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Italia

Un idioma divertido y picante

Aprendiendo italiano en Calabria
Juan Luis Pérez
08:00h Miércoles, 24 de junio de 2009
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Siempre me había gustado el idioma italiano; sus pausas y sus apuradas, sus arrebatamientos, sus acentos y ciertas palabras que me causaban gracia.

Una postal aérea de Calabria

Una postal aérea de Calabria

Mi familia era de cuna francesa y, aunque todos coincidían en que el francés es el mejor de los idiomas, a mi me gustaba la “parla italiana”, lástima que no la supiera hablar y que nadie aprobara mi concurrencia a un Instituto de idiomas. Por eso no les anticipé de los vuelos que había contratado para perfeccionar mi italiano.

Hice muchos cursos, pero había algo que no me cerraba; claro, era gente que, como yo, había querido estudiar italiano y lo había aprendido, y ahora se dedicaba a enseñar.

Entonces, averiguación mediante, decidí que mi próximo curso de italiano lo iría a tomar en el mismo seno de ese país.Por recomendaciones varias llegué a reservar una plaza en Calabria, una región afamada por la calidad de sus cursos de idioma.


Poco y nada conocía yo de esa tierra sureña, y eso era lo que más me gustaba. Tenía un mundo entero por descubrir, un idioma que me esperaba para que yo pudiera develar sus secretos y matices, de principio a fin.

Viajeros en las playas calabresas

Viajeros en las playas calabresas

Cinco provincias forman parte de esta región de la bota: Reggio Calabria – sitio en el que primeramente me asenté-, Cosenza, Catanzaro, Crotone y Vibo Valentia.

Mi cuerpo y mi mente habían acordado que, durante aquella estadía, me encargaría de recorrer toda esa superficie. Y así lo hice.

Primeramente, me gustaría describir este lugar como un sitio tranquilo y encantador, sitio en el que se puede conocer bonitos monumentos, una preciosa naturaleza y disfrutar de ambientes de total calidez, gestados en los grupos de aprendizaje de idioma.

De hecho, los cinco extranjeros que compartíamos curso, nos amistamos rápidamente y fuimos compañeros fieles de travesía.

Nos cansamos de andar por Calabria. Para colmo, esta región cuenta con un clima esplendoroso, en el que se cuentan doce meses de sol, por lo tanto, las condiciones meteorológicas jamás frenaron algunos de nuestros paseos.

Una de las más lindas excursiones la tuvimos cuando descubrimos la montaña de Sila, ubicada a dos mil metros, dentro de las fronteras de un Parque Natural. A esta montaña la envolvían bosques, lagos, una fauna silvestre y el exquisito mar.

Ese mar que también disfrutamos en las preciosas playas, asentadas en su costa. Ni hablar de la visita a Le Castella, un castillo aragonés ubicado en los confines del paisaje más idílico.

Jamás dudé de que había tomado la mejor decisión y de que Calabria había sido mi mejor escuela, y más cuando me descubrí hablando un italiano del mejor nivel.

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