguena y su emparentamiento con la llegada de los bebes. nadie nos corre, estamos en paz; sin vestiduras, sin capas, desnudos ante el mundo.
si tan solo pudieran ver mis hijas esta ronda de viejos jovenes disfrutando de esta excentricidad espanola. tal vez abandonarian la teoria de la senora mayor que gusta exhibirse.
se me ocurre salir a caminar en grupo. y andamos, y andamos y toda la playa es igual: virgen, desnuda, sin manos indiscretas. como nuestras miradas, no indiscretas. porque aunque el resto crea que nos relojeamos, no es verdad; solo nos miramos a los ojos.
quince dias pasamos disfrutando aquella playa desnuda. termine mi best seller y tuve mi cita con la libertad. todos la tuvimos. a pesar de los prejuicios y las contras; por algo existen estos lugares en el mundo. si todos pensariamos igual no habria viajes...