Rutas

Rutas para descubrir ciudades europeas con el transporte público

Turismo en transporte público
Cristina Torres
09:00h Domingo, 16 de abril de 2017
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Turismo en transporte público

Usar el transporte público puede ser una opción económica y ecológica para visitar una ciudad o un paraje. Informarse previamente sobre recorridos y horarios es la clave para sacarle el máximo provecho. Por poco dinero uno puede subirse a autobuses, barcos o ferrocarriles de línea. Una alternativa, barata, a las rutas turísticas.

Internet es una buena fuente de información sobre transporte público. Las páginas web de las entidades de transporte generalmente informan sobre los precios de billetes, así como los lugares y horarios para adquirirlos, en ocasiones, se pueden adquirir directamente a través de la página web o utilizando el teléfono móvil. Si viajamos en grupo algunas empresas de transporte ofrecen precios especiales con un considerable descuento y aparcamientos disuasorios.

El tren del Algarve

Las distancias en el Algarve, al sur de Portugal, no son especialmente grandes. Desde la frontera con España hasta el Cabo de San Vicente no llega a los 200 kilómetros. La línea de tren atraviesa la región de este a oeste y es un medio ideal de transporte para conocerla, desde Vila Real de Santo Antonio hasta Lagos.

El tren no es excesivamente rápido, pero recupera el placer de viajar de modo sencillo, presenciando paisajes de campo y mar desde una ventanilla bajada, algo que se echa mucho de menos en los trenes modernos. Su estación principal es la de Faro, capital de la región, prototipo del estilo típico que nos vamos a encontrar en toda la línea: un edificio de color blanco, adornado con azulejos y con una característica marquesina en el andén principal, sustentada con columnas de hierro forjado.

Hacia el este, la línea va casi siempre paralela al Parque Natural de la Ría Formosa, y es fácil contemplar los flamencos que pueblan las marismas de la zona. Igualmente llamativa es la entrada del tren en Faro por el este, atravesando el centro urbano y rodeando la muralla de la ciudad antigua.

Hacia al oeste, el recorrido ofrece bonitos paisajes interiores hasta que vuelve a acercarse al mar atravesando el río Arade por un puente de hierro situado en su parte más ancha. Desde allí transcurre paralelo a la costa, entre campos de golf y amplias playas.

Como en la mayoría de trenes regionales de Portugal, los precios para viajar son muy económicos. Recorrer toda la línea sale por poco más de ocho euros.

Vía estrecha junto al Cantábrico

El ferrocarril de Ferrol a Gijón es una línea férrea de vía estrecha, que discurre por la costa cantábrica española entre la ciudad gallega de Ferrol y la asturiana de Gijón. Se trata de un trayecto de vía única, electrificado entre Gijón y Cudillero.

La idea de esta línea de ferrocarril comenzó a gestarse a finales del siglo XIX y supuso la construcción de grandes obras de fábrica (puentes, viaductos, túneles,…) que salvasen la complicada orografía de la costa cantábrica, especialmente en la zona asturiana, y que hacen especialmente atractivo su recorrido. Fueron necesarios 110 túneles y 27 viaductos en una longitud de 320 km. con 47 estaciones.

La línea parte de Ferrol con orientación noreste y atraviesa el interior de la provincia de A Coruña, con preciosos paisajes, hasta alcanzar la población de Ortigueira, donde el tren casi se baña en su ría. Desde allí, discurre prácticamente paralela a la costa continuando hasta O Vicedo y atravesando la hermosa ría de Viveiro.

Especialmente reseñable, por su belleza en torno al mar, es el tramo comprendido entre Burela y Foz. Desde esta localidad hasta Gijón, el tren abandona la línea de costa en algunos momentos para salvar los valles y ensenadas existentes: ría de Ribadeo, valle del río Esqueiro, valle del río Nalón y el recorrido Avilés – Candás. Los tramos de pequeño recorrido cuentan con cuatro servicios al día y su precio no suele sobrepasar los cinco euros.

Santander que bello es

Los Reginas (nombre de su empresa) son los barcos que desde hace más de 40 años, y tras tomar el relevo a Los Diez Hermanos, cumplen la tarea de comunicar, entre orillas, la enorme bahía de Santander. A mediados del siglo XIX había ya un servicio de lanchas que unía Santander con el resto de las poblaciones de la bahía: El Astillero, Pedreña y la playa del Puntal (Somo). Este servicio se ha ido modernizando pero no ha perdido su impronta, profundamente marinera y práctica, de transporte, no de turismo.

En Santander, junto al Palacete del Embarcadero, los Reginas, salen cada media hora, y por 2,60 euros y en solo 20 minutos te acercan a la otra punta de la bahía. Si el día, y el mar, acompañan, la travesía se convierte en toda una experiencia, porque muchos descubren esas pequeñas cosas inherentes a la vida de mar que hasta entonces desconocían.

Acceder a la embarcación por una rampa del muelle haciendo equilibrios porque aquello de que se mueve. Buscar hueco dentro, a cubierto si hace malo, o fuera a proa si el tiempo acompaña. La travesía le descubre a uno que en barco da el aire en la cara, que el sol calienta menos y que el olor a mar lo inunda todo. Pero, sobre todo, los trayectos en los Reginas aportan un cambio de perspectiva. Desde la lancha cambia la perspectiva y vemos una ciudad que desconocíamos, una visión nueva de algo que ya nos era familiar. El viaje merece la pena por las vistas y por la sensación que produce navegar en el mar.

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