Asia, General

Por los senderos antiguos del río Amarillo en China

Romina Rodríguez Do Campo
07:00h Viernes, 15 de agosto de 2008
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Desde el Tíbet hasta el Golfo de Bo Hai en China, navega sereno Huang He, el mítico río Amarillo. En su recorrido, según la leyenda trazado por primera vez por el emperador Yao, baña los fantásticos dominios del desierto de los Ordos y las llanuras del norte de China.

En su lenta marcha, el Huang He acumula depósitos que provocan la rápida ascensión de su caudal sobre los territorios lindantes. Esta serenidad fue utilizada como arma en luchas antiguas. Desviando su curso mediante diques, los estados contendientes provocaban catastróficas inundaciones en la tierra de sus vecinos.

El Río Amarillo es adorado desde tiempos inmemoriales. Anualmente se ofrecía la fresca belleza de una joven doncella sobre un arco nupcial para ser casada con el río, augurando así su protección.

Siguiendo su trayecto por las llanuras chinas, se van develando los secretos de la China profunda. Pueblos de casas de adobe, magníficos palacios, colosales tumbas y estatuas, monasterios, un paisaje de leyenda para ser descubierto en silencio.

La ciudad de X’ian se asienta sobre la llanura de los loess, sitio en donde tuvo lugar el nacimiento de la ancestral cultura china. Fue brillante capital de la dinastía Zhou hace más de 2.000 años, destruida y vuelta construir dos veces por las dinastías Han y Tang. Innumerables son los tesoros que engalanan la X’ian actual. La Mezquita Mayor de Ping Zhen Si es un sorprendente templo musulmán construido íntegramente con una estética china. El Pabellón de los Sin Problemas oficia de minarete y el Pabellón del Fénix como lugar dedicado a la contemplación.

El antiguo Templo de Confucio alberga al impresionante Museo Provincial, uno de los más prestigiosos de toda la China. Las piezas desafían la imaginación de cualquier amante de la cultura oriental: un ejército de soldados de cerámica, antiguos instrumentos musicales, frescos de la dinastía Tang, maravillosas piezas de porcelana y tumbas imperiales.

En los alrededores de X’ian todavía se conservan las Pagodas de la Oca Pequeña y de la Oca Grande, ilustres exponentes de la arquitectura tradicional china. Estos sitios están plagados de leyendas, quizás porque fueron residencia del monje Xuan, quien entre sus muros tradujo los sutras traídos de la India, hito de la literatura espiritual de Oriente.

Las tumbas de los emperadores Tang completan el compendio de maravillas de X’ian. La tumba de Qian Ling es la morada eterna de la emperatriz Wu ze tian y el emperador Gao Zang. Ubicadas en la explanada de una colina, han conservado fascinantes monumentos como obeliscos, estelas y estatuas de avestruces y caballos con alas. La estela dedicada a la emperatriz Wu ze tian no posee inscripciones, fue su deseo que sus sucesores pudieran escribir allí una opinión sobre su reinado. Custodian la tumba 61 estatuas de piedra, que representan a los jefes militares de antaño.

Pero la más impresionante de las tumbas de X’ian es, sin duda, la de Qinshi Huangdi. Fuentes antiguas narran acerca de la ambición del emperador, quien movilizó a más de 700.000 personas para construir a los guardianes de su tumba: más de 7.000 guerreros de piedra. El emperador ordenó que todos los que participaron en la descomunal obra, sean sepultados junto a él.

Cada una de las estatuas posee una expresión diferente y distintivos atavíos ceremoniales que indican su grado militar: hay ballesteros, soldados de infantería y de caballería. Los guerreros poseen una altura media de 1.80 m mientras que los caballos miden 1.7 m de alto por 2 m de largo.

Luego de visitar esta fabulosa obra del genio y la ambición humana, vale la pena ascender al monte Hua Shan, salpicado por templos taoístas construidos en su honor. Para llegar al último y más bello de los templos hay que recorrer una infinita seguidilla de escalones, pero el paisaje circundante de la cumbre y el misticismo que rodea al templo justificarán con creces el esfuerzo. El monte Hua Shan es una de las cinco montañas sagradas de la China.

Siguiendo camino por la región de Henan, se llega a la ciudad de Luoyang, bañada por Luo, uno de los afluentes del río Amarillo. Los estudiosos de la historia de las religiones sitúan en el Templo del Caballo de Blanco, ubicado en los alrededores de la ciudad, un activo centro de meditación Chan, fuente primera de inspiración de la escuela Zen japonesa. Muy sugestivas son las estatuas de los Budas de las Tres Edades, metáfora del presente, el pasado y el futuro.

El camino depara aún más sorpresas. A pocos kilómetros de Luoyang se encuentran las cuevas de Long Men, que custodian las más acabadas obras de arte de la escultura budista en territorio chino. Un aire de trascendencia rodea a estas estatuas, matizadas por la sensualidad del lenguaje escultórico hindú. Cada una de las cuevas posee magníficas obra de arte de dimensiones colosales. La Cueva de la Flor de Loto alberga un dios hindú, la Cueva de Bin Yang posee un gran Buda en posición sentada al igual que la Cueva de Gu yang, ésta última de mayores dimensiones.

Sin embargo, la más grande de las estatuas de Buda se encuentra resguardada por la Cueva de Feng Xian Si. Acompañan a la colosal estatua figuras de guerreros y bodhisattvas sorprendentemente expresivos. Si su corazón aún puede resistir tanta maravilla, es hora de visitar la Cueva de los 10.000 Budas, donde lo recibirán 15.000 estatuas en perfecto estado de conservación.

Este espectacular recorrido por los dominios del Río Amarillo culmina en el templo de Shao lin de Dengfeng. En su interiorse pueden contemplar frescos y estatuas de gran simbolismo y belleza, como el Buda que domina el recinto y los frescos que representan a los 500 Luohan. Boddhidarma, un monje hindú, se instaló en este templo para dar a luz a una teoría que revolucionó la espiritualidad oriental. El monje sostenía que los dogmas intelectuales no eran la vía para llegar a la iluminación, sino la introspección, mediante la inmovilidad del cuerpo. Pero ya que era difícil para los monjes resistir el sueño y el entumecimiento de los músculos, Boddhidarma creó una serie de movimientos para posibilitar la meditación. Se trata de una serie de posturas que representan animales como el tigre, la serpiente y el dragón, que dieron origen al actual Kung Fu.

Fotos:

“Yellow River China” de Okwest

“Stare Miasto w Luoyang” de Allia80

“Terracota Warriors” de Polluxg

Comentarios (4)

  • luciana
    20:47 17 17UTC agosto 17UTC 2008

    yo no quiero esa cosa yo quiero los rios no eso y tambien quiero clases sociales

  • Redacción
    11:48 18 18UTC agosto 18UTC 2008

    Hola Luciana, es una pena que no te podamos ayudar con los trabajos de clase…

  • luis alberto
    21:04 27 27UTC agosto 27UTC 2008

    leido ,visto desde estaMar Del Plata ARGENTINA ..ME PARECE FANTASTICO..TERMINO DE INVITARME MI AMIGA LAURA QUE ESTA EN ROSAS(GOLFO)eSPAÑA,.

  • yurany
    22:45 3 03UTC junio 03UTC 2011

    estooooooooooooooooooo no ees lo que yo busca
    ademas yo necesito son los rios y el mapa de la antigua china
    porfavor si alguien sabe por favor envienme la respuesta yuranypardo@hotmail.com

    GRACIAS

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