“Otras vacaciones en familia, todos juntos y en algún lugar de poca diversión”, eso es lo que pensé cuando mis padres me comunicaron que viajaríamos a Murcia en la temporada estival y dejar aguados mis planes de hoteles baratos Barcelona, a donde irían todos mis amigos en fin de semana.

Las calles y fachadas de Murcia
Después de buscar en la web información supe que, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia se sitúa al sudeste de la Península Ibérica y que limita al norte con Castilla – La Mancha; al este con Valencia; al sur con el mar Mediterráneo y al oeste con Andalucía. Nada que me interesara realmente.
Aunque me surgieron algunas dudas, no tenía alternativa mas que relajarme y tratar de pasar amenamente los siete días fuera de casa. Tras varias horas de viaje en automóvil, y buscar un hotel donde alojarnos, me puse en marcha en recorrer un poco esta ciudad.
Con solo caminar unos metros, encontré que era mucho mejor de lo imaginaba, su gente es muy agradable y atenta, típica de algunos lugares turísticos. A pocos metros se encuentra el mar trayendo un espíritu de calma que logro invadirme.
Llegar hasta el Paseo del Malecón, al que consideran un principal referente de entretenimiento del lugar, a la que llaman “La Torre Eiffel de Murcia”. Les comento que su construcción se debió por las complicaciones que traía el río a la ciudad y con este monumento llega la solución.

La imponente Iglesia de Murcia
Pasear por aquí, durante las tardes donde el lugar toma un color anaranjado a la luz del sol. Ver a la distancia un maravilloso jardín de increíbles colores de las plantas y flores. Y descansar en alguna de las bancas de piedras donde podes descansar y aprovechar para llenar los pulmones de aire puro y de un agradable aroma.
Un nuevo día, y es hora de disfrutar de las cosas, por lo que me calzó mi traje de baño y corro para alguna de las costas que he visto ayer. Las playas son espectaculares, de finas arenas finas con aguas tranquilas y cristalinas que me invitan a sumergirme.
Nada mejor que disfrutar del Mediterráneo, de permanecer en la arena y broncearme bajo el sol. Y tomar cada tanto algún aperitivo que puedes adquirir en los puestos ubicados en la playa.
Pero no es lo único que aquí se puede hacer, hay un sin fin de actividades náuticas que son sumamente divertidas como buceo, vela, realizar paseos en motos de agua o tomar un crucero por el mar.
Cayendo la tarde volvemos para el hotel, es hora de darnos un baño, cambiarnos y buscar un lugar para cenar. Aclaro que esta ciudad es uno de los principales puertos pesqueros por lo cual sus platos típicos son con especialidades del mar.
Elegimos el restaurante la Casa del Pescador, en su variada carta que presenta exquisiteces como mariscos, Guisado de salmonete o rape que llevan mayonesa de ajo, filetes y tacos de todo tipo, siempre se acompañan por excelentes vinos.
A la hora de hacer compra, hay variedad de pequeñas tiendas donde se exhiben y se puedes comprar lo ultimo de las pasarelas. También hay grandes tiendas. Pero el sitio más popular es el Corte Ingles, es uno de los centros comerciales con gran variedad de productos y de muy buena calidad.
Después de recorrer la catedral con su arquitectura de cinco siglos, El Palacio Episcopal con su estilo rococó y sus dos fachadas; una al plaza de la catedral Belluga y otra a la Glorieta Española, La Iglesia conventual de Santa Ana, y la de San Miguel volvemos al hotel para descansar.
Es hora de volver hacer las maletas para regresar, vaya sorpresa me lleve conociendo la magnifica y hermosa Murcia que me deslumbro con sus encantos desde nuestra llegada, y de la que me llevare conmigo inolvidables recuerdos.
Fotografía: Flickr

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