Oriente Próximo

Los secretos de Alejandría

Por Romina Rodríguez Do Campo, en 19 de Junio de 2008

Un faro extinto pero cuya luz aún sigue viva en la memoria universal, relatos de la vida íntima de Cleopatra, una biblioteca infinita, huellas de la soberbia de Alejandro Magno y Napoleón. Son éstos los atractivos intangibles de la ciudad de Alejandría, en Egipto, aquellos que perviven en el imaginario colectivo de la humanidad.

¿Pero cuáles son las razones que convocan a los viajeros contemporáneos a Alejandría?

Llegan a mi recuerdo las palabras de un eximio viajero referidas a la ciudad. Me confesó que si pudiera estar en aquel instante en otra parte del mundo, elegiría estar rodeado por el perfume de Alejandría, la ciudad en donde se mezclan mágicamente los aromas griegos, egipcios, musulmanes, judíos y cristianos. Efluvios de incienso y de mar, de azahares y ajonjolí, de pipas de agua, limoneros y pescado.

El viajero estaba nombrando uno de los encantos invisibles de la ciudad. ¿Pero qué huellas de su fabuloso pasado han sobrevivido al tiempo? La mayor parte de la Alejandría antigua está bajo tierra o en las profundidades del mar. A diario salen a la luz esfinges, columnas, obeliscos, estatuas, monedas, piezas del rompecabezas que es el pasado de Egipto.

Alejandría fue, es y será una ciudad de secretos, de indicios sepultados por la furia del Mediterráneo y los más de veinticinco terremotos que sufrió desde su fundación.

Un reconocido egiptólogo comenta que por años se desdeñó a la ciudad comometa para el hallazgo de piezas arqueológicas de importancia frente a otros sitios del Egipto faraónico como Guissa, Karnak y Saqqara. Afirma que paradójicamente esta ha sido la fortuna de Alejandría, pues sus tesoros aún permanecen intactos. Sorprenderá a quienes planeen su viaje a Egipto que además de bucear por los arrecifes del Coral del Mar Rojo, Alejandría los invita a visitar más de 7000 maravillas del mundo antiguo bajo el agua.

Entre los sitios de “buceo histórico” más destacados se encuentra la ciudad submarina de Heracleon. Se han conservado más de 120 ha. de la ciudad, con sus principales monumentos y un templo de estilo faraónico de la época ptolemaica. En el puerto Este de Alejandría es posible visitar la ciudad submarina de Cleopatra y su palacio. La particularidad de esta urbe antigua es que se haya mitad en tierra firme (la isla de Pharos) y mitad bajo el agua. También el Fuerte Quaitbay aloja tres interesantes sitios de buceo para descubrir embarcaciones de la era de Cleopatra y de la época romana.

Alejandría fue concebida por Alejandro Magno con el propósito de ejercer el gobierno de Egipto desde una ciudad estratégicamente ubicada en el Mediterráneo, con rápido acceso a Macedonia. Su magistral diseño se debe al gran arquitecto Dinocrates, quien la imaginó blanca y helénica. Poco después del inicio de las obras, Alejandro tuvo que partir, lo que le impidió conocer el esplendor de Alejandría, la ciudad que evocaba su grandeza.

La construcción del mítico Faro y la Biblioteca coincide con la riqueza de los reinados de Ptolomeo I y II. Luego del suicidio de Cleopatra, Alejandría se convirtió en provincia del Imperio Romano hasta la invasión árabe. La ciudad incorpora entonces la estética y el espíritu musulmán, aún presentes entre sus callejuelas.

A principios del siglo XX, Alejandría cambia su rostro y se convierte en la atracción veraniega de la nobleza europea. La creciente inmigración la ha dotado de un crisol de razas en donde se mezclan turcos, sirios, egipcios, franceses, italianos, judíos, griegos, armenios, italianos, coptos y libaneses.

La Plaza Midan el-Tahrires el centro neurálgico de la ciudad. Compite en protagonismo la Playa Stanley, jovial y despreocupado balneario en medio de la urbe. Resulta interesante para los occidentales asistir al escenográfico contraste entre los hábitos blancos de las bañistas musulmanas y los colores del agua y el cielo del Mediterráneo. Alejandría es todavía un importante centro turístico para los locales.

El Parque Montazah se destaca por la suntuosidad de sus jardines. Pero el paseo más atractivo es, sin duda, La Corniche. El hábito de demorarse por horas contemplando el mar mientras se transita por este antiguo paseo balneario, es ya casi un ritual para los locales y aquellos que visitan la ciudad.

Los sitios en donde brillaban el Faro y la Biblioteca de Alejandría aún conservan destellos de su fulgor. La Nueva Biblioteca de Alejandría ha sido construida conjuntamente por el gobierno de la ciudad y la UNESCO. Está alojada en un edificio de innovadora arquitectura, cuya decoración presenta caracteres de todas las lenguas del mundo. Por su parte, en el sitio del antiguo Faro del Fuerte Qaitbay, se encuentra el Museo Naval. En las proximidades de la columna de Pompeyo es posible visitar los restos de la espectacular biblioteca de Cleopatra.

Romanos y griegos también dejaron su huella en las catacumbas de Kom ash-Shukafa, el anfiteatro y las termas romanas de Alejandría. A los amantes de las culturas antiguas les resultarán especialmente interesantes las colecciones de mosaicos del Museo Greco-Romano. Pero definitivamente las estrellas del museo son las esculturas helénicas encontradas en lo profundo del mar y un molde original de la piedra Rosetta.

La mezquita Abul Abbas Al-Mursi es un tesoro intacto que sorprende por sus más de 30.000 metros cuadrados y los colosales volúmenes de sus minaretes. La mezquita es la actualidad el emblema de Alejandría y la que la dota de un aire marcadamente oriental. Con respecto a la arquitectura civil, vale la pena visitar el Palacio Ras Al-Tin actual sede del gobierno que data de la época de Mohameed Ali y el Museo Real de Joyas, fascinante por su rico mobiliario y distinguida decoración.

Las gastronomía de Alejandría posee una fama bien merecida. Basada casi exclusivamente en los pescados, mejillones y calamares del Mediterráneo, se combina con sabores griegos y musulmanes. Serán sabores y perfumes cotidianos para el visitante el tahine (salsa a base de ajonjolí), el aish (especie de pan árabe) y el aromático té de hibisco.

Alejandría es una ciudad de secretos, cuya verdad y presencia se sugiere en la sensualidad de sus aromas, en los silencios de sus callejuelas y en sus tesoros escondidos que el tiempo va develando lentamente para sorpresa de los hombres.

Fotos:

“Contemplació” de Sebastià Giralt

“Mezquita de Abu Al Abbas” de Grumpy Wolf

“Alejandría” de Silvia Sevilla

“Bilbioteca de Alejandría” de Claudia

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