El Algarve. Descubre el sur de la Península Ibérica

El cabo de San Vicente es una de las visitas obligadas de El Algarve
Hoy en día existen muchísimas formas de escoger tu destino de vacaciones con cierta seguridad de que sea una elección exitosa. Con internet, libros, guías, canales temáticos, entre otros medios, es complicado el equivocarse. Yo no desconfío de estos métodos, es más, en la mayoría de ocasiones lo consulto como si fuera la Biblia. Sin embargo, hay uno que nunca me ha fallado y me ha regalado increíbles descubrimientos. Se trata del boca a boca. El que una persona te explique con absoluta pasión las maravillas de un lugar. Porque si nos preguntamos cuántos lugares de los que hemos viajado nos ha marcado, nos daremos cuenta que no son demasiados. Por eso, cuando en un conocido restaurante de Melide un peregrino me explicaba que uno de sus rincones favoritos era la zona comprendida entre Huelva y Algarbe, lo memoricé en mi baúl de lugares a visitar.
Hoy puedo decir que tenía razón. Quizás no sea una de las zonas más conocidas de Europa. Ni tan sólo del sur de la Península Ibérica, pero tiene el encanto de esos lugares que viven en ese difícil equilibrio entre no sufrir la masificación de turistas y la de poseer todo lo que un viajante exigente puede desear.
La ciudad de Huelva sabe que uno de sus principales reclamos es su cálida costa. Por eso han puesto mucho esmero en ofrecer algunas de las mejores playas de Andalucía. Una de ellas es la Playa Mazagón, aunque también es una de las más pobladas en verano. Al tratarse de una población que sirve de frontera natural con Doñana, le otorga una peculiar zona de densos pinares. Pasear por el recientemente construido puerto deportivo es una delicia cuando el sol ya no permite disfrutar más del sol.
Quizás la más conocida sea la de Isla Canela, en la población de Ayamonte, que se ha convertido en uno de los centros de promoción turística por excelencia en los últimos años, gracias a su magnífica playa y a los demás instalaciones que completan su oferta, sobre todo el Club de Golf. Es la primera de las playas de Ayamonte en la desembocadura del Guadiana, que se conecta con la ciudad además de por la carretera, puede hacerse a través de un carril para bicicletas y patinadores. La verdad es que cuando estoy de vacaciones siempre me ha gustado combinar largos descansos con un poco de ejercicio, por lo que este tipo de accesos me encantan.
Además de las increíbles playas onubenses, otro de sus grandes atractivos, sino el que más, es el Parque Nacional de Doñana. Visitarlo es ser testigo de cómo se va pasando de un ecosistema a otro. Así, se pasa desde la topografía ondulada de los “cotos” a la marisma, que es el conjunto paisajístico más destacable por ser refugio de muchas aves migratorias. La vegetación también queda determinada por los diferentes ecosistemas: las dunas, los suelos arenosos, las aguas dulces y lagunas. Por lo que se refiere a la fauna, además de la gran cantidad y diversidad de aves que han querido permanecer en este pequeño rincón de paraíso, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que la estrella es el lince ibérico. Este carnívoro se ha convertido en un emblema del Parque, ya que se trata de una especie única de nuestra península Ibérica.
Antes de cambiar de país, una visita recomendable es el Parque Minero de Riotinto donde en una mañana o una tarde puedes realizar un viaje en ferrocarril en el que te adentras en una auténtica mina. También se podrá visitar una auténtica casa victoriana y conocer la historia de una comarca completamente transformada por la actividad minera desde un museo.
A tan sólo unos kilómetros de esta zona llegamos al país vecino, Portugal y su provincia del sur más turística: El Algarve. La capital se caracteriza por sus angostas calles, y construcciones rústicas con casas blancas, adornadas con flores y las típicas chimeneas caladas, lo que nos indica que en esta ciudad, se guardan los rastros de la presencia mora. Precisarás mirar hoteles Algarve, pero por suerte hay una gran variedad tanto en precios como en tipo de alojamiento: hoteles con encanto, hoteles de lujo, casas rurales, etc.
Por otra parte, esta región portuguesa posee un patrimonio histórico y cultural muy rico. Por ejemplo en la población de Silves se podrá admirar su Catedral, de estilo gótico (conocida como Sé Catedral) y su Castillo, Castelo de Silves, situado en lo alto de una colina, que fue construido por los romanos y reformado por los árabes, antiguamente, formaba parte del sistema de defensa que rodeaba a la ciudad.
Si lo tuyo es hacer fotografías y quieres quedar muy bien con todos tus amigos, te aconsejo que pases por el Cabo San Vicente, donde se puede disfrutar de una de las puestas de sol más espectaculares de Europa. Está ubicado en el extremo más occidental del Algarve. Es uno de los lugares más mágicos del sur de Europa y al igual que le ocurría con Finisterre, durante muchos siglos se consideró que era el final del mundo. No en vano, se le conocía en tiempos romanos como Promontorium Sacrum, lugar dedicado al dios Saturno.
Pero si estamos hablando de una zona dónde el mar forma parte de la vida de sus habitantes, es inevitable que hablemos de sus playas. Las de esta región destacan por tener aguas transparentes y de estar salpicadas de pequeñas bahías y calas. Las más importantes son: La Isla de Tavira, isla arenosa en donde podremos disfrutar del mar y de sus olas; la Playa de Galé y la de Marinha. Un aparte merece la población de Tavira, uno de los destinos en los que querrás pernoctar por sus múltiples encantos. Esta localidad es principalmente conocida por sus cuarenta iglesias, entre las que se destaca la de Santa María do Castelo, con su inmenso reloj en su fachada. Pero lo mejor es que cada uno de los 16 municipios que componen la provincia de El Algarve tiene encantos por descubrir.
Fotografia: Wikipedia
