Estábamos a punto de reservar vuelos baratos a Lima cuando ocurrió el desastre que dejó varados a tantos viajeros en Machu Picchu; por lo que cambiamos nuestros planes y decidimos unos días de diversión disfrutando del carnaval, optamos por buscar algún lugar paradisiaco para descansar y relajarnos, antes de tener que volver a nuestro país.

paisajes y tranquilidad son la carta de presentación de este destino
Por suerte a solo dos horas al sur de Río de Janeiro se encuentra Angra Dos Reis, una hermosa y pequeña ciudad que se halla entre costas y montañas mostrando un paisaje exótico e ideal.
En donde el puerto muestra sus atractivos, aquí tomamos una antigua goleta remodelada en donde viajamos hasta la Ilha Grande, que se ubica a una hora y media de navegación a través del mar.
Aquí vimos con asombro las maravillas del paisaje, en donde las playas parecían escapar de la ferocidad de la verdosa selva que pareciera estar en una puja constante para evitar la invasión de esta hacia el mar.
En donde los barcos pescadores compiten por el mejor lugar de descanso, y las palmeras estiran sus cuerpos a mas no poder para alcanzar la mayor cantidad de rayos de sol, todo este ámbito esta rodeado de una especie de tranquilidad que llega hasta la goleta.

Un paraiso en donde el tiempo esta detenido y el estres no tiene pasaporte de entrada
La embarcación nos dejo en el muelle de madera de la única villa que existe en esta isla Vila do Abrao, una especie de pueblito que escasamente llega a tener tres cuadras, per que tiene vistas al mar que son simplemente alucinantes.
Realmente el lugar es encantador y privado en donde no nos fue difícil conseguir una habitación en un precio muy bueno en un hostels del lugar.
Estando por aquí aprovechamos a dar buenas y entretenidas caminatas, además que es la única forma en que se puede recorrer la isla, otra forma es en bicicleta, automóviles aquí no hay, disfrutando de toda la naturaleza.
Así mismo hicimos un poco de trekking recorriendo la enmarañada isla, en los distintos senderos no donde todos terminan en el mar, en donde después de tanta caminata el inflaltable chapuzón en las cálidas, transparentes y tranquilas aguas es algo inflamable.
Aquí el descanso y el relax son las actividades mas utilizadas, el estrés aquí no tiene lugar, ya que la vida transcurre fuera de tiempo como si las hadas mandasen en estas tierras permitiendo que los visitantes conozcan este paraíso y se desconecten de la rutina y la modernidad.
Una isla de ensueño en donde la naturaleza nuestra su personalidad y abre sus brazos para que la disfrutemos enormemente de la vegetación, las costas, las comidas a pescados y sabrosas frutas.
Fotografias Flickr

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