
Infraestructuras turísticas y vida de playa
Dentro del imaginario español, Torremolinos ocupa un lugar de excelencia. Debido a su popularidad, la ciudad acoge a turistas de todos lados y de todos los espectros sociales. Por un lado, es un lugar que el cine ha retratado como estandarte de la caspa, a través de películas como Objetivo Bikini o El abominable hombre de la Costa del Sol. Por el otro, y más bien desde el mundo de la literatura, Torremolinos siempre ha gozado de una fama como recaudo de intelectuales y hippies extranjeros. Esta curiosa dicotomía se debe a que fue una de las primeras ciudades españolas en acceder al boom turístico, ya en los años 50. Torremolinos, a 13 quilómetros al oeste de Málaga, es uno de los principales destinos andaluces y en muchas ocasiones ha llegado a desbancar a la célebre Marbella.
Durante los años 60 y 70 Torremolinos vivió su época de esplendor y se adherió a ese topicazo de sol, playa y extranjeras en bikini que tanto gustaba en la época. Sin embargo, y aunque sea un hecho poco conocido, la ciudad no tiene nada que envidiar a otros enclaves de modernidad y vicio, como pueda ser Ibiza o Menorca. Ya en los años 50 se notó una leve pero decisiva apertura, y el régimen franquista pasó por alto ciertos deslices que atentaban contra la moralidad. Pura cuestión económica, digamos. Así, personajes tan conocidos como Grace Kelly, Ava Gardner, Frank Sinatra u Orson Welles pasaron sus vacaciones en este enclave de la Costa del Sol.
De todos los hoteles en Torremolinos, fue el Hotel Pez Espada el primero en considerarse “de lujo”. Inaugurado en 1959, marcaría el inicio de la época dorada para el turismo español. Poco a poco, las infraestructuras se fueron desarrollando, y ya en la década de los 60 la ciudad pasó a convertirse en el enclave moderno español por excelencia. No en vano, en 1962 se abre el primer bar gay del país, el Toni’s Bar, que sería el pionero de toda una red de locales semi-clandestinos. Hippies de todo el mundo y drogas por doquier completaban el panorama.

Modernidad, turismo y tradición
El franquismo luchó duramente contra esta “desviación” de las moral imperante, pero él espíritu transgresor que Torremolinos tuvo una vez quedó plasmado en novelas como Noches de cocaína de J.G. Ballard o Hijos de Torremolinos, del estadounidense James A. Michener, entre otros muchos. En cuanto al cine, la dicotomía de la que hablábamos al incio de este artículo se muestra en todo su esplendor: desde films dedicados a los tópicos del destape hasta piezas actuales que pasan por la vanguardia castiza, dando la vuelta a los clichés que han alimentado siempre esta pequeña gran localidad.
Paseo de Torremolinos por manuelfloresv en Flickr
Estatua, casa y apartamentos por manuelfloresv en Flickr

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Comentarios de “Torremolinos, destino andaluz por excelencia”
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