Seattle es una ciudad que parece movediza y a la vez somnolienta. Su ritmo es constante, si. Pero a la vez parece tener cierta parsimonia. Los contrastes parecen ideales para coger vuelos Seattle y visitar la ciudad.

La ciudad coronada por la aguja espacial
La estadía fue tranquila y la agenda movida, de allí mi impresión de la ciudad. Muy cerca de la gran capital Washington y mirando desde la cercana orilla la canadiense Victoria, Seattle posee el encanto de la gran ciudad, con tientes diferentes.
Sin lugar a dudas lugar turístico por excelencia es el Space Needle (aguja espacial), un gran torre de 41 pisos de altura, emplazada en la ciudad, que sirve de mirador. La vista de la ciudad y sus alrededores es fascinante, ideal para ver las montañas claramente en un día despejado. La torre fue contruida en 1962, con motivo de la Feria Mundial.
Por supuesto que me di el gusto de cenar en el SkyCity, el restaurante que se encuentra en la parte superior de la torre. Allí con una vista de 360º, comer entre las luces de la ciudad es un deleite para más de uno de mis sentidos. Sus casi 160 metros de altura reflejan una hermosa belleza de Seattle.
Conocer las islas y la península fue posible gracias a los tranquilos pero hermosos viajes en ferry a través del Lago Washington, donde se puede recorrer diferentes sectores navegando tranquilamente por las aguas del Lago. Salvo excepciones, el ferry posee capacidad de transporte tanto para pasajeros como para autos, lo que permite que se pueda seguir conociendo la ciudad a través del auto más allá del agua.

La puesta de sol es más perfecta sobre un ferry
Si bien Seattle es conocida por un clima lluvioso y con niebla, la ciudad posee ofertas turísticas para los días complicados. Los Museos son una excelente opción para los días de lluvia. El Museo Burke de Historia Natural y Cultura, perteneciente a la Universidad de Washington, es una mirada a la colección de zoología y botánica de gran importancia.
Una gran atracción fue recorrer el Pike Place Market, que es un antiguo mercado de agricultores, en el que hoy trabajan brindando sus productos aproximadamente unos 200 productores de la zona. Pero allí no sólo se consigue productos de gran calidad y frescura, sino que también se puede saborear platos, disfrutar del bullicio de artistas callejeros y músicos que van perfumando el aire, asi como también se encuentran antigüedades y artículos difíciles de conseguir.
Seattle fue una experiencia en una ciudad que ofrece su belleza, su urbanidad y su franqueza. Queda en nosotros apreciarla tal cual es, aunque llueva mucho durante el año.
Fotografias: cap’n surly y sacred destinations en Flickr.

Añadir a Del.Icio.Us



Comentarios de “Seattle: ciudad de naturaleza y de urbanismo”
Aun no se han realizado comentarios.