Soy fanática de las historias amasadas fuera de las cocinas institucionales. Y, aunque el término “fanático” no sea de mi devoción, es tan grande mi desvelo por los cuentos populares que sí, puedo llamarme fanática de los renglones alternativos.

San Salvador de Bahia, Brasil
Y entre el grueso alternativo, lo que más me apasiona es la religiosidad popular. Y al revés de lo que muchos opinan, no creo que sea un pasatismo moderno, considero que es tal su adopción, que se ha convertido en una verdadera institución- aunque justamente represente lo contrario-.
Hace años que estudio a estos personajes de una manera cálida. A ambos personajes; a los adorados y a los adoradores. Y digo que soy cálida, porque me acerco sin prejuicios, sin alterar el mensaje, comprendiendo y respetando sus creencias.
He llegado a la conclusión de que la gente abandona, por momentos, la institución eclesiástica – aunque no completamente ya que, en su mayoría, son fervientes creyentes- para depositar su fe en personajes, elementos y leyendas más cercanas, más palpables.
Parcialmente enojados con la conducta de la iglesia se lanzan a creer en seres de carne y hueso, venerando sus figuras, adorando sus imágenes, donando sus almas enteras en clave de agradecimiento.
Persiguiendo la masiva afluencia de la fe popular e inmiscuyéndome en estas historias tan intimistas, he viajado por el mundo entero. Y, próximamente, esos relatos serán publicados en un libro de mi autoría.
Pero este viaje a Brasil no había sido hecho con fines bibliográficos. Como cualquier otro ser humano había elegido Brasil para vacacionar. Una más entre las tantísimas veces que elijo San Salvador de Bahía para disfrutar y descansar.

El pueblo de San Salvador de Bahia
Aunque no soy brasileña llevo su cultura en la sangre; el ritmo me corre por las venas, la caipirinha salpica mi corazón, y la feijoada es mi dulce preferido. Eso me sucede desde siempre, amo este país y esta ciudad, especialmente. Aquí me siento en casa.
Me sé su ubicación en el mundo, más correctamente, que la dirección de mi hogar: Ciudad en la costa noroeste de Brasil, en la península del Océano Atlántico, junto a la Bahía de Todos los Santos. Allí, no podrán tocarme el timbre ni la puerta, pero si preguntar por mí en las playas del Río Vermelho, San Salvador, mi casa.
A pesar de ser visitante ilustre de la zona y de andar persiguiendo las historias no oficializadas de la religión popular, nunca había podido estar para el festejo de Iemanjá. Sucede que el dos de febrero cumple años un sobrino mío y, por ese motivo, yo siempre estoy en mi casa. Pero esta vez, mi sobrino, que está bastante crecido, decidió pasar su aniversario junto a sus amigos, en un viaje bohemio, y su tía rió de felicidad.
Iba a estar de vacaciones en Brasil y, por primera vez en la historia de mi vida, asistiría, un 2 de febrero, al ritual de Iemanjá en mi casa (es un decir).
Si bien yo había participado de una ceremonia similar, un 31 de diciembre en Río de Janeiro, el día de la Reina de los Mares es el segundo día del mes de febrero, y su sede es San Salvador de Bahía.
Para quienes no conozcan a Iemanjá (o Yemanyá o Janaína, según el caso), ella es la Reina de los Mares, la madre universal de una celebración típicamente bahiana.
Cuenta la leyenda – popular, por supuesto- que allá por 1920, los pescadores de la zona pasaban por una de las perores etapas de su economía. En consecuencia, los trabajadores del Río Vermelho decidieron abocarse al culto de Iemanjá.
Se cuenta que esa decisión trajo aparejado un incremento sorpresivo de la pesca. Desde ese entonces, los pescadores se rinden ante ella en una ceremonia masiva.
El otro cuento popular aporta otra versión. Asevera que fueron las mujeres quienes iniciaron la devoción a Iemanjá, con el cometido de ganarse una aliada que desistiera de robarles a sus maridos en los adentros marinos.
Sea cual fuera la historia, el resultado puede observarse y vivirse todos los 2 de febrero. Porque cada una de estas leyendas que hablan del origen de la fe tiene su propio color, un color nítido, puro que no se empaña.
Iemanyá no es un producto de la iglesia. Se dice que cruzó el Océano Atlántico, hace más de 300 años, para cuidar a los esclavos que llegaban desde África. Y que, más luego, fue nombrada madre de todas las deidades umbandas, y atesoradora de los misterios escondidos en las profundidades oceánicas.
Ya en Sudamérica, y con motivo de atravesar su hábitat acuático, debió fundirse con ciertas tradiciones católicas – se la identifica con la Virgen María- sin perder su carácter popular, no oficial.
Hoy es dueña del mar, reina protectora de las embarcaciones y sus pescadores y, además, símbolo de fertilidad y amores imposibles.
Pero todos los deseos cumplidos por Iemanjá demandan un agradecimiento por parte de los fieles que, año a año, se rinden ante su hogar, el agua, y ante ella, la reina.
Semejante historia de fe, compromiso y devoción no podía quedar fuera de mi libro (y eso que no había viajado con fines bibliográficos).
Pero como a mí no me gusta hablar por hablar, ni escribir por escribir, yo no iría a incluirla en mi texto, si no hubiera podido estar en su día, vivir su historia, y mezclarme entre los fieles de tamaña mujer.
Por suerte pude estar y casi ni tuve que cambiar mi programa diario, ya que las playas de Río Vermelho, su agua de gusto sal y su entorno rocoso son mi hábitat.
Desde el 1º de febrero, los fieles empiezan a llegar en busca de un lugar para sus carpas. Cavan enormes pozos y empiezan a prender sus velas, utilizando esos hoyos para proteger las llamas. Visten ropa blanca y celeste, y yo que hoy soy una de ellas, me he puesto un vestido blanco, típicamente bahiano.

