Federica, la madre de mi vecina es una señora extremadamente elegante; cruzarla en el salón de belleza es un placer, pues sale tan coqueta como entró, siempre el mismo peinado, su maquillaje prolijo y su falda sin una arruga, por no mencionar sus zapatos de tacón desde la mañana hasta la noche, que resisten cada paso de sus más de 70 años de edad.

Paseo peatonal en la ciudad de Oviedo
Federica y su madre y la madre de su madre son de Oviedo y son como Oviedo, clásicas y elegantes, distinguidas y cultas; como todo en Oviedo, desde sus calles hasta sus tiendas, sus restaurantes y los hoteles baratos Oviedo
Desde que Federica supo que estudié todo un ciclo de conservatorio en Oviedo, toda vez que nos cruzamos me detiene para evocar sus años dorados en Oviedo, ciudad que extraña y se nota, pero que resiste a decirlo porque su hija, con quien vive a dos casas de mi casa no quiere volver a Oviedo porque allí vive su ex marido.
En todos los años que pasé estudiando en Oviedo, pude conocer mucho de esa hermosa ciudad, pero más aún de su gente no sólo la que tuve oportunidad de conocer dentro del instituto y haciendo prácticas en el teatro Campoamor, sino cada persona de cada rincón de Oviedo: cada una un personaje inolvidable. Como Federica.
Toda vez que pasé el invierno en Oviedo, pude disfrutar de espectáculos musicales sin precedentes, donde la música clásica, en el Auditorio-Palacio de Congresos Príncipe Felipe se oye con una acústica que hace vibrar de emoción cuando tienes el placer de disfrutar de, por ejemplo la Orquesta Sinfónica del Principado y sus interpretaciones de obras de Beethoven y Shostakóvich, Albéniz y Rueda, Sibelius y Brahms, Prokófiev y Chaikovski y Bach.

Cercanías del Teatro Campoamor, Oviedo
Pero algo que he destacado de Oviedo y que aún hoy les transmito a mis alumnos es la importancia del Museo de Bellas Artes de Oviedo, que desde hace casi treinta años funciona en tres edificios del barrio antiguo de Oviedo: el Palacio de Velarde, del siglo XVIII, al que esta unido una construcción de 1940, y la Casa de Oviedo_Portal, del siglo XVII. Joyas arquitectónicas por dentro y por fuera.
La gran riqueza de patrimonio de este Museo está dado por las más de 8.000 piezas inventariadas, constituye una de las mejores colecciones públicas de arte de España, muchas de esas piezas he podido tocarlas, cuando trabajando en el Departamento de Conservación Preventiva y Restauración, trabajé codo a codo con grandes profesionales que amaron cada milímetro de las piezas que se expondrían al público.
Como Oviedo misma, por dentro y por fuera de cada uno de sus espacios para conocer, todo inspira calidez señorial, elegancia refinada y buen gusto que se puede disfrutar sin tener que pagar por ello, así como la entrada al Museo es gratuita, llevarse hermosos recuerdos de la ciudad y enamorarse de su gente, también lo es.

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