Europa, Relatos
Rincones de España

Una princesa en el Puerto de Santa María

La concreción de un sueño encantado
Juan Luis Pérez
08:00h Martes, 09 de junio de 2009
0

Me encantaba que cualquier adulto me preguntara: ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Me encantaba esa pregunta porque yo siempre fui coherente con la respuesta: Princesa”, ese era el concepto que yo otorgaba como respuesta.

Fachada de la Plaza de Toros provincial

Fachada de la Plaza de Toros provincial

Aún cuando ya sabía, por mi edad avanzada, que no era una profesión y que dicha figura se reducía a los cuentos, yo seguía utilizándola para dar cuenta de mi sueño que incluí paisajes tan diversos como los paisajes que veía desde los hoteles en Puerto de Santa María, buscando el mar con la mirada.

Me imaginaba con un gran vestido de cola, paseando por los laberintos de un palacio, en busca de un príncipe buen mozo.

Y, después de ese sueño, volvía a la vida, a la cotidianidad, a la rutina de todos los días, tan distinta a los sueños, tan distinta a la que yo podía leer en los cuentos.


Por eso es que, cuando nació mi primera hija, intenté gestarle un mundo de princesas; ese ley motive me sirvió para decorar su pieza, para armar sus cumpleaños y para introducirla en la literatura.

Una postal de la Playa de la Calita

Una postal de la Playa de la Calita

Con mis hijos ya crecidos, mi príncipe y mi princesa, mi marido me propuso hacer un viaje a un destino que, vaya causalidad (por parte de él), se reconocía bajo el nombre de “La ciudad de los cien palacios”.

Fui feliz desde el minuto cero, tiempo en el que empecé a armar mis valijas. De alguna manera me había propuesto concretar mi sueño de princesa, dentro del entorno de ese sitio, el Puerto de Santa María, un municipio situado en la provincia de Cádiz.

Esa región tenía leyendas en su haber; un rey ateniense, fundador de la ciudad, una guerra, la de Troya, afrontada por este representante y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo para emigrar.

De ese modo este rey, Menesteo, navegó sin rumbo hasta llegar a este Puerto, ese que nosotros iríamos a visitar.

Estas historias a mi me fascinaban, por eso mi marido, siempre tan atento, había pensado en vacacionar en dicho lugar.

Aún cuando muchos de los palacios habían quedado en ruinas, yo podía inmiscuirme en las posibles historias de príncipes y princesas que allí podrían haberse gestado.

Por otra parte, la ribera y la desembocadura del río Guadalate, marcos de contención de este municipio, proponían un ambiente tan bienaventurado, justo para la concreción de un ambiente ideal.

Lo menos importante para mí, en ese lugar, eran las reformas de tinte moderno que se estaban orientando. Prefería las ruinas a la construcción de ese segundo puente que se estaba llevando a cabo.

Prefería andar caminando por las calles de la ciudad, en busca de edificios palaciegos, a disfrutar de una estadía de ocio total en algunas de sus playas: Vistahermosa, la Puntilla, la Muralla, la Calita y más.

Yo sólo quería ser princesa por un viaje y lo estaba logrando.

Comentarios (0)

Se el primero en comentar.

Queremos saber tu opinión

Sscrbete a eViajado.com
Publicidad


Publicidad
© Copyright 2012, SmallSquid S.L. está gestionado con WordPress