Adroración por Iemanjá
Hay mujeres, niños y hombres; pescadores en su mayoría. Uno se da cuenta, pues sus embarcaciones, ocupan una reserva a la orilla.
La gente llega en procesión, caminando largos kilómetros, respondiendo al llamado de su reina. Uno podría imaginarse a los pueblerinos cansados, luego de andar a pié tantísimos kilómetros. Sin embargo, apenas llegados, apoyan sus ofrendas sobre la arena mojada y se integran al baile de tambores y al canto de bienvenida.
A medida que el sol baja, la velada se va animando. No me siento excluida; en el día de hoy, yo soy una devota de Iemanjá, me brindo a ella con sinceridad y respeto: con el respeto que debe tener el individuo por la fe.
Mi olfato está colmado de olor a flor. Flores por doquier componen una escena romántica. Es la ofrenda más codiciada, de color blanco, en el mayor de los casos.
El blanco representa la pureza y la sinceridad; la pureza de la creencia y el agradecimiento sincero.
Las luces artificiales iluminan el cielo, cual si fueran porciones de fuego. Y allí veo que, un buen grupo de mujeres, ha elegido traerle, además de flores, caracoles rosados, espejos de mano, anillos, pulseras, peines, muñecas, talcos, perfumes, frutas y comidas elaboradas. Todos los obsequios que una mujer coqueta desearía recibir en su día de cumpleaños.
Y entre el cielo color de sol, y el repicar de los tambores, todos empiezan a tirar sus ofrendas al mar. Muchos de ellos besan sus cartas de agradecimientos, antes de arrojarlas al agua. Y este cariño tiene un motivo concreto: según cuenta otra leyenda, las olas devuelven a la orilla los pedidos desatendidos por Iemanjá, por no haberse enviado con fe suficiente.
Los pescadores – sus más fieles adoradores- cargan las ofrendas en sus embarcaciones y se pierden mar adentro. Entre las olas y la profundidad, Iemanjá recibirá sus regalos y agradecerá. Como yo que agradezco haber podido estar aquí. Le agradezco a mi sobrino, a mi fe, a mi Bahía y a Iemanjá.

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2 Comentarios en “Jardín de flores en el mar de San Salvador de Bahía”
se piede pedir que vuelva en el matrimonio las demostraciones y la pasion .gracias
HOLA;A TODOS ME SUMO A TODOS USTEDES ME PARESE ALGO DIVINO LO QUE SE HACE AHI YO ESTOY EN ARGENTINA CORRIENTES CAPITAL Y UNOS DE MIS DESEOS ES ESTAR X AHI EN CUALQUIER MOMENTO ME EMOCIONO MUCHO VER TODO LO SIENTO EN EL ALMA ES UN SENTIMIENTO UNICO QUEIRO ;AMO ESTA RELIGION NACIO CONMIGO Y MORIRE CON ELLA BESOS A TODOS Y LOS QUIERO X LO QUE HACEN SIGAN ASI!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!