Europa, General, Relatos, Rutas, Sudamérica, Viajes
España

Un dos por cuatro español

Un baile compartido en Córdoba
Juan Luis Pérez
08:00h Martes, 23 de junio de 2009
1

El tango los había unido, los había acercado, los había invitado a bailar. Y, luego de un tiempo de arrumacos milongueros, el amor empezó a despertar, a bordo de un inmenso dos por cuatro.

Fachadas antiguas en Córdoba

Fachadas antiguas en Córdoba

Y así se empezó a gestar este encuentro entres dos almas; mientras ella le lustraba los zapatos, él se encargaba de comprarle las telas, para que ella misma se confeccionara sus polleras de baile.

Ambos habían sufrido, la vida los había golpeado duro y, parecía ser, que el tango los había salvado. Y eso los fortificaba, los unía cada día más, los encontraba descubriendo decenas de pistas.

Pero un día, ella tuvo la idea de probar suerte en otro lugar; en España, precisamente, en la provincia de Córdoba, más acertadamente, en la ciudad, más minuciosamente. Quería que el tango dejara de ser un hobbie para pasar a ser un trabajo, el único trabajo.


Dejaría su trabajo en el banco para ir en busca de su sueño. Pese a todo, en esa argumentación infinita, no podíamos encontrar referencias a él; ¿y él qué?

Las angos calles de la ciudad de Córdoba

Las angos calles de la ciudad de Córdoba

Ella lo invitó a partir y él no se animó. No quería dejar a su familia, no quería dejar a sus amigos, no quería dejar el tango en las milongas, en su lugar natural.

Pero ella, en ese momento, pensaba más en su sueño personal, que en un proyecto conjunto; y ella se fue, y él se quedó.

Él se quedó triste, como una hoja de otoño, dura, seca, apagada. Y cada día se secaba más. Pero él no era ningún niño, era decidirse, era irse.

Y fue su madre la encargada de abrirle los ojos, de decirle andate, de decirle “quiero que seas feliz”, de invitarlo a bailar.

Y él se fue a Córdoba, en busca de su compañera de tango. Y ella lo recibió silbando bajito; había esperado tanto ese momento que no quiso hacer demasiado barullo, pretendía que ese momento sólo fuera de ellos dos.

Y ahí iban los tangueros caminando por esa ciudad, capital de la provincia, con más de 320 mil habitantes. Ahí iban, tomados de la mano, mientras ella le mostraba los monumentos que, a partir de ese momento, se convertirían en la vista de su casa.

Esa ciudad era antigua, singular, cálida, tradicional, como un buen tango cantado. En cada uno de sus edificios, podía confirmarse la convivencia armoniosa de las civilizaciones que habían hecho pié en el lugar: la romana, la árabe, la judía y la cristiana.

Los tangueros se juraron un bello amor en los Jardines de la Victoria; mostraron su gracia en los festivales locales y admiraron las habilidades regionales en el Museo Taurino.

Fueron y son muy felices, y todo por haber tomado una decisión a tiempo, por haber entrado a tiempo a bailar ese tango.

Comentarios (1)

  • Pedro
    12:04 24 24Europe/Madrid junio 24Europe/Madrid 2009

    Bonito relato ambientado en Córdoba, preciosa ciudad andaluza. Para quien tenga curiosidad, aquí puede ver Fotos de Córdoba.

    Saludos.

     

Queremos saber tu opinión

Sscrbete a eViajado.com
Publicidad
Publicidad
Publicidad
© Copyright 2020, Blogestudio está gestionado con WordPress