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Italia

La belleza imponente del Duomo de Milán

Una de las catedrales góticas más importantes del mundo abre sus puertas para disfrutar de la belleza y del arte.
Canela Raigal
08:00h Viernes, 26 de febrero de 2010
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Cuando visité y recorrí Milán tuve una sensación un poco extraña, por más raro que parezca, me sentí en el centro del mundo. Milán es un lugar donde parece que estás allí y nada más importa. Reconozco que fue una sensación un poco ridícula, pero fue lo que sentí, que estaba en el lugar más importante del mundo.

Duomo de Milan

Un templo tan impresionante como antiguo

De lo que si es capital reconocida mundialmente es de la moda. Milán es reconocida también como hogar de las grandes tiendas de marcas conocidas mundialmente, es una meca de la moda como los es París o Nueva York.

Pero Milán ofrece mucho más también. La belleza italiana y su historia están plasmadas en sus calles y edificios, y es inevitable no sentirse influenciado con tanta belleza.

Tal vez la mayor impresión se la lleve el bellísimo Duomo, una de las iglesias góticas más importantes e impresionantes del mundo. Su fachada es impresionante: posee 92 metros de ancho y 157 metros de alto y por su diseño gótico está totalmente decorada con agujas en sus extremos superiores, pequeños picos, que parecen incontables por su cantidad.


La Iglesia de Santa Maria Nascente (llamada Duomo) se comenzó a construir a comienzos del 1600 y se finalizó unos 200 años después. Pero en verdad vale la pena todo el tiempo invertido. No sólo su exterior posee una belleza arquitectónica singular e impactante, su interior es fiel a la construcción y posee un encanto de una magnitud como el tamaño de la Catedral.

Duomo de Milan

La nave central es eterna y silenciosa

La nave central parece un palacio real, con una altura increíble y y sobrios colores, y parece interminable y eterna. A lo largo de los bancos y los pasos que voy dando mi asombro crece minuto a minuto, disfrutando de esta belleza.

Y así como su tamaño da muestra de su belleza, sus detalles también, son sumamente importantes. Me pasé dos tardes mirando y admirando los grabados, las estatuas, las gárgolas, los vitreaux, imágenes religiosas y más allá de la religión, todo era una expresión artística, digna de inspiración del cielo.

Las pinturas que van ilustrando los costados de la nave parecen cobrar vida cuando uno las observa con detenimiento, parece que los colores se iluminan. Su techo abovedado parece multiplicarse por cuatro en cada cúpula. Los sentidos se abruman entre tanta belleza.

Sin dudas el Duomo es la joya de Milán, su expresión más auténtica. Decididamente admiré la belleza de Dios en los hombres y la creación de ambos cuando, subiendo a la terraza del Duomo, pude observar el Duomo en sí desde arriba, junto con la maravilla de Milán.

Fotografias: xiquinhosilva en Flickr.

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