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Bélgica

Recorriendo el Museo del Chocolate en Bruselas

Un lugar para conocer sobre una historia apasionante y a la vez saborear uno de los grandes placeres de la Humanidad.
Juan Luis Pérez
08:00h Domingo, 31 de enero de 2010
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Fachada del Museo: donde vive el placer

Fachada del Museo: donde vive el placer

Y hablando de delicias, muy cerca de la Grand Place de Bruselas, se encuentra la cuna de los sabores deliciosos, es el Museo del Cacao y del Chocolate, un lugar para aprender sobre una de los alimentos más sabrosos del mundo.

Con una ubicación céntrica, este Museo posee un recorrido por la historia del cacao y a través de él del  chocolate y su fabricación, la que podremos observar con nuestros propios ojos.

El chocolate es uno de los productos famosos por lo cual es famoso Bélgica, además de su cerveza.


Además de ello, también el país es conocido por un interesante circuito de slow food, una movida gastronómica propuesta como estilo de vida, dejar la comida chatarra y rápida para saborear platos elaborados y con tiempos mucho más largos.

Una delicia: la preparacion de los famosos praliné

Una delicia: la preparacion de los famosos praliné

La historia del cacao se remonta como fruto divino en tierra de los Mayas, quienes lo molían con pimienta y era utilizado como moneda.

Los españoles luego de la conquista lo trajeron hacia Europa, donde los reyes de nacionalidad española casados con herederos franceses introdujeron a Francia la costumbre real de saborear el chocolate.

En 1635  Abat Baudeloo introduce la primera compra de chocolate y ya a fines del siglo XVIII se trabajaba en los principales pueblos del país. Luego se incorporó a la confección de postres y con la industrialización se empezó a producir mucho más.

En 1912 Jean Neuhaus crea el praliné y las cajas para guardar los bombones. Actualmente hay más de 40 chocolaterías en todo Bruselas.

Me interesó mucho el largo recorrido que realizó un pequeño grano de cacao a convertirse en una de las delicias más refinadas de Europa. Allí los guías y chocolateros van explicando no sólo su historia sino cómo se fabrican diferentes delicias que se saborean por todo el mundo.

Me maravillé de cómo la industria ha mejorado y perfeccionado el fino arte de los chocolateros, cómo sus manos con simples movimientos crean y moldean el chocolate, pero a la vez lo difícil que es (claramente, no es para intentarlo en sus casas). He visto cuánta pasión y amor por la perfección se pone en pequeños bombones y creaciones dignas de un artista.

Salí de mi recorrida por el museo con buenas provisiones para el camino, y en cada bombón o praliné que saboreaba me pareció estar degustando un una historia milenaria y maravillosa.

Fotografias: saigneurdeguerre y milldaz en Flickr.

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