Una experiencia inolvidable fue la que vivimos a pesar de que la organización de nuestro viaje quedó en manos de una de las Agencias de Viajes más prestigiosas de la región, porque nosotros no teníamos tiempo de encargarnos de la organización. Hemos disfrutado de cinco días en Atenas, el suficiente tiempo para convertirse en un verdadero conocedor de esta tierra y en particular de su intrincado casco histórico.
Apenas llegue a la capital de Grecia y tras recorrer los 30 kilómetros que me separaban del centro llegue por fin al hotel, aquí la mayoría de los lugares para hospedarse se encuentran en pleno centro.
Desde allí, y tras dejar el equipaje y comer algo comencé a diseñar un plan de como conocería esta ciudad, un vieja manía típica de arquitectura que me hace tener todo muy planeado de antemano.
Es por ello que en mi listado coloque las mañanas como el mejor momento para visitar los monumentos, yacimientos y museos, lo que me dejaría al medio día libre para aprovechar a relajarme en algún restaurante cercano para degustar los platillos regionales.
Al siguiente día y con mi lista en mano comenze mi recorrido, nada mas alejado de mi planificación ya que casi todos los sitios de restos arqueológicos solo reciben al turismo de mañana, por lo cual día a día fui visitando los mejores lugares.
Aquí todo huele a historia y a un ferviente y maravilloso pasado, tal vez sea por ser nada menos que el origen de la civilización occidental o por lo que un se imagina de ver antes de llegar aquí.
Las maravillas son constantes caminar por la Acrópolis, los monumentos romanos y la Agora clásica es realmente asombroso no solo por su significado sin también por la belleza de estas obras de artes tan bien conservadas que el tiempo parece respetarlas.
Siguiendo las rutas de mis destino e visitado el espectacular Olimpeion o mas conocido como templo de Zeus que realmente estar de pie enfrente de él es inpactante, sus hermosas columnas y sus rasgos distintivos Griegos le dan ese misticismo insuperable y único.
Realmente cada una de las mañanas en Atenas me han servido como una forma de alimentar no solo la mente sino también el espíritu, pudiendo también ampliar mucho mas mis conocimientos sobre esta primigenia civilización que ha sido la base de todo.
Mientras que por las tardes y con un instinto mundano me ha llevado a recorrer las calles y conocer otro tipo de lugares que han dejado mis bolsillos casi secos de tanto visitar cafés por el barrio de Plaka y comprar diversas bellezas en las tiendas aledañas. Sin contar de las inolvidables delicias gastronómicas de aquí que son mucho mejor de lo que había imaginado.


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