Ha transcurrido aproximadamente un siglo desde que las primeras películas proyectadas en un cine. En aquel tiempo, los espectadores salían despavoridos de las salas que los congregaban pues temían que esa furiosa locomotora fuese a embestirlos. Sin embargo esas escenas son vistas ahora con ternura y candidez ante el avance de la tecnología del cine que nos puede situar en un segundo en la época de los dinosaurios y al siguiente en un distante de un futuro aún no vivido. Este mismo derroche de imaginación y despliegue de tecnología ha hecho que no sólo el fanático del cine se interese por lo que pasa detrás de cámaras sino que ha llevado al usuario común a interesarse por estos hechos. Evidentemente los programas de cine han proliferado merced a esto pero también lo han hecho los estudios de cine que le abren sus puertas al gran público y tal es el caso de los estudios de cine ubicados en Orlando, Florida, que año tras año reciben a decenas de miles de turistas que desean conocer sus instalaciones, los actores y todas las personas que de una u otra forma colaboran en esa película que quedará registrada en sus mentes de por vida.

Imagen tomada de Wikipedia
Y es bueno que sepamos que esta idea de mostrarle el tras de cámaras al público común no es nueva. En efecto, ya desde la época del cine mudo se ponía en práctica en los estudios Universal de Hollywood. Era el año 1912 y se cobraba 25 centavos de dólar a cada persona que quisiera entrar a los estudios y pasear entre los sets mientras se rodaban diferentes películas.
Todo terminó con la llegada del cine sonoro pues las exclamaciones y ruidos de todo tipo que hacían los ocasionales espectadores ya se colaban en el ambiental del rodaje. El concepto que hoy se ve en Orlando, fue una idea original de Michael Esner, un ejecutivo que trabajaba en la Walt Disney y que se asoció con la Metro Goldwyn Mayer. Fue así que en Orlando, se construyeron los estudios de la MGM, dentro del completo de Disney World. La MGM abrió sus puertas al público en 1989 y un año después hizo lo propio Universal. Ambos estudios trataron de recrear el ambiente de Hollywood por lo que fueron construidos a la antigua pero clásica forma que nos evoca esa palabra.
Al hacer el ingreso en estos estudios nadie puede escapar del espíritu de los años 40 que lo envuelve todo. El glamour de la época casi puede respirarse. La competencia entre los estudios es la misma que podemos ver en las películas que producen con los directores en titánica lucha por ver quién es el más creativo y con la producción utilizando lo más moderno en tecnología para efectos especiales. Es así que los visitantes de estos estudios pueden subirse a simuladores de vuelo que se utilizaron en Viaje a las Estrellas y experimentar en sus mentes cómo podría ser un viaje a la velocidad de la luz al tiempo que se ingresa en los campos de asteroides y se inician acciones evasivas para eludir a naves enemigas que nos atacan. Realmente nuestra imaginación se ve materializada cuando accedemos a cada una de las atracciones que estos estudios han puesto a la disposición de los turistas. Pero no todo el entretenimiento se basa en máquinas dentro de los estudios.

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En efecto, diversos personajes y héroes de películas que permanecen vívidos en nuestros recuerdos, aparecen y se confunden entre nosotros. Con ellos podemos tomarnos fotografías y recibir la firma de sus autógrafos. Además, estas personas no sólo representan a los actores que dieron vida a los personajes sino que se mimetizan con los dobles de cine, encargados de las más espectaculares escenas de riesgo, algunas de las cuales son recreadas en los estudios de cine de Orlando para el deleite de los espectadores. Incluso hay atracciones en las que podemos participar que no pertenecen a ninguna película, al menos no a una que hayamos visto pero que igualmente nos ponen los pelos de punta. Por último, es posible que nos creamos capaces de protagonizar nuestra propia escena en una película y esto también está considerado en los estudios de cine de Orlando. La tecnología permite que aparezcamos teletransportados por un rayo o siendo abducidos por una nave alienígena, recuerdo que por supuesto podemos llevarnos con nosotros en formato digital. Pero si no queremos hacer mucho barullo, podemos simplemente reventar la billetera comprando toda clase de souvenirs. El hecho es que el día se nos hace corto en estos estudios. Momento de partir.


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