Asia, Relatos, Viajes
Mindanao en las Filipinas nos recibe en un apacible conglomerado de flores de loto

El Lago Sebu y su particular población

Aquí habitan los T’Bolis dándole la espalda a la modernidad
Por Antonio Martínez, en 4 de Septiembre de 2008

Los viajes hacia el continente asiático siempre encierran sorpresas y nunca se termina de descubrir sorpresas dentro de su cultura. Cuando me hablaron acerca de la posibilidad de viajar a las Filipinas no quedé muy convencido ya que los referentes que manejaba era que se trataba de un país pobre, incluso con antecedentes de violencia civil y de un grupo terrorista que había visto en los noticieros no hacía mucho. Por si esto fuera poco, en mi mente aún flotaban las imágenes de la ira de la naturaleza que constantemente se las emprendía contra este país. Ni qué mencionar los antecedentes de la dictadura en aquel rincón del mundo. Pero mis compañeros de viaje no se rinden así nomás e hicieron lo imposible por contar con mi participación. Fue así que tomé parte en este inolvidable viaje a las Filipinas.

Nos dirigimos rumbo a la isla de Mindanao, la más oriental del archipiélago de este país y también la que más al sur se encuentra. Mindanao es conocida popularmente como la Gran Molucas y desde tiempos ancestrales fue un territorio organizado en sultanatos hasta los intentos de colonización española hacia finales del siglo XVI. La región estaba habitada por musulmanes básicamente y un pequeño grupo de practicantes de religiones menores, a diferencia del resto del territorio filipino que profesa el cristianismo. Sin embargo, tras largos siglos, la evangelización permitió la difusión del cristianismo también en Mindanao. Este proceso trajo tensión y resentimiento entre los herederos del Islam y aún existen grupos separatistas.

Imagen tomada de Wikipedia

Justo allí nos dirigíamos, al ojo de la tormenta que tanto temía y donde tenían su centro de operaciones las facciones terroristas. Sin embargo, me liberé de mis tensiones cuando accedimos a un pueblo bastante tranquilo y multicolor que parece haber detenido el tiempo tras de sí y que conserva sus antiguas tradiciones y oficios en un oasis de paz. Aquí los habitantes son bastante amables y humildes y podemos gozar de algunas comodidades que el turista siempre recibe con los brazos abiertos, como por ejemplo el transporte barato ya sea en taxis regulares o en las motos que han sido acondicionadas en su parte posterior para brindar este servicio. Los alojamientos y la comida también son muy baratos y tranquilamente nos pudimos haber quedado por tres meses aquí. Fue justamente en uno de estos cómodos alojamientos donde tomó cuerpo nuestra aventura ya que llegamos hasta Mindanao sin una ruta particular para seguir.



Allí nos enteramos gracias a otro grupo de turistas, franceses, que cerca al Lago Sebú, había una hermosa proliferación de flores de loto, atesoradas por una amable y serena población llamada los T’Bolis. Estas personas eran las que habían dado la espalada a la evolución y mantenían su ritmo de vida tal cual lo hicieron sus ancestros. Este lago esta protegido por montañas de entre 1600 y 2000 metros y de noche parece un gigantesco disco de bronce. La sorpresa llega con el alaba cuando todo se tiñe de rosa, momento en que las flores de loto abren sus pétalos para recibir gustosas los primeros rayos solares.

Imagen tomada de Flickr por verpen

Hacia el mediodía, sus pétalos se vuelven a cerrar para protegerse de los rayos que amenazan perpendicularmente al lago y hay que esperar hasta el día siguiente para contemplar nuevamente este magnífico espectáculo. Y aprovechamos ese momento para conocer de cerca de los T’Bolis. Se trata de un pueblo que supera los 60 000 habitantes y que tienen una filosofía llamada Lem Lunay, misma que los hace mantener un estilo de vida reposado y lejos de la modernidad que no desconocen. De hecho se mantiene al día de los cambios que ocurren el mundo ya que todos los meses de septiembre, hacia mediados del mes, se reúnen con otras cinco tribus vecinas a intercambiar opiniones y conocimientos acerca de lo que sucede en el exterior. Esto ocurre dentro del marco de un festival en donde se mezclan elementos de las culturas católica y musulmana junto con el ánimo de las tribus aisladas.

