El Parque Natural de Somiedo: un lugar para disfrutar y conservar
Hay cosas que suelen fascinarnos de chicos. En algún momento de mi infancia, cuando todavía me encontraba en la escuela primaria, comenzó a interesarme la ecología. En ese momento llegó a mis manos un conocido libro titulado “50 cosas que los niños pueden hacer para salvar la tierra”, con una cantidad de consejos que comencé a seguir fielmente. Entre otras cosas, aprendí a reciclar papel, a separar la basura y a medir la contaminación ambiental con una gomita elástica. Algunas de esas recomendaciones se convirtieron, por suerte, en costumbre, como muchas de esas lecciones que comienzan como juegos de niños.
La historia del Parque Natural de Somiedo, ubicado dentro de la cordillera Cantábrica en el suroeste asturiano, me recordó la importancia de los aprendizajes de ese tiempo en que construí mi conciencia ecológica. Hasta 1988 este parque, que abarca unas 29.122 hectáreas, solía ser una reserva de caza, pero actualmente es un área protegida y declarada reserva de la biosfera por la UNESCO en el 2000.
Tal vez, luego de todo este tiempo, el hombre pudo aprender algo de observar una de las principales especies que vive en la zona: el oso pardo de la península, que puede considerarse como un “medidor biológico” que nos indica el estado de conservación del lugar. En el pasado este tipo de osos poblaban la mayor parte de las serranías españolas y, aunque en muchas de esas zonas no les falte alimento debido a su abundante cosecha de frutos, la intervención de la mano del hombre y la consecuente falta de sitios tranquilos para habitar llevaron a que hoy en día alrededor del 40 o 50% de la población total de osos pardos se ubique en el Parque Natural de Somiedo.
Junto con los osos, la variada fauna del parque reúne a lobos, jabalíes, nutrias, liebres y venados, que gracias a la escasa población de la zona (sólo viven en el concejo unas 1600 personas), combinada con la abundante flora, encuentran un lugar que les ofrece variados refugios.
Los habitantes de Somiedo se encuentran distribuidos en varios núcleos, lo que hace mínima la presencia de población por estar dispersa. Cada pequeño pueblo o aldea constituye una entidad social y económica autónoma, y en la actualidad
Existen en el concejo 37 núcleos de población agrupados en 14 parroquias. Retomando la diversa cubierta vegetal en la zona, ésta se caracteriza fundamentalmente por representar las tres variedades de flora más distintivos de la Cornisa Cantábrica debido a que cuenta con las distintas altitudes de este relieve a lo largo de toda su extensión. Pero lo que más llama la atención y crean un ambiente ideal en los paseos son sus extensos y ricos bosques, que cubren casi la cuarta parte de la extensión del parque con hayas, robles, fresnos, arces y tilos, combinados con la presencia de muchas plantas medicinales y flores silvestres.
Estos paisajes naturales se caracterizan también por una extensa hidrografía, cuyos principales ríos el Somiedo, el Pigüeña, el Valle y el Saliencia cubren casi toda la extensión de tierra. Solamente hay unos 7 kilómetros cuadrados que no vierten sus aguas en el río Pigüeña y sus afluentes. Además existen un gran número de lagos y lagunas para visitar, entre los que se destacan por su tamaño y ubicación los lagos de Saliencia (La Cueva, Calabazosa y Cerveiriz) que se ubican a 1.600 metros de altitud, y el Lago del Valle. Este último es conocido por los lugareños como el Tchao o Tchagu, es el más extenso de Asturias y ocupa un valle glaciar situado a 1.580 m de altitud, al pie de los picos Albos y la Peña La Mortera.
Los recursos hidráulicos de Somiedo no sólo son aprovechados por el turismo, también implican una fuente de ingresos para el concejo, debido a que se los aprovecha como recurso natural para la producción de electricidad.
Así encontramos que Somiedo alberga un paisaje legendario, al igual que sus pobladores que son auténticos “vaqueiros de alzada” y sus construcciones típicas, las “cabanas”, características por su techumbre vegetal y su forma singular, el “teito”, que por extensión también les otorga su nombre. Actualmente, su conservación es crítica, pero los visitantes aún puden apreciar algunas de estas construcciones que quedan en pie.
De esta forma no sólo es naturaleza lo que encontramos en este nutrido parque, sino que también es posible transitar caminos y espacios con mucha historia. De la época romana, por ejemplo, el vestigio más importante es el denominado Camino Real del Puerto de la Mesa, que recorre el cordal que separa los concejos de Teverga y Somiedo. Esta vía de comunicación fue utilizada hasta casi finales del siglo XVIII, aunque fue durante la Edad Media cuando el camino se consolidó como una de las vías de penetración más importantes desde la Meseta a Asturias.
Todas estas maravillas naturales e históricas pueden recorrerse a través de diferentes rutas establecidas especialmente en el Parque Natural. Cada uno de los caminos se encuentra correctamente señalizado y están pensados de forma de no alterar el hábitat de las valiosas especies que cobija el Parque.
Somiedo también ofrece diferentes apartamentos rurales para el alojamiento. Se trata en su mayoría de viejas construcciones de piedra y madera rehabilitadas con el fin de lograr un ambiente tradicional que cuente con todas las comodidades y servicios de la vivienda urbana actual: electrodomésticos, TV, enseres de cocina, agua caliente y calefacción.
El clima es propenso a las lluvias pero con temperaturas no muy extremas, siendo los otoños más lluviosos, los inviernos húmedos con precipitaciones de nieve. En el verano se pueden observar ocasionalmente algunas nevadas débiles en las cumbres más altas.
Si bien el paso del hombre ha dejado su peor huella deforestando varias zonas para conseguir espacio para los pastos, aún es posible encontrar bosques, ríos y lagos casi en su estado puro. De esta forma, el Parque Natural de Somiedo ofrece grandes posibilidades para realizar un turismo a conciencia, donde se puede disfrutar sus grandes valores, así como realizar diversas actividades en relación con esos recursos naturales y etnográficos.



