Siempre me han atraído mucho las historias del espacio y de los astronautas, un trabajo más que complejo con un desafio increiblemente diferente, y más que nunca, la expresión “fuera de este mundo” es la más acertada para hablar de esta ciudad.

Quién no soñó con ser astronauta alguna vez?
Viendo a mi pequeño hijo jugando a ser “Buzz Lightyear”, el célebre y valiente personaje del filme “Toy Story”, recuerdo esta atracción por un mundo tan diferente y sacrificado como lo es la vida de un astronauta. Y vuelvo a preguntarme cómo es esta vida y qué se experimenta tan lejos del hogar. Inmediatamente reservé vuelos Houston.
En Houston, Texas, la ciudad que ofrece diferentes maravillas a la hora de disfrutar de una estadía por allí, nombrada y convirtiéndose en leyenda desde que fue pronunciada en la trunca expedición del Apollo 13, en los años sesenta.
Y cuando mi familia y yo conocimos el Space Center Houston, pudismo disfrutar de una experiencia inolvidable,donde aprendimos a ver el mundo a través de otros ojos, más precisamente de un casco enorme y blanco, como el de un astronauta.
Este museo tiene un sinfin de actividades y atracciones, ideales para todas las edades, y resulta muy entretenido y apasionante. Para empezar a interiorizarnos en el tema, Fue excelente la simulación de despegue y visitar una réplica de las salas de control de mandos que transmite en vivo desde otros puestos de la NASA, como para entrar en calor y aprender a fondo sobre el momento inicial de un viaje.

El patio de juegos es un lugar maravilloso
El recorrido sigue por locaciones específicas de trabajo de la NASA, donde la preparación de los astronautas es supervisada y controlada por los técnicos. También allí conocimos el Centro Histórico de Control de Misión, allí donde las decisiones son fundamentales. Pudimos conocer también el centro de flotabilidad, donde los astronautas preparándose para una misión se ejercitan sobre la gravedad cero.
Otra sala que resulta muy simbólica a la horade conocer el Space Center es la sala dedicada a los trajes espaciales, donde se pueden observar metidos en unas cabinas de vidrio diferentes trajes espaciales a través de la historia, con sus modificaciones y el detalle de a quiénes pertenecieron alguno de ellos.
También durante la visita el guía nos explicó cómo es vivir en un módulo lunar, qué realizan y cómo lo hacen los astronautas, con cosas sencillas como por ejemplo resolver el tema de la comida o de una ducha. Resultan graciosas algunas situaciones, pero ideales para explicar claramente.
Fue una visita fantástica, digna de recordar para siempre. Principalmente ver a mi hijito con su astronauta en la mano y su gorra de recuerdo, entre sueños, observando las estrellas cuando nos íbamos, soñando con ser astronauta.

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