En el festival se realizan juegos y desfiles al compás de instrumentos tradicionales como el T’nongong que es un tambor hecho en base  madera y revestido con piel de cabra o el Hagalong que es una guitarra alargada y delgada que según los T’Bolis no emiten música sino palabras con toda la carga de sentimientos del pueblo. Mientras, en el campo las labores no se detiene y los hombres siguen cosechando maíz y arroz pero enfundados en traje de fiesta. Las mujeres por su parte portan los llamados K’gal nisif que son blusas bordadas con símbolos de animales en colores rojo, blanco y amarillo.

Imagen tomada de Wikipedia

Y a decir verdad, no son uniformes ya que se trata de prendas únicas, hechas a mano por cada una de las mujeres y con motivos de inspiración propia bordadas en ellas. Las mujeres mayores por su parte portan batas cortas adornadas con cochas y lentejuelas que se amarran en la cintura con correas que a su vez son adornadas con campanas colgantes. Otra actividad importante de los T’Bolis es la fundición de metales, en la cual interviene todo objeto metálico que se encuentran en sus recorridos, desde llaves, hasta tuercas y perillas de puertas. Todo es fundido sobre un fuego colocado entre dos varas de bambú. Es de aquí donde sacan la materia prima para sus cinturones y demás accesorios de sus atuendos.

Cuando no están trabajando en estas fundiciones artesanales, están pescando en medio del lago rosa, apartando los lotos con sumo cuidado en busca de las tilapias a bordo de sus estilizadas piraguas. En el lago también se suele capturar los caracoles acuáticos que no tienen tan mal sabor como se podría creer, si bien la textura es poco menos que viscosa. Aquí los lugareños se sumergen bajo las flores de loto en busca de estas especies. Los T’Bolis practican la poligamia y cada hombre tiene cuatro mujeres en promedio. Se rigen por las leyes naturales y así son felices, a más de mil kilómetros de la capital Manila.

Comentar | Trackback

Comentarios de “El Lago Sebu y su particular población”

Aun no se han realizado comentarios.

Deja tu comentario

 

 

 


 

Previsualización del Comentario

  



Responde la encuesta y participa en nuestros sorteos

 

 

Secciones

Canales

Sindicación

Añade este blog a tu lector de feeds

¿Qué es un lector de feeds?

Correo Electrónico:

Red de Blogs SmallSquid

Enlaces de Interés

  • Rincones Lejanos Blog de viajes que te descubre los secretos mejor guardados en destinos de todo el mundo.
  • Viajes y Turismo
  • Guía de hoteles El autor del blog nos explica su experiencia al alojarse en diferentes hoteles, ofreciendo además una valoración sobre los mismos.
  • Viajando al centro… de tu ser Viajar es una actividad necesaria para abrir la mente, para entender a las personas diferentes de nosotros…
  • onVuelos.com Blog y Buscador de vuelos baratos con las últimas ofertas, noticias, consejos …
  • 3ViajesAlDia.com Blog de viajes donde te recomiendan 3 cada día.
  • El Pixel Viajero Blog de una pareja que relata paso a paso su viaje dando la vuelta al mundo
  • Turismo España guias de viaje por España
  • Vuelos Reserva tu vuelo con VuelosBaratos.es
  • Ofertas de viajes Blog con las mejores ofertas de viajes de la red
  • Vuelos Vuelos baratos

© Copyright 2010, SmallSquid.com. Red de blogs, SEO y Webs 2.0

SmallSquid.com está gestionado con WordPress

Creative Commons - Some Rights Reserved
 
Un proyecto realizado por Blogestudio
Cerrar
Envíalo
Powered by ShareThis