Europa, Relatos
Italia

Cumpleaños feliz en Amalfi

Un aniversario bello y distinto
Juan Luis Pérez
08:00h Lunes, 22 de junio de 2009
0

En mi casa se tenía el concepto de que los cumpleaños se festejaban sí o sí. Jamás, ningún integrante de este clan familiar pudo evadir este mandato; los aniversarios eran ceremoniales, masivos, con mucha comida, mucha bebida y buena música.

Un postal costera de Amalfi

Un postal costera de Amalfi

Estuvieran donde estuvieran, todos encontraban, con meses de anticipación, ofertas vuelos para concurrir a la Fiesta y no tenía nada malo que a ellos le gustara festejar, de hecho, les agradecía que hubieran recreado en mí, esa voluntad por el disfrute de lo sencillo.

Sin embargo, en ciertas ocasiones, yo deseaba no ser besuqueado por todo el mundo y no oficiar de anfitrión de una velada que no tenía ganas de gestar.

Entonces, en aquel cumpleaños, decidí que festejaría a mi modo; quería pasarla realmente bien, no preocuparme por el bienestar de mis invitados, no andar repartiendo sonrisas falsas; quería estar tranquilo y contento.


Así fue que empecé a planear mi viaje a la Costa Amalfitana, un lugar que siempre había soñado conocer.

Estilo arquitectónico de la ciudad de Amalfi

Estilo arquitectónico de la ciudad de Amalfi

Recuerdo que este destino era el único que podía hacer que yo me detuviera a leer, en detalle, el suplemento viajes del periódico que compran en mi casa.

Claro que no les informé a mis padres acerca de este viaje, porque esta decisión acarreaba la determinación de festejar, por primera vez en mi vida, mi cumpleaños alejado de mi familia.

Viajaría a Amalfi, el principal pueblo de aquella costa y pasaría mi cumpleaños con mis pantalones arremangados, los pies en el agua y una copita de limoncello que me sirviera para brindar.

Sin llamados, sin saludos por compromisos, sin responder a la pregunta: ¿Cómo la estás pasando? O ¿qué te regalaron?

Cuando ya estaba todo listo, se los comuniqué a mis padres de un modo muy natural. La primera pregunta que vertió mi madre fue: ¿Volvés para tu cumpleaños, no? Mi respuesta fue “no” y ellos quedaron sorprendidos.

Al fin de cuentas no era tan grave y no era necesario hacer un melodrama de una decisión sencilla, pensé.

Finalmente llegó el día en que tomé mis valijas y pude partir a la región de Campania, Italia. Mientras volaba, iba consultando un mapa, en el que podía verificar que esta zona geográfica está ubicada a orilla del Golfo de Salerno, a cuarenta kilómetros de Nápoles.

De este lugar, me fascinaba la posibilidad de inmiscuirme en un pueblo de esencia costera, turístico, pero también tradicional.

Diez días faltaban para mi cumpleaños, fecha que celebraría con aquella copa de limoncello.

Tamaño lugar había elegido yo para conocer; un Patrimonio de la Humanidad, según la UNESCO.

Montañas, mar, valles, casas con sedes en las rocas y todo un territorio para andar. En esos diez días me encargué de conocer el Museo de Papel, la Catedral, y el Valle delle Ferriere, ubicado en el corazón de Amalfi.

Y, tanto me gustó ese lugar, que lo elegí para pasar mi cumpleaños. Entre cascadas y manantiales, desandando el camino del río Canneto brindé con limoncello y por la vida.

Comentarios (0)

Se el primero en comentar.

Queremos saber tu opinión

Sscrbete a eViajado.com
Publicidad
Publicidad
Publicidad
© Copyright 2020, Blogestudio está gestionado con WordPress