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Rincones de España

Castellón de la Plana: Un laberinto urbano

Un viaje de calles y comida
Juan Luis Pérez
08:00h Miércoles, 20 de mayo de 2009
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¿Qué podría agregar de la ciudad de Castellón de la Plana? Mucho ya se ha dicho, tal vez todo, sin embargo, puede que la visión de este hombre común y silvestre, que soy yo, adjunte algún detalle más.

La Concatedral, uno de los hitos de la ciudad

La Concatedral, uno de los hitos de la ciudad

En otra oportunidad les había hablado de mi contrariedad hacia los paquetes turísticos, totalmente armados por factores externos, o sea gente que no conoce los gustos, sueños y tiempos de uno, si acaso preferimos ofertas de hoteles baratos o un cinco estrellas.

Pues entonces, para no quejarme y no sentirme obligado a emprender actividades que no deseo emprender, yo soy mi propio guía. Así me va en ciertas circunstancias en las que termino totalmente perdido.

Por eso, me tomo el atrevimiento, que me concede la acción de haber experimentado esa sensación, de decir que Castellón de la Plana es la ciudad laberinto, por excelencia.


A ver; ¿cómo explicar que ingresaba en una avenida y terminaba en el centro de un parque?, ¿cómo dar a entender que hubiese necesitado una brújula para poder transitar por esa tierra?.

Paella valenciana típica de Castellón

Paella valenciana típica de Castellón

A Castellón de la Plana, capital de la provincia de Castellón, había llegado por recomendación de un amigo que había vuelto chocho de un viaje por ahí. Sin medias tintas saqué un pasaje y me vine, sin entender que, lo que más le había gustado a mi amigo del lugar, era la paella valenciana.

Seguramente no había hecho otra cosa que comer, ya que, posteriormente, analicé esa charla y me dí cuenta que el sólo me había hablado de gastronomía; jamás nunca me había mencionado la disposición de sus calles, ni la hermosura de la costa mediterránea, en estrecha relación con su clima.

La primera tarde salí de caminata, con intención de empaparme de mar y montañas; sin embargo, no sé cómo terminé combinado avenidas con calles y plazas. Los autos se peleaban a mí alrededor por un lugar en la carretera, y ahí creí odiar a mi amigo.

Sentí que no podría entender ese laberinto de ciudad jamás, hasta que me tranquilicé. Lo hice visitando la Concatedral y comiendo un arroz a banda, sugerencia explícita de mi amigo.

Al otro día salí con la misma predisposición que aquella primera tarde y pude encontrarme con un cúmulo de majestuosas playas, aquellas que formaban el contorno del puerto.

Tan contento estaba yo que para festejar este descubrimiento, me senté en un restaurante y me pedí la paella valenciana, de la que tanto me había hablado mi amigo.

Finalmente yo también puedo decir que, además de ser una ciudad sinuosa, de tener playas bonitas y de haberme encantado, su comida es uno de sus valores principales.

Comentarios (1)

  • mayte
    02:13 12 12Europe/Madrid enero 12Europe/Madrid 2011

    Hola, me ha encantado tu comentario de CASTELLON, pero te hacia falta una buena cicerone autoctona como yo para descubrir Castellon, de donde viniste? donde te alojaste? que echaste en falta como turista o visitante? un saludo, si vuelves estare encantada de enseñarte Castellon

     

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