A la hora de reservar los vuelos no sabía mucho de Japón antes de viajar de vacaciones, pero sí sabía que era que era una cultura milenarias repleta de tradiciones, templos y que su exquisita pulcritud y cortesía se extendía desde las calles hasta los armoniosos jardines, en donde todo es pensado y planificado de antemano.

Una notable diferencia entre Japón y el resto del mundo
Aunque la sorpresa fue mayor, tan solo a minutos de bajarme del avión pude notar la enorme diferencia que nos distancia, diría a miles de años luz, de estas personas.
Todo es diferente, me basto con subirme a un taxi de Tokio, el que me llevaría hasta el hotel. Lo primero fue que se acerco lo mas que pudo a la cera, luego solo apretó un botón desde su volante para que se abrieran las puertas de auto.
Hasta allí ya estaba fascinado con tanta cortesía, me mote al vehículo y al momento de decirle a donde iba, noto que la pulcritud era extrema, el conductor llevaba guantes puestos y gorra, parecía mas un chofer de limosina que conductor de servicio de pasajeros.

Visitar Japón es encontrarse con la tecnologia, la modernidad y la calma de sus parques
Mas tarde, en busca de conocer los rincones de la ciudad no tuve otra idea que tomar el tren, para bajarme en algunos tramos y caminando y descubriendo los encantos de aquí, mi sorpresa fue que a poco de montarme al tren, noto que el revisor del vagón en su recorrida va saludando a todo el pasaje y luego solicita los billetes.
No es que este señor conociese a cada uno de los pasajeros, al menos no lo creo, puesto que yo no lo había visto jamas en toda mi vida, y me toco su saludo cordial y educado. Algo que no me había pasado nunca y que en otras partes del mundo no se ve.
Así mismo estar aquí no solo me empape de las mejores tradiciones y visite los templos más famoso de la ciudad sino también tuve la oportunidad de sumergirme en la calidez y afectuosidad de su gente.
Un ejemplo claro de ello aparecía cada vez que ingresaba a algún comercio y notaba que la vendedora se desvivía por atenderme, y siempre con una sonrisa en los labios, algo que me dejo aun más satisfecho en cada uno de los lugares visite.
Aunque el mayor premio de buena predisposición, atención y cordialidad ocurre en aquellos tramos de carretera que por diferentes razones estan en construcción y reparación, en donde suele haber una amable señorita, siempre sonriente, que de modo de recompensarte por las molestias durante el viaje, os ofrece una gaseosa, o una tasa de té o caldo.
Un verdadero gesto de atención que marca la diferencia con respecto a cualquier otra ciudad del mundo. Algo que le da este toque que la convierte en fabulosa e increíble.
Fotografias Flickr

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