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Turismo cultural

Un viaje al tiempo de los niños de Llullaillaco

Las increíbles momias bien conservadas en la altura del volcán Llullaillaco
Juan Luis Pérez
08:00h Jueves, 26 de noviembre de 2009
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Siempre que he escuchado la palabra momias, la había inconscientemente asociado con el lejano Egipto, las pirámides, Tutankamon y demás reyes de las distintas dinastías que se los conoce por libros y varias películas de Hollywood.

Momia de la Doncella

Momia de la Doncella

Pero nunca se me habría ocurrido asociar momias con Sudamérica. Fue cuando recorriendo el site del National Geographic encontre un articulo que hablaba de los niños momias, sacrificados en Salta. Ahí entre en colapso no tenia idea donde era, y que había pasado, así que sólo atiné a contratar vuelos low cost hacia allí.

Por lo que me puse a indagar un poco más sobre el tema. Hasta que pude concluir que Salta era un provincia norteña de Argentina, que además limita con los países de Bolivia y Chile. Y que hace unos diez años un grupo de arqueólogos había descubierto un sitio sagrado enterrado en el Cerro Llullaillaco.

Allí enterrados entre el hielo las rocas encontraron tres niños incas menores de 15 años que se encontraban en un buen estado de conservación que habría sido dejadas ahí hace unos cinco siglos.


La historia me fascino desde el principio, y no me la pude sacar de la cabeza lo bueno que sería conocer esas momias. Pasaron unos meses hasta que me llega mi periodo vacacional, y no lo dude ni un segundo. Aproveche uno de los paquetes turísticos que ofrecía un sitio de vuelos baratos y viaje hacia Argentina.

Momia de la Niña del Rayo

Momia de la Niña del Rayo

El vuelo fue bastante largo, pero no importaba tanto, por dentro tenia una sensación de ansiedad y nervios que me invadía y no podía comprender porque. Apenas llegue a la Provincia de Salta, y me hospede en el hotel, me dirigí hasta la secretaria de turismo local, que me brindo información de cómo llegar al Museo de Arqueología de Alta Montaña.

Una vez dentro del museo, preferí antes de encontrarme con las momias conocer un poco más sobre su historia. De lo que pude saber que estos niños habían sido sacrificados como ofrendas en un antiguo ritual Inca al Dios sol.

Aquí la montaña cumplía un papel fundamenta, por siglos esta civilización había venerados estos monumentos naturales por considerar que se encuentran cerca del cielo y es además la morada de los dioses.

Fue por ello que llevaron a estos pequeños en una larga caminata hasta los 6.730 metros de altura, hasta la cima del legendario volcán Llullaillaco. Donde fueron asesinados y sus tumbas permanecieron hasta marzo de 1999 cuando fueron encontrados.

Sin querer comienzo a sentirme conmovida por esta historia, no puedo dejar de pensar lo duro que debe haber sido para esos pequeños de 6,7 y 15 años caminar por el desierto y el asenso a esta montaña, a sabiendas de cual iba ser su destino.

Cada vez más mis pasos me van guiando hasta la sala donde se encuentran estos pequeños que han sobrevivido al tiempo. Hasta que al final me encuentro frente a ellos, la imagen es completamente conmovedora.

La primera que conozco es a la Niña del Rayo, ella tenia un poco más de seis años y se encuentra sentada con sus piernitas flexionadas y con su rostro en alto, es notable el estado en que estan, todavía lleva un vestido de color marrón claro ajustado a la cintura por una faja de múltiples colores.

Su cabeza lleva una especie de manto tejidos, donde sobresalen dos trenzas pequeñas que se escapan por su frente y lleva un adorno de metal como símbolo de su jerarquía.

Enfrente, esta la doncella, que tenia 15 años de edad al momento de los sacrificios. Ella se encuentra sentada con las piernas flexionadas y cruzadas, mientras que sus brazos estan apoyados sobre el vientre. En su pecho todavía lleva colgando un conjunto de adornos colgantes de hueso y metal

En su rostro todavía se nota que fu pintado con algún pigmento rojo, y arriba de la boca se puede ver unos pequeños fragmentos de coca.

Por ultimo, lo veo a él, el niño de siete años que esta sentado con su túnica gris y con las piernas flexionadas. Sus puños estan cerrados, Mientras que su rostro poco visible, apenas deja entrever sus ojos semi cerrados.

Toda esta imagen es conmovedora, y a su vez impresionante, algo que creo que jamas pueda olvidarme. Ya que en mi memoria quedo guardada a fuego la fotografía de estos tres niños momias de Llullaillaco.

Fotografia National Geographic

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