Rutas

La Gran Muralla China: majestuosidad en estado puro

Disfruta de los bucólicos paisajes chinos recorriendo la antigua Ruta de la Seda
Andrea Jaén
10:30h Lunes, 08 de agosto de 2011
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En un arranque de patriotismo antes que de veracidad, se dice que la Gran Muralla China es la única construcción realizada por la mano del hombre que es posible apreciar desde la Luna. Este dicho da cuenta de la gran magnificencia de una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, ordenada por el Emperador Qin durante la dinastía que llevó su nombre. El objetivo de la muralla era el de defender el reino de las tribus nómadas que merodeaban por la zona. Durante las sucesivas dinastías se continuó con la construcción de esta muralla defensiva que, por otro lado, fue muy útil para el desarrollo del comercio internacional a través de la llamada Ruta de la Seda. De hecho, la parte de la muralla que aún se conserva formaba parte de dicha ruta y fue construida por la Dinastia Ming, abarcando 6.350 kilómetros.

Panorámica de la Gran Muralla.

Tras la Dinastía Qin, la muralla no tuvo ningún uso específico ya que el reino en cuestión fue tomado por las mismas tribus contra las que se intentaba luchar a través de esta construcción. De este modo, la muralla serviría de fuente de abastecimiento de materiales para los poblados de la zona, que hicieron un expolio masivo de la misma para construir sus casas, hecho que contribuyó a su deterioro y destrucción. Como hemos apuntado antes, la llegada de la Dinastía Ming entre los siglos XIV y XVII supuso la restauración de la muralla, que adquirió un carácter comercial antes que defensivo. No obstante, en la actualidad solo se conserva el 30% de la muralla original, y no todos los tramos se encuentran en perfectas condiciones.

Si se pretende visitar la muralla desde Pekín, la zona más cercana es la de Badaling, ya que se puede acceder en autobús o coche. Junto a Badaling, los sectores de Simatai y Mutianyu son los mejor conservados. En concreto, Simatai es el tramo que muchos turistas deciden recorrer debido a que alberga las mejores vistas de toda la muralla. Perderse en este recorrido supone disfrutar de los bucólicos paisajes chinos, con sus valles, sus ríos y sus horizontes de colores, dados por el contraste entre la claridad de los cielos y el verdor de los campos. En total, más de siete mil kilómetros que recorren el tramo entre el Mar Amarillo hasta el paso de Jiayuquan, en el desierto de Gobi. Para ello, el turista atravesará 135 torres de vigilancia.

Pese a que algunas partes de la muralla hayan sido destruidas por el Gobierno para implantar nuevas vías de comunicación, o bien estén desvirtuadas a causa de los graffitti, lo cierto es que por algo la Gran Muralla China fue nombrada en su día como una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo. Visitada por un gran número de turistas cada año, lo cierto es que caminar por la muralla supone viajar en el tiempo. Un paseo fascinante, misterioso, evocador e imperdible si se visita China. Majestuosidad en estado puro.

Para conocer más sobre el país del sol naciente, consulta la web LocuraChina.

Foto por cvander en Flickr

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