Relatos, Viajes
Rincones de España

Playa de Aro en dos tiempos

El pasado y el presente de la villa costera
Juan Luis Pérez
08:00h Miércoles, 27 de mayo de 2009
0

¿Cómo explicar que conocí dos lugares distintos en un mismo lugar? ¿Cómo explicar que yo transité un pueblecillo y luego transité un destino híper turístico? Y todo, por el mismo sendero y por el mismo precio de uno de los viajes baratos que conseguí en promoción.

Un bello balneario de Playa de Aro

Un bello balneario de Playa de Aro

Hablo de Playa de Aro y del cambio grandilocuente que sufrió en muy pocos años. Recuerdo que a mis quince años había viajado con mis padres a un bello pueblo de pescadores, localizado en una playa que medía no más de dos kilómetros.

Allí vivía una tía mía, junto a su marido – al que nunca pude llamar tío-; ese lugar formaba, junto a Castillo de Aro y S `Agaró, el municipio de Castillo de Aro.

Entonces, cuando me avisaron que el congreso se llevaría a cabo en ese sitio, me lancé a reir. El recuerdo de aquel pueblo pequeño, tierra de pescadores, no podría coincidir jamás con las características de las plazas que se utilizan para llevar a cabo este tipo de reuniones.


Sin embargo, posteriormente, debí guardarme unas cuantas de esas carcajadas en mi bolsillo, sobre todo cuando tuve que explicarle a mis compañeros que yo había estado en ese lugar, pero cuando ese lugar no era ni un cuarto de lo que era ahora.

Vista panorámica del Mediterráneo en Playa de Aro

Vista panorámica del Mediterráneo en Playa de Aro

Antes, playita, sol, mi tía y el marido de mi tía; y ahora, un centro turístico, colmado de hoteles, explotado en todos sus frentes, visitado por miles de turistas y requerido para la realización de los congresos más importantes.

Sucede que su situación geográfica, además de su esplendorosa costa, lo convierte en un sitio ideal para hacer punta y moverse.

Para nosotros, los congresistas, se mostraba como un lugar fantástico porque, aparte de las reuniones diarias, nos daba la posibilidad de disfrutar de la Costa Brava, del Mediterráneo, de las compras en su gran cantidad de comercios y de la movida nocturna que se gestaba cada uno de los días.

Podría decir que jamás había vivido una situación similar. En el mismo lugar que yo paseaba de la mano de mi tía, ahora la modernidad se codeaba con la elegancia, y la ostentación le ganaba el partido a la austeridad.

Para colmo, la cantidad de turistas se acrecentaban, día a día, por el advenimiento de la Fiesta de la Cerveza, un evento característico y multitudinario de la zona.

El panorama había cambiando, Playa de Aro era ahora la región más reconocida de la Costa Brava. Sin embargo, pude reconocer esa playita, esas pequeñas calas y esos rinconcitos que yo ya había conocido.

Comentarios (0)

Se el primero en comentar.

Queremos saber tu opinión

Sscrbete a eViajado.com
Publicidad
Publicidad
Publicidad
© Copyright 2020, Blogestudio está gestionado con WordPress